Disminuyen casos de ablación en comunidades indígenas del país

En los últimos ocho meses no se ha registrado esta práctica en la comunidad Embera Chamí, en Risaralda.

Archivo El Espectador

Este viernes, cuando se conmemora el Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina, la Defensoría del Pueblo informó que durante los últimos ocho meses no se han reportado casos de ablación en las comunidades indígenas de Risaralda.

La disminución de esta práctica fue posible gracias a un acuerdo al que llegaron la Defensoría y el Consejo de Autoridades Indígenas de Risaralda para desarrollar actividades que permitieran la erradicación de esa costumbre, la cual hacía parte de la cultura de los Embera Chamí, pero ponía en riesgo la salud, integridad y vida de las niñas de esa comunidad.

Uno de los resultados que se logró después del acuerdo fue el ingreso de enfermeras bilingües a los principales centros de atención de Risaralda para que acompañen el parto de las mujeres indígenas y, además, las capaciten sobre los riesgos y las consecuencias de la mutilación genital.

La defensora delegada para la Población Indígena y las Minorías Étnicas, Patricia Luna Paredes, aseguró que la comunidad ha tomado una postura diferente hacia esa práctica tras un permanente diálogo intercultural con el que se busca proteger la vida de las niñas sin lesionar sus derechos culturales.

Entre abril y julio del año pasado se reportaron 11 casos de niñas que se vieron afectadas por la ablación, de las cuales cuatro de ellas murieron. Fue en ese momento cuando la Defensoría Regional Risaralda convocó una mesa de trabajo con el fin de diseñar e implementar medidas urgentes para evitar la continuación de esta práctica.

Si bien es una actividad cultural propia de la comunidad, la Defensoría es enfática al decir que es inaceptable en el marco del ordenamiento jurídico del país, pues el derecho a la vida y la integridad personal, así como la prohibición de sufrir tratos crueles, inhumanos y degradantes, priman sobre ese tipo de costumbres.

Vale la pena recordar que Colombia es el único país de América Latina en el que hay evidencia de prácticas similares a las de Oriente Medio y África, según lo afirmó a EFE Lucy Wartenberg, representante adjunta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa). Sin embargo, se desconoce cuándo se empezó a mutilar a las niñas Embera y si es una práctica propia de ese pueblo o si la "aprendieron" de los africanos llegados a América como esclavos. 

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