"Colombia es ejemplo para el mundo"

Sergio Aguilar-Gaxiola fue uno de los asesores de la encuesta que en 2003 dio cuenta de los trastornos que aquejan a los colombianos. Diez años después regresó para exponer logros y discutir el próximo estudio.

Sergio Aguilar-Gaxiola, uno de los invitados al simposio “Salud mental y calidad de vida”, realizado este fin de semana por la U. del Bosque y el Instituto Colombiano del Sistema Nervioso.  / Gabriel Aponte
Sergio Aguilar-Gaxiola, uno de los invitados al simposio “Salud mental y calidad de vida”, realizado este fin de semana por la U. del Bosque y el Instituto Colombiano del Sistema Nervioso. / Gabriel Aponte

Tener que acudir a la encuesta de salud mental, realizada en 2003, para consultar estadísticas que den cuenta de los trastornos que aquejan a la población y del acceso y uso de los servicios médicos parece absurdo. Son datos de hace una década que seguramente han cambiado, pues la situación del país ya no es la misma. Sin embargo, justamente han sido diez años los que se ha tardado el país en digerir esa información y comenzar a implementar medidas que permitan hacer diagnósticos tempranos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Ese es el concepto del médico y psicólogo Sergio Aguilar-Gaxiola, coordinador para A. Latina y el Caribe de la encuesta de salud mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y uno de los asesores del entonces Ministerio de Protección Social en el sondeo de 2003. 

Para este mexicano, residente en Estados Unidos y experto en epidemiología, es extraordinario lo que Colombia ha hecho con la información recogida para el desarrollo de políticas públicas y el trabajo por reducir la brecha entre quienes necesitan acceder a servicios de atención en salud mental y los que realmente lo logran.

Por supuesto que todavía se requieren mayores esfuerzos. “En el país casi que hay un psiquiatra por cada 100 mil habitantes, pues en total son 1.200 profesionales para atender a una población de 48 millones de personas”. Y lo que es más preocupante, agrega, “es que la mayoría se concentra en Bogotá y Medellín, dejando abandonadas las zonas del país más afectadas por la violencia y el desplazamiento”.

Se sabe, por ejemplo, que experimentar adversidades durante la infancia es el indicador más fuerte del inicio temprano de una enfermedad mental y que quien no recibe tratamiento para un trastorno severo tiene una sobrevida menor de 25 años. 

En diciembre del año pasado Aguilar-Gaxiola estuvo en Medellín reunido con algunos asesores del Ministerio de Salud. El motivo del encuentro era contarle del interés por hacer un nuevo estudio en 2014 y buscar el apoyo de la iniciativa que lidera para la Organización Mundial de la Salud desde 1999 y que es reconocida por su calidad y metodología. Desde entonces se han mantenido en contacto.

Por ahora la discusión está centrada en el diseño de la muestra que se va a utilizar para establecer las tendencias con respecto a la prevalencia de los trastornos más comunes (en 2003 eran depresión, ansiedad y abuso de sustancias como el alcohol), qué tanto se está recurriendo a los servicios de salud, si las personas encuestadas en ese momento fueron atendidas, cuáles son los factores de riesgo y la carga global de estas enfermedades. Es decir, hasta qué punto impactan en la vida cotidiana. “Tener una depresión mayor, dice, genera más sufrimiento que un cáncer terminal”.

Además es interesante poder analizar nuevos resultados, si se tiene en cuenta que ahora hay una mayor conciencia de la necesidad de incluir el estudio de factores de la vida cotidiana de la gente como el ambienta que la rodea, las características del entorno e incluso si se tiene o no acceso a alimentos saludables.

Se sabe, advierte este experto, que factores como la pobreza y las condiciones familiares afectan directamente la salud mental. Por eso es vital analizar el lugar donde habita la persona. “A veces una diferencia de sólo tres kilómetros puede significar diez años de diferencia en la expectativa de vida”. Lo cierto es que en Colombia a los hombres y a las mujeres los aquejan males distintos. En ellas es más frecuente la depresión severa, mientras que al género masculino lo afecta sobre todo el abuso de sustancias como el alcohol. 

También es preocupante, según el psiquiatra Alfonso Rodríguez, coordinador del simposio “Salud mental y calidad de vida”, que realizó este fin de semana la U. del Bosque junto con el Instituto Colombiano del Sistema Nervioso y en el que estuvo como invitado especial Aguilar-Gaxiola, los casos cada vez más frecuentes de ansiedad y depresión en niños y jóvenes. Otro aspecto que seguramente tendrá que evaluarse en el estudio del próximo año que, ojalá, sea una realidad.