Día Mundial de los Refugiados

La vida de una nicaragüense que se refugió en Colombia

Noticias destacadas de Nacional

Esta mujer lleva 43 años en Colombia. Cuenta lo complejo que es empezar de cero en un país desconocido. Con su historia nos unimos a la conmemoración del Día Mundial de los Refugiados.

Margarita* es de Nicaragua. Se fue de su país en 1977 y encontró en Colombia un refugio para ella, su esposo y dos hijos: uno de 2 años y otro de 15 días de nacido. “Yo tenía 22 años y estudiaba licenciatura en Idiomas en la Universidad Nacional de Nicaragua. Me vine por los conflictos políticos. Dos años después de salir de mi país llegó al poder un presidente de la oposición y la situación política y económica se complicó”, afirma Margarita, quien logró irse gracias al apoyo de su familia. Su esposo, estudiaba ingeniería Industrial en la Universidad Javeriana en Bogotá, una de las razones por las que escogieron a Colombia como destino.

En ese momento de la historia nicaragüense estaba al mando el presidente Anastasio Somoza Debayle, miembro de la dinastía militar conocida como la dictadura de los Somozas, pues anterior a él había mandado en Nicaragua su hermano Luis Somoza y su padre Anastasio Somoza García, este último presidente por 16 años en dos periodos diferentes. Los Somozas mandaron desde 1937 hasta 1979, cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (la oposición) llegó al poder.

También le puede interesar: Gobierno defiende resultados del día sin IVA, pero admite que hubo desorden

El año en el que Margarita llegó a Colombia el país vivió el paro de septiembre, considerado el más violento de la historia. Fue una jornada de protesta convocada por los movimientos sindicales, a la que se sumaron en el camino diversos sectores como docentes, estudiantes, trabajadores y otros grupos inconformes. Aún así, Margarita consideró que su mejor opción era Colombia.

Para los refugiados empezar de cero es lo más complejo. 24 personas en el mundo “lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror” cada minuto, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU). “Hay algo que a uno lo noquea y es sentir que está dejando a la familia, que toca empezar a vivir nuevamente”, dice la mujer que hoy ya tiene 65 años, 43 en tierra colombiana.

Aproximadamente 79,5 millones de personas en el mundo se vieron obligadas a abandonar sus hogares por cuenta del conflicto y la persecución en 2019. De esa cifra, más de 26 millones fueron refugiados, de los cuales más de la mitad son menores de 18 años.

También le puede interesar: Los wayuu alertan a la ONU por riesgo frente al COVID-19 y calidad del aire

Para la familia de Margarita los cambios fueron abruptos. Venían de un clima tropical y les tocó acomodarse al frío de la capital colombiana. Arrendaron un apartamento en la carrera séptima con 43. “Nos hicimos amigos de los vecinos y mi esposo les arreglaba los electrodomésticos. Yo con lo que aprendí de inglés daba clases personalizadas”, cuenta Margarita. De esa manera sobrevivieron los primeros años, pero llegó un momento donde los ahorros que trajeron de Nicaragua se les agotó y la situación se complicó.

Con problemas económicos y con tres integrantes más de la familia (pues nacieron tres niños en Colombia), eran cinco hijos por los que tenían que trabajar para conseguir el sustento. “Uno de mis hijos lloraba y me decía ‘mamá tengo hambre'. Nosotros le decíamos que se acostara, que cuando se levantara se le pasaba el hambre. A los cinco minutos se levantaba y me decía que tenía más hambre”.

La xenofobia es uno de los problemas más comunes a los que se enfrentan los extranjeros que llegan de otro país, más si provienen de regiones golpeadas por conflictos armados o desastres naturales. “Hubo muchos momentos en los que quisimos retornar. Vendimos helados, arroz con leche, relojes, enciclopedias, en esa lucha nos encontramos gente que nos decía que nos volviéramos a nuestro país”, explica Margarita, quien agrega que en muchas ocasiones fueron atacados por la Policía; hasta sus hijos fueron víctimas de la fuerza pública, pues también trabajaban de vendedores ambulantes, actividad que les permitió pagar sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia.

También le puede interesar: La difícil cuarentena de miles de retornados venezolanos

‘El aumento de la pobreza podrá ser contrarrestado promoviendo la inclusión socioeconómica de las personas en mayor situación de vulnerabilidad, sin importar su condición o procedencia. La discriminación y xenofobia nunca contribuirán a la recuperación del país. Es el momento de ser solidarios'‘, manifiesta Carlos Alviar director de la organización ADN Dignidad (Acción contra el Hambre, Consejo Danés para Refugiados y el Consejo Noruego para Refugiados).

Margarita cumplió 43 años en Colombia. Hace dos años, logró que le dieran la nacionalidad. Siempre recuerda su país. La última vez que lo visitó fue hace 15 años.Tengo en mi mente una fotografía de la ciudad y todos los días la repaso. Me subo en un bus y me voy por la avenida Bolívar, por la calle 15 en Managua, la capital de Nicaragua”, dice Margarita. Sus hijos tienen la nacionalidad colombiana. Hoy dice orgullosa que tiene de hijos a un ingeniero Industrial, un arquitecto, un geólogo, un licenciado en artes plásticas y un mecánico. “Mi esposo y yo en esta época de pandemia estamos recibiendo esa cosecha. No salimos a la calle porque no nos falta nada”, agrega.

En el territorio nicaragüense habitan 6′465.513 de personas. Ciudadanos que aún viven y sufren por las huellas de las discordias políticas. “La crisis política en Nicaragua desde abril de 2018 ha llevado a decenas de miles de personas a huir de la violencia y las violaciones de los derechos humanos, la mayoría a la vecina Costa Rica. A dos años del inicio de la crisis, más de 110.000 nicaragüenses han abandonado su país en busca de un lugar seguro”, según un informe de ACNUR sobre el desplazamiento en Centroamérica.

Colombia se ha vuelto uno de los mayores receptores del mundo

Según datos de la cancillería colombiana, desde 2017 a abril de 2020 se le ha otorgado la condición de refugiado a 410 personas. Sin embargo, las cifras podrían ser mayores si se tiene en cuenta que los 1,8 millones de venezolanos que hay en el país identificados como migrantes también cumplirían los requisitos de refugiados.

De acuerdo con el informe anual de ACNUR, con 1.8 millones de refugiados, Colombia se convirtió en el segundo país con más personas en esta condición en 2019. La lista la encabeza Turquía con 3.6 millones de refugiados, en tercer lugar está Pakistán con 1.4 millones, de cuarto Uganda con 1.4 millones y en el quinto puesto Alemania que alberga a 1.1 millones de refugiados. Siria continua siendo el país con mayor número de desplazados (6.6 millones) que buscan refugio en otras naciones. Venezuela ocupa el segundo lugar.

¿Cuál es la diferencia entre refugiado y migrante? De acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), los refugiados son las personas que huyen de la guerra o persecución y han cruzado una frontera internacional. En cambio, los migrantes son las personas que eligen trasladarse “no a causa de una amenaza directa de persecución o muerte, sino principalmente para mejorar sus vidas al encontrar trabajo o por educación, reunificación familiar, o por otras razones”.

*Margarita es un nombre ficticio porque la protagonista de esta historia prefirió reservar su identidad.

Comparte en redes: