Cumplimiento de acuerdos agrarios, a medias

El movimiento Dignidad Agropecuaria, ad portas de las elecciones presidenciales, asegura que el gobierno sólo solucionó cuatro puntos clave de más de doce.

Paro Agrario. / Gustavo Torrijos

La crisis que vive el campo y que el año pasado desencadenó uno de los paros agropecuarios más fuertes de los últimos años, hizo que el gobierno y los distintos representantes de ese sector acordaran una serie de compromisos que permitirían recuperar, por lo menos de entrada, la productividad agrícola. Pero cinco meses han pasado del 2014 y entrado en el sexto, Dignidad Agropecuaria aseguró que ese cumplimiento se ha dado a medias y tan solo a cuatro puntos se les ha dado trámite.

“El pago del PIC de 2013 a la mayoría de los caficultores, así deban aún el de los cafeteros que vendieron su café a compradores privados en 201”, fue el primero. “Subsidios para cacaoteros y arroceros que, aunque no son suficientes, ayudan a paliar la crisis”, fue el segundo. “Una reglamentación del FONSA que permite la compra de cartera para resolver las deudas de los agricultores, inferiores a 20 millones de pesos y, aunque no alcanzan la condonación de las mismas, si se ganan rebajas muy importantes -del 32% y plazos de diez años sin pago de intereses ni cobros jurídicos- para la cancelación de los remanentes y continuarán siendo sujetos de crédito”, fue el tercero. Y “la realización de un estudio serio que permita formular políticas públicas -de largo alcance- para la reducción de los precios de los insumos”, el cuarto aseguró el movimiento agrario en un comunicado de prensa.

Y, acto seguido, citaron ocho temas que ellos consideran de vital importancia y a los que ellos afirman no se les ha dado el debido tratamiento. “La solución de las deudas de más de 20 millones de pesos- de los agricultores”; “créditos para la solución de deudas de los agricultores con el Agro-comercio”; “Subsidios para la compra de insumos”; “modificaciones estatutarias que permitan la participación democrática de los agricultores en las federaciones”; “soluciones para la rotación de cultivos de tierra fría”; “creación y fortalecimiento de mecanismos que protejan la ganadería colombiana”; “crear y tomar medidas de salvaguarda de la agricultura colombiana frente a los graves daños que causó la apertura económica y que causarán los Tratados de Libre Comercio”; “una política de persecución al contrabando de alimentos y el cierre de importaciones de aquellas que ‘compiten’ deslealmente con la producción nacional”.

Pero el gobierno ha dejado claro que no se puede, de la noche a la mañana, cambiar la realidad del agro. El mismo ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, en una reciente entrevista con El Espectador, aseguró que “dentro del Ministerio estamos haciendo una revisión cada 15 días de todos los pactos”. Y agregó que “en este Gobierno, el agro ha recibido ayudas por más de $7 billones y créditos por más de $13 billones. Esto suma $20 billones en esta administración”.

Y, explicando el presupuesto de 2014, Lizarralde contó que se tiene “un proyecto de economía familiar campesina que trabajamos con Brasil y Chile. El 25% del presupuesto está focalizado en él. Para el Pacto Agrario hay $1 billón. Ahora, de apoyo para los distintos cultivos se dispondrá de $1,7 billones. Se está trabajando en temas fitosanitarios, en investigación y desarrollo de Corpoica. Se está reestructurando la formalización de la tierra”.

Sin embargo, Dignidad Agropecuaria aseguró que se espera mantener las dos mesas de negociación “una sobre la política minero-energética y medio ambiente y otra sobre la situación de los cultivos de tierra fría”. Y recordaron que “cuanto al proceso electoral, valga la pena aclarar que Dignidad Agropecuaria Nacional no tiene candidato, no respalda ni a uno ni a otro. No ha firmado acuerdo con ninguno. Es claro que Dignidad Agropecuaria Nacional es una organización gremial y no política. Los agricultores, de manera individual, decidirán por quién votar, si no votan, si votan en blanco, si anulan el voto o si no lo marcan. Están en libre derecho de escoger lo que quieran. Pero nadie puede comprometer a Dignidad Cafetera o Agropecuaria, ni nacional ni departamental, con candidatos presidenciales”.