La coleccionista de pesebres

Betty García, la primera reina cívica que tuvieron las festividades del folclor en Ibagué, llena su casa de diminutas figuras que representan el nacimiento de la Navidad.

Betty García es la directora ejecutiva de la Corporación Festival Folclórico de Ibagué. /Juan Carlos Escobar

La virgen María, José, el Niño Jesús, los tres reyes magos, el buey, el burro, la mula, el ángel, los pastores, las ovejas y la estrella de Belén se repiten una y otra vez en cada rincón de su hogar.

Algunos pesebres son más especiales para ella, sobre todo el primero que tuvo en sus manos, porque fue el paso inicial para comenzar una colección que ya llega a los 500 belenes, como también se les llama. Recuerda que en 1988, Alicia Serrano, una artesana, se lo regaló durante el Comité de Promoción Artesanal del Tolima. “Un pesebre sencillo, hecho en palma de cera”, recuerda García.

Meses después su amiga Victoria Robledo, amante de las tradiciones navideñas, le obsequió otro nacimiento hecho en plata y en ágatas del río Opia (Piedras-Tolima), premiado por Artesanías de Colombia.

Desde entonces no ha parado de coleccionarlos. Algunos comprados, otros obsequiados. “Este es el regalo que me hacen mis amigos y familiares, sea en mi cumpleaños, en Navidad o en otras ocasiones especiales. La gente sabe de mi pasión por los pesebres y eso es lo que me regalan”, asegura García.

En el conjunto de piezas se pueden apreciar obras provenientes de México, Ecuador, Guatemala, Chile (con elementos propios de indígenas), Perú (de piedra huamanga, cerámica y textiles), Argentina, China, Jerusalén y Roma. Cada una de ellas extraordinaria por su tamaño, forma y representaciones iconográficas, que incluyen motivos y vestimenta propios de la cultura de cada país.

Aunque para ella cada pesebre tiene un valor, definitivamente su preferido es uno que le regaló Eduardo Sandoval, un humilde artesano de la vereda La Chamba, del municipio del Guamo (Tolima), hecho en barro y pintado completamente de negro. También le tiene especial aprecio al pesebre en palma de cera que le donó Mauro Tazán, de la casa artesanal El Palomar, de Cali.

Y los de más aprecio espiritual son dos que compró en Roma, hechos en cerámica y cristal, que fueron bendecidos por el papa Benedicto XVI, en la plaza de San Pedro, durante las festividades decembrinas. “El papa salió a la ventana y bendijo los objetos que los asistentes teníamos”, dice García.

Betty afirma que nunca ha buscado un pesebre en especial, pero cuando viajó a Israel y a Jerusalén pensó que era allí donde iba a encontrar los más bonitos. Y es precisamente uno de concha de nácar, comprado en Jerusalén, el que más exótico le parece.

El tesoro navideño incluye también retablos e imágenes hechas en materiales originales y rústicos, como paja, papel, madera, cartón, barro, pétalos de rosa, crochet, yeso, huevos de codorniz, piedras, oro y plata, que avivan el espíritu de la Navidad.

Durante estos días de novenas, la casa de Betty, directora ejecutiva de la Corporación Festival Folclórico de Ibagué, se llena de luces, de colores y de visitantes, especialmente niños que quieren ver y rezar la novena muy cerca de los múltiples símbolos navideños.

Todos los años, García cuida con fervor estas figuras, a las que nunca les ha puesto precio. Sigue recibiendo pesebres y comprando a donde quiera que vea uno, a donde quiera que vaya, porque quiere que su colección crezca lo mismo que su amor y fe en la Navidad. No sabe cuántos pesebres más se van a unir a su conjunto, pero afirma que su casa está abierta para recibir los que vengan.