Cuando cantarle a la paz es la fórmula para enfrentar a los violentos

Yamid Correa, un riosuceño de 23 años, decidió utilizar el arte como herramienta no solo para oponerse a la violencia sino para mostrarle al país lo que sucede en su departamento.

Yamid Correa Córdoba.Cortesía

Yamid Correa cree que su historia no tiene nada fuera de lo normal. Que más allá de la lucha incansable que ha emprendido para cumplir su sueño -ser cantante-, no hay mucho por contar. Tiene 23 años y su vida ha estado marcada por el conflicto armado desde que  tenía tres cuando su madre y sus seis hermanos salieron desplazados por la guerrilla de Salaquí, en Chocó.

Él no se fue. Se quedó en Riosucio con su abuela y fue testigo de cómo, con el paso de los años,  el conflicto y la guerra se ensañaron con ese olvidado municipio chocoano. Un fenómeno de violencia que aún hoy, luego de haberse firmado un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, permanece latente en el territorio.

Fue en zona rural de Riosucio, por ejemplo, donde el pasado 18 de agosto asesinaron al líder social Manuel Ramírez Mosquera. El mismo lugar en donde, cuatro días después, murió una mujer indígena Wounaan en medio de los combates entre actores armados ilegales en las cuencas del río Truandó. Enfrentamientos que la misma comunidad viene denunciando desde marzo pues hay casos de confinamiento y de pobladores que tienen restricciones de movilidad por cuenta de la siembra de minas antipersonal en la zona. 

Ese es el escenario en el que vive Yamid. Durante años ha evitado caer en el eterno ciclo de violencia y se ha salvado de terminar en manos de los grupos ilegales que encontraron en la práctica del reclutamiento forzado la fórmula para engrosar sus filas. En el caso de Yamid la música fue la salvación.

"Me metí en este cuento de la música desde muy niño, viendo la problemática que se vivía en el puebo. Empecé a asistir a una iglesia y encontré algo diferente.  Nos librábamos de muchas cosas porque en el pueblo reclutaban muchos jóvenes que se los llevaban a la guerra. Con Ovidio Aguilar empezamos a hacer canciones tratando de defendernos, de hacer un llamado. Así fue que empezamos en este tema", rememora.

Reconoce que no ha sido una tarea fácil sobre todo porque hacer oposición a través del arte en un municipio tan golpeado por la violencia no trae mucho apoyos: "Hay unas canciones las cuales hicimos que tocan el corazón y hay personas que sí se desarman cuando escuchan algo así. Sé que las canciones han tocado de tal forma que se han devuelto planes malignos que había y así hemos venido tomándonos el pueblo porque hay muchos jóvenes que están por el camino del bien".

Yamid decidió que su música debía tener un sentido social y eleigió el vallenato como el género para transmitirle a la gente esas emociones. "A la gente esto le llega directo al corazón, hemos podido estar en escenarios donde la gente llora", manifiesta.

Fue así que terminó cantando letras dedicadas a su gente con un mensaje común de reconciliación, paz y perdón: "Cuando tu vives la violencia y llevas ese mensaje hay más credibilidad, que tu viviste eso, y que incluso a veces vas a cantar y se te entrecorta la voz (...) Yo sé perdonar a quienes nos hicieron daño, que nos llevaron a  desplazarnos de nuestras tierras".

En esas surgió "El Chocó sigue de pie" una canción más que de dolor, de esperanza. "La idea es que sepan lo que vivimos en el Chocó, quiero hacerle el video a esta canción y yo sé que se van a  abrir muchas puertas. Estamos trabajando con las uñas, hay una persona que me quiere dar la mano, de una fundación de Riosucio, pero ha tocado muy duro", sostiene.

 

La brisa del Chocó me da nostalgía,

a veces trae una brisa de violencia y de dolor 

pues nuestra tierra ha sido tan golpeada

por esa guerra absurda que me sangra el corazón.

(...)

 

Muchos de los míos murieron con tanta crueldad ,

fueron arrojados al río Atrato, que dolor,

se los digo porque a mí me ha tocado llorar

a un jóven amigo que un fusil me arrebató.

 

Su reto inmediato es poder participar el otro año en el Festival de la Leyenda Vallenata, esta vez no con una canción dedicada solo al departamento,  sino con una escrita para todos los colombianos.

Yamid insiste en que su historia es normal. Quizá para él, que ha vivido de cerca los horrores de la guerra, su vida no tiene nada extraordinario. Pero en el fondo sí hay algo diferente. Eligió el arte en lugar de la guerra en una zona en donde las opciones no son muchas. Eso de por sí ya es extraordinario.