Diego Molano Vega, gestor clave

El Ministro de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones se destacó por hacer bien su tarea. Un experto en el tema explica por qué.

El uso social de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) es factor crítico en el mejoramiento de la calidad de vida y la competitividad en regiones, ciudades y países. El grado de acceso a internet y de la aplicación de las TIC en educación, salud, justicia, producción de bienes y servicios, gobierno, entre otros, son indicativos cruciales de desarrollo. El Ministerio de las TIC juega un papel de primera línea en su promoción.

A pesar de algunos lunares, propios de las dinámicas de la gestión pública en Colombia y de la desigual distribución del ingreso, el ministro del ramo, Diego Molano, ha hecho bien la tarea. Cinco aspectos importantes de su gestión:

a. Introdujo el concepto de ecosistema de las TIC. Molano es un buen comunicador y ha tenido éxito en difundir el nuevo evangelio digital. El ecosistema es un marco introducido en el país por el ministro, clave a la hora de convocar esfuerzos privados, académicos y públicos para construir las autopistas de la información y promover el uso de las TIC. Contiene cuatro componentes que incluyen la infraestructura (conectividad de internet), servicios, usuarios y aplicaciones, modelo que permite un mejor diseño de políticas públicas, a la vez que crear una cultura local de uso de las TIC.

b. Ha construido sobre logros de anteriores administraciones y normas que han generado sana competencia en beneficio de los usuarios. Sin duda, antes de 2010 (particularmente con las ministras Pinto y Guerra, 2002 - 2010) el país había dado pasos importantes en materia de uso social de TIC. Las normas nacionales han promovido, desde los 90, la competencia entre operadores, lo que contribuye a que Colombia tenga mayor conectividad a internet que países como México (situación de oligopolio) y Brasil. Colombia ha contado con posiciones de primer orden en materia de servicios en línea gubernamentales en el contexto internacional.

c. A Molano le fue bien en la gestión de licitaciones de fibra óptica y 4G. El Ministerio TIC no construye autopistas informáticas, pero diseña las reglas de juego para que agentes privados y públicos lo hagan. Aunque con algunos retrasos, los procesos fueron transparentes. La gran troncal de fibra óptica (adjudicada a fines de 2011) involucra ya a cerca de 800 municipios y es probable que en el 2014 bordee los mil. Sin duda, el uso de tecnologías móviles de cuarta generación (4G, 2013) tendrá un impacto notable en la incorporación de remotas regiones al mundo de internet. Se discute, sin embargo, si las ofertas que algunos operadores hacen de 4G en estos días corresponden, realmente, a la promesa de valor.

d. Molano ha contado con un buen equipo. El Viceministerio, a cargo de Carolina Hoyos Turbay, ha tenido la responsabilidad de adelantar proyectos importantes, como es el caso del teletrabajo. Impulsado por Hoyos, se han expedido normas y generado estándares técnicos que contribuirán a que millones de personas laboren desde sus casas en un futuro próximo. Los beneficios se extenderán no sólo a empresarios y empleados, sino a espacios de alto interés público como la movilidad vial y el medio ambiente.

e. A fines del 2012 se creó el Viceministerio de las tecnologías de la información. Durante el 2013 Molano y la viceministra, María Isabel Mejía (eficiente funcionaria que en el pasado tuvo a su cargo el programa de Gobierno en Línea), han estado concentrados en desarrollar una estrategia que permita articular los sistemas de información con los objetivos y procesos de la gestión pública en campos como las compras de bienes y servicios, la gestión de la salud y del sector de la justicia, para sólo mencionar algunos.

Hay, desde luego, retos que se sintetizan en amplias inequidades en el acceso al mundo digital. Mientras en Bucaramanga la penetración de suscripiciones de internet es superior al 20%, en las capitales de los antiguos territorios nacionales es inferior al 1%. Las costas siguen rezagadas y San Andrés y Riohacha tienen una penetración inferior al 5%.

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