Florida superó los 440.000 casos de coronavirus

El colombiano que lucha contra el COVID-19 en uno de los estados con más casos de EE.UU.

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Esta es la historia del colombiano Ricardo Perilla quien lleva un mes lidiando con la enfermedad. Las tres pruebas que le han practicado dieron positivo. Está a la espera de los resultados del cuarto examen.

No es la primera vez que el colombiano Ricardo Perilla atraviesa situaciones difíciles. En 2002 se enlistó en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, después de los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Fueron momentos convulsos para ese país. “En septiembre de 1997 llegué a Buffalo, Nueva York. Cinco años después de mi llegada me enlisté en el Ejército y estuve en combate en Irak”.

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Cuatro años después de su retiro del Ejército y viviendo en Orlando (Florida), Ricardo enfrentó otra batalla, esta vez dentro de un hospital. “El jueves 25 de junio no pude más. Tuve que irme a urgencias y allí me atendieron inmediatamente. Yo estaba tan mal que el médico indicó que era necesario administrar un volumen alto de oxígeno –cerca de cuatros litros por minuto– para poder respirar”, dice.

Florida, donde vive Ricardo, y California son los estados con más casos de coronavirus en EE.UU.: hasta el 30 de julio se registraron 446.251 y 475.305 contagios confirmados, respectivamente. Desde el 27 de marzo Estados Unidos superó a China en el número de casos y se convirtió en el país con más contagios de coronavirus a nivel mundial. En esa fecha se reportaron 92.932 casos; al 30 de julio el número total de personas con coronavirus en ese país es de 4′405.932, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del gobierno norteamericano.

Para ese momento Ricardo llevaba poco más de una semana con tos, fiebre, escalofrío, vómito, debilidad del cuerpo y pérdida de apetito. “Ese día me preguntaron que si les daba permiso para romperme la tráquea. Necesitaban intubarme”. Los médicos sugirieron hacer una traqueostomía, procedimiento donde se realiza una abertura de la tráquea con el fin de mejorar el flujo de aire.

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“Llamé a un amigo que es médico y me dijo que no me dejara intubar, que ese procedimiento ya era en última instancia; que si lo iban a hacer que lo hicieran por la boca”, cuenta Ricardo. Pasaron 24 horas mientras desocuparon una camilla para él en el segundo piso de urgencias del hospital. “Prácticamente toda esa zona de emergencias era para personas con coronavirus”.

Allí le practicaron un escaneo de tórax y un electrocardiograma. “El médico encontró que tenía una neumonía bilateral, esto es lo que hace el COVID-19: laceraciones en los pulmones”. Un daño que es reparable, pero lento, y lo logran con múltiples medicamentos; algunos de ellos en fase experimental.

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A pesar de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) no ha aprobado el uso del plasma convaleciente de pacientes que tuvieron COVID-19 -que hasta el momento está regulado como un producto en investigación–, Ricardo accedió a este tratamiento. “Me explicaron que son tres tipos de medicina que están en investigación: una para la malaria, un antiviral, y el plasma de una persona que se ha curado”. El martes 30 de junio empezó la terapia con plasma y cinco inyecciones diarias del antiviral. Ricardo fue trasladado a una zona de cuidados especializados para monitorear la presión arterial.

“Pasé 12 días en el hospital hasta que el médico me quitó el oxígeno y empecé a respirar por mí mismo. Ahora estoy en cuarentena: dos semanas después de salir del hospital resulté positivo para COVID-19 por tercera vez”, dice al señalar que tuvo que regresar al médico el 29 de julio. Los síntomas parecen no desaparecer. “El médico me dijo que tenía bronquitis y me mandó varias medicinas y antibióticos. La idea es evitar que esto empeore y se convierta en una neumonía”. Ricardo se hizo la cuarta prueba cuyos resultados aún no le entregan. La lucha para él continúa.

COVID-19 en Florida

El 18 de mayo entró en vigencia la primera fase de reapertura económica en Florida. La gobernación, a cargo del republicano Ron DeSantis, autorizó la apertura de restaurantes, gimnasios y museos con una ocupación máxima del 50 %. Cerca de un mes después, el 12 de julio, Florida reportó la mayor cantidad de casos de COVID-19 en EE.UU.: en un día fueron diagnosticadas más de 15.000 personas. DeSantis informó el 21 de julio que en la Florida hay “un poco menos del 20 % de disponibilidad de camas UCI”.

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“Hasta que la pelea no toca tu puerta, no la entiendes. La gente no es consciente de lo que está pasando. Yo mismo cometí el error de ir a un restaurante después de que entró en vigencia la reapertura”, dice Ricardo. Quiso contar su historia para que las personas se cuiden y cumplan con los protocolos. ”Me estaba muriendo en el hospital más que todo de depresión, y de pensar que de pronto alguno de mis familiares estaba contagiado por mi culpa. Gracias a Dios eso no pasó”.

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