Denuncian que 9.000 habitantes de El Carmen, en Norte de Santander, están sin médicos

En el corregimiento Guamalito, de la subregión del Catatumbo, solo cuentan con un médico que no da abasto para tantos pacientes que llegan de urgencia. Comunidad exige medidas.

Puesto de salud del corregimiento Guamalito. /Archivo particular

El municipio de El Carmen, ubicado en la zona del Catatumbo (Norte de Santander) cuenta con una IPS adscrita al Hospital Regional Nororiental Ábrego. Sin embargo, la gran mayoría de la población –alrededor de 9.000 personas de sus 15.000 habitantes– acuden al puesto de salud del corregimiento Guamalito, uno de los más poblados en Colombia y que apenas cuenta con un médico. 

La denuncia pública fue formulada por la personera de esa localidad, Inés Bustos, quien llegó junto con líderes comunales y concejales a las oficinas de la Defensoría del Pueblo Regional Ocaña en busca de apoyo para una solución. La representante del Ministerio Público manifestó que “la necesidad del corregimiento de Guamalito se da porque tenemos tres meses sin médico y solo hay uno para urgencias, lo que dificulta la situación de las personas que se desplazan desde las veredas, pues llegan y no encuentran quién los atienda en consulta externa”. 

Geovanny Lozano, líder comunal y quien hizo parte de la comitiva, hizo el llamado de atención a los organismos oficiales responsables de la salud para que les asignen un médico de planta. Felix María Guerreo, presidente de Junta de Acción Comunal, asegura por su parte que “por esa razón no se da a la gente la atención debida, pero –advierte– también es poca la dotación en cuanto a camillas”.

Esta versión la refuerza el concejal Numar Quintana, quien señala también que no hay medicamentos. Entretanto, el único médico que hay en urgencias en el centro de salud de Guamalito tiene una actividad –según el concejal Huver Duarte– “sobrecargada, lo que hace que no se preste una atención como debería ser”.

Efraín Pérez, habitante de la zona rural de El Carmen, vivió una situación desagradable hace una semana cuando fue en búsqueda de atención médica tras recibir un impacto de bala en una de sus piernas. Justo en ese momento, se presentó una mujer con afectaciones respiratorias por lo que el galeno tuvo que salir con ambos a buscar un nivel mayor de atención quedando el puesto de salud a la deriva.

Quienes acuden a la IPS de Guamalito son personas que tienen que hacer largos desplazamientos desde las zonas de los resguardos indígenas Motilón Barí, las veredas La Bogotana y Culebritas- Bobalí. Muchos de ellos pierden el viaje pues no hay quién los reciba.

Ante el reclamo masivo, Nelson Arévalo Carrascal, defensor Regional, se comprometió a hacer una visita a la región para verificar la situación y hacer el seguimiento a las inquietudes formuladas para llegar hasta la gerencia del Hospital Regional Nororiental Ábrego, de cara a brindar una solución en beneficio de los habitantes de la región.

Hace menos de dos semanas, en el municipio de Hacarí (también en Norte de Santander), se denunció que, por cuenta de las extorsiones y las amenazas, varios servidores públicos –especialmente los profesionales de la salud– se han visto obligados a abandonar su puesto de trabajo. (Lea: Funcionarios de Hacarí, Norte de Santander, optan por dejar su trabajo ante extorsiones)

En los dos últimos años, los habitantes del municipio no han tenido quién los atienda de forma constante y periódica, ya que los galenos denuncian amenazas, agresiones por parte de pacientes y el hecho más reciente fue un caso de extorsión. Ante esto prefieren dejar el pueblo y el puesto de salud queda a la deriva.

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