Cauca y Nariño, azotados por la violencia en el posacuerdo

Un informe del Instituto de Estudios para el Desarrolo y la Paz (Indepaz) detalló la crisis de seguridad que se vive en estos dos departamentos del suroccidente del país, desde la firma del acuerdo de paz de La Habana. Tras la salida de las Farc del territorio, se inició una recomposición de poderes con varios actores en juego.

Los esteros del San Juan, ramales del río Patía, son un vasto entramado de manglares estratégicos para el narcotráfico. A través de ellos se conecta el Cauca con Nariño, a la altura de Tumaco. Óscar Pérez - El Espectador

El norte del departamento del Cauca y el municipio de Tumaco, en Nariño, son las dos zonas que en el suroccidente del país vivieron un agudo recrudecimiento de la violencia durante 2018, fenómeno que ya se venía dando desde años anteriores. Altos índices de homicidio, desplazamiento forzado y reclutamiento de jóvenes son algunos de los escenarios que azotan esta región. 

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Así lo revela un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), que analiza la crisis de seguridad en el posacuerdo en los departamentos de Cauca y Nariño, cuya conclusión principal es que la salida de las Farc del territorio abrió la puerta para que se ejecutara una recomposición de poderes en la zona con distintos actores armados en juego. 

A pesar de las particularidades en cada departamento, son varios los factores comunes que explican el aumento de la violencia en esta región. Entre ellos destaca la alta presencia de cultivos de uso ilícito en varios municipios de estos departamentos. 

"El departamento del Cauca es uno de los mayores productores de hoja de coca de Colombia y en especial los municipios de El Tambo y Argelia, situados entre la cordillera occidental y la región pacifico caucana, los cuales figuran entre la lista de los diez primeros productores de hoja de coca", señala el informe de Indepaz. 

Por su parte, Tumaco se convirtió desde hace más de 10 años en el municipio con mayor número de hectáreas sembradas con coca en todo el país. 

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La crisis de seguridad en esta zona puede verse, por ejemplo, en el elevado número de asesinatos de líderes sociales ocurridos solo en el Cauca. De acuerdo con Indepaz, entre enero de 2016 y diciembre de 2018 fueron asesinados en ese departamento 119 líderes sociales y defensores de derechos humanos. En Nariño, en ese mismo periodo fueron asesinados 49 de los cuales 33 tuvieron lugar en Tumaco. 

Para la recomposición de los actores armados en Tumaco es clave entender la figura de alias "Don Y", hombre de las Farc que no se acogió al proceso de paz y lideró un grupo disidente en esa región. La misma guerrilla lo asesinó en noviembre de 2016 y tras su muerte se desató una guerra entre dos estructuras criminales: el Frente Oliver Sinisterra - cuyo cabecilla era alias Guacho, recientemente dado de baja por las autoridades -  y las Guerrillas Unidas del Pacífico. De acuerdo con el informe, estos grupos no presentan consideración por el Derecho Internacional Humanitario, factor que contribuye a explicar el recrudecimiento de la violencia. 

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Esa oleada violenta en el municipio nariñense ha ocasionado que hoy los índices de homicidio allí sean alarmantes. Según registra Indepaz, en 2016 se presentaron en Tumaco 152 homicidios, en 2017 la cifra se elevó a 222 y en 2018 se registraron alrededor de 275. 

Con este panorama en el suroccidente del país, es de resaltar que esta zona, junto con otras como el Catatumbo, en Norte de Santander, o el Bajo Cauca antioqueño, presenta un futuro complejo en materia de seguridad para 2019. De hecho, en lo que va corrido del año, dos líderes sociales han sido asesinados en el departamento del Cauca.