Crímenes perpetrados por venezolanos aumentan la tensión fronteriza

Este fin de semana, una anciana que arrendaba habitaciones a migrantes, fue asesinada en su propia casa. Policía recomienda no arrendar cuartos a personas desconocidas.

Cristian Garavito - El Espectador

Para la ONU, uno de los retos para hacer frente a la crisis migratoria que se vive en las zonas de frontera con Venezuela, es lograr la integración de los venezolanos a la comunidad receptora. Es decir, que los colombianos entiendan la problemática de Venezuela para que los visitantes tengan lo que en su país no tienen: vivienda, salud, educación, alimentación y empleo. (Leer Venezuela finaliza integración con Colombia y Brasil tras medidas adoptadas por oleada migratoria).
 
La cosa no es fácil. Cúcuta, la ciudad de Colombia a la que más llegan venezolanos, terminó el 2017 con la segunda tasa de desempleo más alta del país con un 14.3% y una informalidad que se acerca al 70%.

En la frontera y en el centro urbano, el panorama es similar; venezolanos vendiendo cigarrillos, gaseosas, aretes, manillas, agua, comida y hasta su propio pelo. (Video Venezolanos en Colombia: testimonios de quienes buscan mejor vida en el país).

Para muchos, la llegada masiva de venezolanos también representa una oportunidad de negocio. Por ejemplo, el sector del transporte ha sido uno de los más beneficiados. Desde las 5: 00 de la mañana y hasta las 10:00 de la noche hay servicio de taxi en el municipio de Villa del Rosario, el primero de este lado de la frontera. Una carrera hasta el centro de Cúcuta, por ejemplo, cuesta $17.000.

Aunque no hay cifras oficiales del número de venezolanos que se transportan desde este punto del Norte de Santander hasta otros países del continente como Ecuador o Chile, se estima que diariamente las empresas de transporte movilizan cerca de mil personas. El 95% de estas, de nacionalidad venezolana. (Ver Imágenes: la situación del paso fronterizo entre Colombia y Venezuela).

Otro de los negocios que se ha disparado por cuenta de la llegada en masa de venezolanos, es el inmobiliario. De manera informal, dueños de casas o apartamentos están arrendando habitaciones a ciudadanos del vecino país que, se supone, están de paso.  Sin embargo, las autoridades han alertado sobre este riesgo

Este fin de semana en Cúcuta se habla del asesinato de María Pardo Bayona, una anciana de 62 años que fue degollada dentro de su propia vivienda al parecer, por personas de nacionalidad venezolana. El hecho se registró en el barrio La Victoria. (Leer Restricción en la frontera: solo 25 mil venezolanos lograron pasar a Colombia).

Fuentes de la Seccional de Investigación de la Dijín, señalan que una de las hipótesis apunta que la mujer fue asesinada por sus propios inquilinos.

En el lugar se encontraron 4 cédulas venezolanas; 2 hombres y 2 mujeres, a quienes, al parecer, la señora Bayona, les había alquilado unos cuartos”, explicó el comandante de la Policía de Cúcuta, coronel, Hermes Javier Barrera. El oficial recomendó “no arrendar o subarrendar lugares de vivienda a personas desconocidas. Mire como terminó estas situaciones por arrendar a gente sin ningún tipo de conocimiento”, agregó el oficial, quien indicó que los sospechosos están siedo buscados.

Cada vez con más frecuencia, los cucuteños hablan de los delitos perpetrados por ciudadanos venezolanos. Por ejemplo, el diario La Opinión, el principal del departamento de Norte de Santander, referencia la muerte de Juliana Isabel Leal Bolívar, de 33 años, y su hija Marleny Valentina Ramírez Leal, de 9, en zona rural del municipio.

Al parecer los homicidas asfixiaron a sus víctimas para robarles un celular y $50.000, en hechos ocurridos el pasado miércoles”. (Le puede interesar Las medidas definidas por Santos para controlar llegada de venezolanos a Colombia).

Ciudadanos consultados por El Espectador, hablan del aumento de la inseguridad desde la llegada en masa de los venezolanos. Las autoridades, aunque lo reconocen, matizan la situación.

El coronel Barrera, por ejemplo, aseguró que, durante el primer día del trabajo del pie de fuerza, cuyo traslado ordenó el presidente Santos, “se redujo a cero los índices de robo. Hay una percepción de inseguridad muy alta, pero la presencia de la fuerza pública va a reducir esta percepción”, explicó a El Espectador.

Aunque desde el Gobierno se envía un mensaje de respaldo humanitario, no se ignora que la llegada masiva de venezolanos ha aumentado –principalmente en ciudades fronterizas– la inseguridad, la prostitución y la indigencia. Por eso, el Ejecutivo advirtió que los controles serán más estrictos, para que la migración sea ordenada, controlada y segura.

Una de las decisiones que se tomaron, tras el encuentro del presidente Santos con su gabinete, las autoridades locales y la Fuerza Pública que tuvo lugar el pasado jueves en Cúcuta, tiene que ver con el aumento de la presencia de soldados y policías en la frontera. “No vamos a permitir que nadie venga a delinquir al país”, advirtió el jefe de Estado. “Vamos a desplegar 2.120 nuevos soldados y policías para el control de la frontera. Soldados de tierra, mar y aire tendrán que mejorar el control sobre las trochas y fortalecer la lucha contra el crimen organizado que tiende a fortalecerse”, agregó. En total, según cifras de la Fuerza Pública, serán 3.000 unidades destinadas exclusivamente al control de la frontera.

 La dinámica migratoria es un juego de roles entre el mazo y la zanahoria. Para articular las estrategias fue creado el Grupo Especial Migratorio (GEM), “que tendrá la responsabilidad de controlar el espacio público, vigilar el orden público, regularizar la prostitución, la protección de menores y controlar el contrabando”, explicó Santos. Este nuevo grupo estará conformado por funcionarios de la Policía, el ICBF y la DIAN.

738448

2018-02-10T18:32:02-05:00

article

2018-02-10T18:33:36-05:00

lcontreras_78

none

Joseph Casañas - enviado especial a la frontera con Venezuela

Nacional

Crímenes perpetrados por venezolanos aumentan la tensión fronteriza

70

7039

7109