"Crecen la violencia y el despojo"

Entrevista con Luz Marina Becerra, presidenta de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes).

¿Cómo fue desplazada y cómo se integró a Afrodes?

Luz Marina Becerra, presidenta de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados: Mi familia y yo venimos de Chocó, de una zona que era de influencia de las Farc. A finales de los 90 llegaron los paramilitares, quienes comenzaron a amenazarnos por medio de panfletos y grafitis acusándonos de ser auxiliadores de la guerrilla. Nos vinimos para Bogotá porque acá teníamos unos familiares. En 1999 participé de una toma que hicimos los desplazados a las instalaciones de la Acnur (la agencia de la ONU para desplazados) para presionar al Gobierno para que atendiera nuestra situación. En esa toma conocí a un directivo de Afrodes, él me habló de la organización y me interesó, porque vi que era la única de población desplazada que recogía el componente étnico afrocolombiano, a la vez que era la única institución afrocolombiana que se dedicaba al tema del desplazamiento.

¿De dónde provienen los afrocolombianos desplazados?

La mayoría de la población afro desplazada viene de la costa Pacífica. De allí estamos saliendo porque hay fuertes intereses económicos en los territorios que habitamos ancestralmente. Mientras crecen los intereses sobre los recursos que hay en nuestros territorios, crece la resistencia de nuestras comunidades para impedir el saqueo y, a su vez, aumenta la violencia y el despojo en esos territorios, porque no hay otra manera de sacarnos, sino violentamente, porque ya estábamos amparados por la Ley 70 (de 1993), que reconoce el derecho al territorio colectivo para las comunidades negras.

¿Cuál es la situación actual?

Seguimos prácticamente en la misma situación de abandono en la que estamos desde que empezamos a ser expulsados masivamente de nuestros territorios: viviendo en zonas marginadas, sin servicios públicos, sin ingresos, sin vivienda, algunos sin educación para sus hijos, muchos sin acceso oportuno a servicios de salud. La situación de las mujeres es aún más dramática al tener que asumir un rol distinto en un contexto totalmente diferente. Entonces, si hacemos un balance desde 1997 (el año donde comenzaron los desplazamientos masivos), se han creado grandes expectativas, pero han quedado grandes frustraciones, porque no ha habido avances significativos en las políticas públicas de atención a la población desplazada.

¿Qué han hecho los gobiernos y qué falta por hacer?

Han implementado una política asistencialista. Nosotros creemos que esa política es inconveniente; lo que en verdad queremos es que el Gobierno genere condiciones para que la población desplazada pueda vivir dignamente. Hay que solucionar el problema de fondo y eso sólo se logra definiendo una política encaminada, principalmente, a la prevención del desplazamiento, para evitar que nuestras comunidades vengan a las ciudades a engrosar los cinturones de miseria. También que se hagan esfuerzos para que haya retorno con garantías y para que los desplazados puedan llegar de alguna manera a una estabilidad social y económica.

 * Investigador del Observatorio de Discriminación Racial.

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