Las comadres sanadoras de Buenaventura

Por primera vez una organización colombiana gana el más importante reconocimiento sobre refugiados en el mundo. La ‘Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro’, de Buenaventura, recibirá este año el Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR.

Bibiana Peñaranda. /Cristian Garavito
Bibiana Peñaranda. /Cristian Garavito

Bibiana Peñaranda Sepúlveda está muy feliz y muy triste. Feliz, porque el grupo colombiano de defensa de los derechos de las mujeres Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro, de la cual ella ha sido parte activa, acaba de ganar el más importante reconocimiento sobre refugiados en el mundo: la edición de 2014 del Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR, que será entregado a tres representantes de la Red el próximo 29 de septiembre en Ginebra, Suiza. Y triste, porque este martes una mujer fue asesinada en Buenaventura, otra en la larga lista de víctimas del conflicto armado en esta ciudad. “Asesinaron a una vendedora de coco, por extorsión. El domingo asesinaron a otra que estaban extorsionando también. Es preocupante la situación con relación a los comerciantes, como se están negando a pagar las extorsiones los están asesinando. Esto empaña nuestra alegría, porque sabemos que la asesinada era una mujer luchadora, que estaba trabajando duro por el sustento diario de su familia. Esta es parte de las denuncias que hace la Red con relación a los feminicidios”.

Es la primera vez que una organización colombiana gana el premio Nansen. La Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro es un grupo de más de 100 mujeres que se ha dedicado desde 2010 a acompañar y a sanar a más de mil mujeres desplazadas y víctimas del conflicto armado y la violencia generalizada en Buenaventura. Esta ciudad, según dijo el representante de ACNUR Stephane Jaquement durante el anuncio del premio, es el mayor expulsor de población desplazada. Entre 2010 y 2013 se registraron en este municipio 21 eventos de desplazamiento masivo que incluyeron aproximadamente a 15,400 personas. Hasta el mes de agosto de 2014, ACNUR ha reportado siete nuevos casos de desplazamiento que han afectan al menos a 2000 personas. A esto se suma la violencia de género. Información recogida por ACNUR indica que se han registrado al menos 98 casos de violencias de este tipo desde agosto de 2012 hasta hoy. Desde 1991, 461 mujeres han sido asesinadas, 14 de ellas este año.

Trabajar por los derechos humanos en este contexto es, por decir lo menos, un riesgo y un desafío enorme. Bibiana Peñaranda habla con El Espectador sobre la trayectoria de la Red y sus proyectos futuros.

- ¿Cómo es la historia de la Red de Mariposas?

Nace como un producto que presentó la Fundación Akina, de la cual soy coordinadora de proyectos. Presentamos inicialmente una iniciativa que se llamaba solidaridad vecinal y liderazgos afectivos. La idea era trabajar, en ese proyecto, las diversas violencias que viven las mujeres; trabajar la ley 1257, trabajar la transformación y resolución del conflicto a la manera de nuestra cultura afrodescendiente; trabajar autoestima y autoprotección. Y que de allí surgiera cómo trabajar el liderazgo afectivo dentro del contexto de violencia que vive Buenaventura, cómo recuperar esos elementos de solidaridad vecinal que hacen parte de nuestra cultura y que en el conflicto armado estaban escondidos, porque en la gente se genera mucha desconfianza. Ese es el contexto y uno de los productos era conformar la red solidaria sobre la violencia contra las mujeres. Una vez terminada esa primera parte del proyecto se conformó la red con organizaciones que hicieron parte del proyecto, mujeres de la zona urbana y rural. Esto es especialmente importante, porque muchos proyectos que entraban a Buenaventura solamente tenían en cuenta la zona urbana. Entonces ese era un primer objetivo del proyecto ‘Solidaridad vecinal y liderazgos afectivos’.

La Red no es una fundación que maneje dinero. Nuestra propuesta es contribuir a la erradicación de todas las violencias, especialmente la violencia étnica. Una vez terminamos la conformación de la Red, quedamos con la responsabilidad de seguir buscando dinero para fortalecerla. Nos llamó el ACNUR a decir que querían trabajar, que sabían de nuestro trabajo y que querían presentarnos su propuesta. Venimos trabajando juntos para fortalecer ese trabajo, para que siga y cumpla su objeto que es la protección y el acompañamiento de las mujeres violentadas.

- ¿Por qué es necesario un proyecto así en Buenaventura?

En Buenaventura no estamos en posconflicto todavía, estamos en conflicto interno. Se sabe bien que hay grupos armados con diversos intereses. En el intermedio de ese conflicto de actores armados legales e ilegales, está la población civil y las mujeres y las niñas de todas las etnias y edades. En este conflicto utilizan a las mujeres no sólo como escudo en la guerra, sino que también por la ausencia de autoridades locales, personas inescrupulosas y algunos esposos las utilizan como si fueran su propiedad privada. Esto trae consecuencias psicológicas, físicas, sexuales y mentales.

Las mujeres y niñas son presa fácil para personas que están armadas o no. No sólo tiene que ver con actores armados. En su mayoría, todas las mujeres en la Red tenemos una historia para contar sobre la violencia. Por lo tanto, lo que hacemos allí es auto sanarnos, acompañar la sanación de las mujeres que llegan, acompañar en la ruta a las que quieren denunciar. Lo que hacemos nosotras es rodear a las mujeres a través de la Red con un círculo de sanadoras, para escucharlas, orientarlas y acompañarlas, emocional y físicamente. No buscamos tanto la denuncia, sino principalmente la sanación, a través de los círculos y el comadreo, que es nuestra estrategia. Poner una denuncia es poner de cierto modo en peligro a las mujeres de la Red.

- ¿Qué es el comadreo?

Nosotras somos comadres. Las comadres nos queremos, nos acompañamos, nos respetamos, somos solidarias unas con otras. Eso es prácticamente lo que se hace en la Red: acompañar a todos esos dolores que produce la guerra, ya sea física, mental o sexualmente. Esos dolores que tienen las mujeres que muchas veces no pueden contar con las instituciones, porque son instituciones del Estado que a veces no guardan la confidencialidad que se debe o no dan el acompañamiento humano que se espera. Muchas veces las mujeres están solas y la única forma de ayudarlas y protegerlas es que nos acompañemos y hablemos.

- Decía qué la mayoría de mujeres de la Red tienen una historia. ¿Cuál es la suya?

Es una historia de racismo. Nosotras consideramos que el racismo también es una violencia, una violencia histórica que se recrea. Se ha recreado a lo largo de los años. El cuerpo de las mujeres negras en esta guerra toma importancia, porque al creer que las mujeres negras somos calientes y arrechas para la cama, entonces los hombres muchas veces creen que estamos disponibles para cuando ellos quieran. Esta ha sido una de las mayores agresiones que se percibe alrededor de este conflicto armado: creer que los cuerpos están a la mano. Aunque seas esposa, vecina o conocida de hace años, creen que el cuerpo está ahí para el día en que lo necesiten. El racismo se recrudece en el marco del conflicto armado.

- ¿Cómo reciben el Premio Nansen?

Felices de saber que es un trabajo que ha venido de manera muy escondida pero con resultados. Es algo que hacemos realmente sin interés económico. Tanto la fundación Akina como la Red Mariposas no son organizaciones que se lucren. No tenemos ni siquiera una cuenta ni personería jurídica y no queremos ese tipo de formalidades. Son organizaciones que se hicieron para la defensa de los derechos humanos. El dinero del premio no lo recibimos nosotras. Es para realizar proyectos que tiene que presentar la Red a ACNUR, a través del proyecto sale el dinero. No nos dan el dinero a nosotras, es importante que eso quede claro. Serán proyectos para el año 2015, para fortalecer las cuatro áreas en que trabajamos: autoprotección, fortalecimiento organizativo, incidencia política, el área productiva. Esta última es un área débil porque como Red queremos ser auto sostenibles, no depender de la cooperación internacional o de las entidades de carácter humanitario. Aspiramos a ser autónomas, por eso estamos en la planeación de proyectos productivos para poder vivir de ellos.

 

@DanielSalgar1