"En Colombia mujeres y niñas son tratadas como trofeos de guerra"

Un informe de Amnistía Internacional señala que pese a las promesas de gobierno no hay mejoras en cuanto al sometimiento a la justicia de los responsables de abusos contra mujeres.

Las mujeres y niñas en Colombia sufren con frecuencia violencia sexual en el marco del conflicto armado, un delito que permanece silenciado sin que las víctimas logren justicia ni acompañamiento, según un informe de Amnistía Internacional publicado este miércoles.

"Las autoridades colombianas no han abordado efectivamente la ausencia de justicia para las mujeres y niñas sobrevivientes de violencia sexual durante el largo conflicto armado que afecta al país", indicó AI en su informe titulado "Eso es lo que nosotras exigimos: que se haga justicia".

Para Marcelo Pollack, responsable de AI para Colombia, la violencia sexual dentro del conflicto armado que a o largo de medio siglo ha enfrentado a guerrillas izquierdistas, paramilitares de extrema derecha y fuerza pública "ha sido el abuso más invisible y la manifestación más clara de la impunidad".

"Hay un subregistro muy marcado. No se ha podido medir el nivel de ese delito ni aplicar medidas efectivas para resolver el problema", dijo Pollack a la AFP.

El informe de AI refiere que en 2010 el Instituto de Medicina Legal de Colombia, país de 46 millones de habitantes, realizó 20.142 exámenes de posibles casos de violencia sexual, frente a 12.732 efectuados en 2000. Del total, las mujeres y niñas representan 84% de los casos y más del 85% corresponde a menores de edad.

Además, 73% de las mujeres maltratadas físicamente no denunciaron la violencia que sufrieron, al igual que el 82,1% de las víctimas de violencia sexual relacionada con el conflicto armado, según AI.

De 183 casos de violencia sexual que la Corte Contitucional de Colombia ordenó investigar en 2008, se estima que en 45,8% de los casos los autores fueron paramilitares, 19,4% integrantes de la fuerza pública, y 8,5% guerrilleros. Otro 4,5% corresponde a grupos armados no identificados, 4% delincuencia común y 1,5% a algún familiar. En 16,4% de los casos no se pudo determinar el responsable.

Colombia es el único país de América Latina en el que persiste un conflicto armado interno, y "está claro que hay una crisis humanitaria de gran nivel", señaló Pollack.

"La violencia sexual es una realidad en todos los países del mundo, pero los conflictos armados exacerban esa situación", refirió. "En general, la gran mayoría de las víctimas de violencia sexual nunca denuncia, pero esa falta de denuncia entre las mujeres abusadas en el marco del conflicto armado es aún mayor, porque los agresores aún están presentes en la zona y el Estado se encuentra ausente", añadió.

Susan Lee, directora regional del Programa para América Latina de AI, destacó que "en Colombia, las mujeres y niñas son a menudo tratadas como trofeos de guerra. Todas las partes en conflicto las violan y las someten a abusos sexuales para silenciarlas y castigarlas".

"Desde que el presidente Juan Manuel Santos tomó posesión en 2010, el gobierno ha prometido abordar la crisis de los derechos humanos, pero aún no hemos visto mejoras reales en cuanto a hacer comparecer ante la justicia a los responsables de abusos contra estos derechos, incluidos los actos de violencia sexual contra mujeres", enfatizó la responsable.

"Las autoridades colombianas deben adoptar medidas contundentes para asegurar que los responables de crímenes de violencia sexual, muchos de los cuales son crímenes de guerra o de lesa humanidad, comparezcan ante la justicia. Si las autoridades siguen abteniéndose de hacerlo, podría intervenir la Corte penal Internacional", concluyó Lee.

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