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hace 2 horas

El alma del Carnaval de Negros y Blancos resiste a las adversidades

A Heiman Jurado un infarto cerebral lo obligó a desplazarse en silla de ruedas y pensó que ya no podría participar en el desfile de su comparsa "Morada al sur", como lo había hecho desde que era un niño. Sin embargo, desde hace tres años, sobre ruedas, volvió a presidir el desfile.

Heiman Jurado preside, en su silla de ruedas, el desfile de la comparsa "Morada al Sur" que tiene lugar en el Desfile Magno del Carnaval de Negros y Blancos, en Pasto.EFE

El golpe más duro que recibió Heiman Jurado en su vida no fue el infarto cerebral que lo postró en una silla de ruedas sino que su lesión le apartase de su "alma", de su "corazón": el Carnaval de Negros y Blancos de la ciudad de Pasto.

"Había perdido las ganas de vivir. Después de un evento de estos, uno piensa todos los días en morir, piensa que le está siendo un estorbo a la familia", explica a Efe.

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Pero desde hace tres años, Jurado encabeza el desfile de su comparsa, "Morada al Sur", portando el cartel, del mismo modo que hacía cuando tenía doce años y desfiló por primera vez: "No tenía que dejar atrás el carnaval. Llevo tres años saliendo, con la silla de ruedas".

Para entender el carnaval hay que entender a las personas que lo hacen posible. Heiman Jurado levanta la muleta derecha a modo de saludo y como señal indicativa: en el barrio Corazón de Jesús, de Pasto, capital del departamento de Nariño, encontrar una dirección concreta dentro de la maraña de callejones que lo conforman es toda una odisea.

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Atiende a Efe sentado en una habitación de su casa, convertida en los primeros días de enero en un taller en el que, como si de un hormiguero se tratase, entran y salen todas las personas que se afanan en acabar los detalles de los disfraces con los que desfilaron en el Desfile Magno del Carnaval.

Antes no había tanta gente: Jurado pintaba y se encargaba de la mayoría de los trabajos, "estaba aquí y allá", pero "esa tiritadera" que tiene en las manos le impide coger un pincel, y ahora tiene que contratar a un equipo de pintores. Pese a todo, el artista supervisa todo el proceso: "Esos tracitos de los dientes no van en horizontal", le dice a uno de los pintores.

Como la mayoría de los pastusos, la relación de Heiman Jurado con el carnaval le viene de familia: primero fue su abuelo, luego su padre, y el día de mañana será su hijo Heiman el que perpetuará el legado de la comparsa. "Es el último año que voy a salir. Pero el bichito le pega a uno en febrero. Uno no sabe, pero es el año que más cansado me he sentido", admite.

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La comparsa de la familia Jurado lleva por nombre "Morada al Sur", en homenaje al poeta nariñense Aurelio Arturo, que tituló así su obra más célebre. Uno de los versos de ese poema dice, como anticipando lo que sería la vida de Heiman Jurado: "Y yo volvía, volvía por los largos recintos que tardara quince años en recorrer, volvía".

Su hijo va asumiendo cada vez más responsabilidades al frente de la comparsa. Dirige con firmeza y entusiasmo a los dos muchachos que acaban de pintar la cabeza de uno de los muñecos que desfilarán al día siguiente.

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"Uno ve a los compañeros y ve las cabezas, pero yo intento meterle una cosa distinta. El año pasado fue una ciudad de hierro, todo daba vueltas, para buscar la diferencia. Y este año son las marionetas, el muñequito va a ser manejado desde adentro", dice.

En el desfile, la cabeza de Heiman hijo asoma desde dentro de una de estas figuras. "Al final llegamos a tiempo. Estamos muy felices", reconoce con una enorme sonrisa por haber alcanzado la meta fijada.

Ataviado con una ruana roja y portando el cartel de la comparsa, a Heiman Jurado se le ilumina la cara cuando entra en la Plaza del Carnaval el día del Desfile Magno. Los visitantes le aclaman: "Es lo máximo", dice, con lágrimas en los ojos.

La enfermedad y la fatiga no lo han apartado del Carnaval de Negros y Blancos: "El amor, el querer, el gozar y ayudar por el carnaval sigue siendo el mismo. Y así será mientras Dios me dé vida", concluye.