Drogas, negocio de familias

El tráfico de estupefacientes en Villavicencio es complejo. Aún no se tienen pruebas para judicializar a los expendedores.

La del barrio Santa Fe es una de las 18 “ollas” en las que se enfoca la acción de la Policía en la capital  del Meta. Sus estrechas calles facilitan la huida de los delincuentes./ ‘Tatán’ Herrera
La del barrio Santa Fe es una de las 18 “ollas” en las que se enfoca la acción de la Policía en la capital del Meta. Sus estrechas calles facilitan la huida de los delincuentes./ ‘Tatán’ Herrera

 

La inundación de marihuana en las calles de Villavicencio tiene nombre propio: negocios de familias. Desde sus casas, ubicadas en las 18 “ollas” identificadas por la Policía Metropolitana de Villavicencio (Mevil), han llenado de yerba a la ciudad, al punto que sólo en los tres primeros meses del año se han incautado más de 130 kilos y se ha judicializado a 236 personas por tráfico de estupefacientes. Además, en más de 100 procedimientos se han hallado 168 kilos de cocaína.

Pero no sólo estos grupos delincuenciales se han apoderado de estos expendios en la capital del Meta. Ante la imposibilidad de llevar la droga por las fronteras con Venezuela y Brasil, debido a que se han intensificado los controles, algunas bandas criminales han llegado a Villavicencio para sacar del mercado a esas familias que durante años han dominado el mercado ilegal. Varios de los 16 hechos de sicariato sucedidos este año son consecuencia de esa guerra a sangre y fuego desatada por el afán de hacerse con el control del microtráfico en la ciudad.

“Hemos identificado a nueve bandas delincuenciales y nuestro trabajo ahora es recolectar las pruebas necesarias para el desmantelamiento de estas estructuras. El presidente (Juan Manuel Santos) nos dio la orden y en dos meses debemos presentar resultados, y así se hará. Lo que hay que hacer es dar celeridad a los planes que hemos venido desarrollando para acabar con las mal llamadas ‘ollas’”, dijo el coronel Fabio López, comandante de la Mevil.

Mientras en 2011 la incautación de marihuana fue de 478 kilos, en 2012 fueron más de 754 los kilos que decomisó la Policía. “Sin embargo, el trabajo parece a veces infructuoso. Si erradicamos un punto de venta, mañana aparece en otro barrio. Las familias se trasladan por unos días y luego regresan; van rotando. Es más, en el barrio Popular hay un hogar cuyos integrantes se dividen los delitos: si es sicariato, mandan a uno, si la vuelta es una extorsión, envían a otra persona, y así sucesivamente”, dijo un investigador que trabaja en recolectar las pruebas contra estas personas.

Con todo, el alcalde Juan Guillermo Zuluaga lanzó el Plan Integral de Seguridad que, con acompañamiento de la Alta Consejería para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana, pretende detener el crecimiento de esas 18 “ollas” en la ciudad y el accionar de las nueve bandas que azotan a sectores como Brisas del Guatiquía, Industrial, San Marcos, El Porvenir, Villa Suárez, entre otros.

“Fuimos invitados a Cali a exponer nuestro plan a otras ciudades, porque es considerado uno de los mejor estructurados. Ahora esperamos que empiece a rendir sus frutos”, dijo públicamente el mandatario local.

Para expertos en seguridad, el reto está en que los delitos conexos al microtráfico que se da en las “ollas”, como hurtos, extorsión y homicidio, no se desborden en una ciudad intermedia que ya tiene problemas de metrópoli.

Un investigador de la Policía que sigue la pista de las bandas criminales y los narcotraficantes en la ciudad reveló a El Espectador que ante la dificultad de sacar la droga por las rutas de Vichada y Guainía, especialmente en la frontera con Venezuela, estos grupos delincuenciales están comercializando el producto en las calles de Villavicencio y otros municipios del Meta, como Granada y Acacías, e incluso en la capital de la República.

Las autoridades de la Policía que trabajan en la frontera con Venezuela detectaron que, a raíz del restablecimiento de las relaciones con el vecino país, los controles de la Guardia Venezolana se incrementaron y para los narcotraficantes y las bandas criminales es ahora más difícil atravesarla para llevar los cargamentos de coca desde los Llanos, al menos por río y tierra.

“No sabemos la razón, pero antes pasaban como Pedro por su casa. Si llegaban al otro lado del Orinoco ya coronaban. Ahora hay muchos patrullajes”, dijo un exjefe de Policía en el Vichada.

“Por eso parte de esa droga también está llegando a Bogotá. Para poder mantener ‘ollas’ como la del Bronx se necesitan grandes cantidades y que la droga salga de regiones cercanas para no tener que transportarla por largos recorridos. Por eso parte de esa droga y marihuana que se consume allá proviene de los Llanos”, dijo el agente investigador.

Sólo la semana pasada, en Acacías, la Policía incautó una caleta con 185 kilos de cocaína. Los investigadores piensan que la idea de los narcotraficantes era distribuirla en los mercados de Villavicencio y Bogotá.

Las cuentas que hacen narcos y bandas criminales son sencillas. Si bien es cierto que cada gramo de droga que se venda en Colombia es más barato que el comercializado en el exterior, también lo es que a mayor volumen de venta se recupera la inversión y se obtienen casi las mismas ganancias. Con un bono extra: en caso de ser capturados no se enfrentan a la extradición porque no están enviando droga a otros países.