El apoyo sueco a la paz y a las mujeres

La canciller sueca, Margot Wallström escribe en exclusiva para El Espectador sobre el apoyo de su país a los esfuerzos de paz de Santos y celebra que los diálogos incluyan enfoque de género.

La canciller sueca, Margot Wallström. /Cortesía

Justo dos meses antes de mi posesión como canciller, el pasado mes de agosto, tuve la posibilidad de visitar Colombia. Fue mi segundo viaje al país. Vine para participar en el Foro Nacional de Víctimas en Cali y hablar de la importancia de la participación de las mujeres en todos estos procesos que se están desarrollando de construcción de paz, reparación a las víctimas, construcción de memoria y prevención de violencias, entre otros.

Ahora llego a Colombia otra vez, en un nuevo rol, y me siento más optimista por la paz y feliz de poder venir a ratificar el apoyo sueco al cambio histórico que se está presentando. La decisión del presidente Juan Manuel Santos y su gobierno de buscar la paz luego de décadas de conflicto ha sido muy valiente, y envío mis saludos a las partes en La Habana para que tengan la energía y valentía para concluir este proceso que gran parte del mundo está siguiendo con mucho interés y esperanza.

Tengo una percepción sobre la tremenda capacidad de las mujeres colombianas para afrontar los daños que ha dejado la violencia y potenciar sus condiciones para ser actores claves en la construcción de paz en el país. Asimismo tengo que decir que esta experiencia colombiana está mostrando cómo mujeres, hombres y jóvenes valientes de muchos lugares del país han unido sus fuerzas para apoyar el camino de la paz, para pensarse y construir un entorno de reconciliación.

Entonces me complace mucho aterrizar en Colombia, aunque sea sólo por un día, para sostener reuniones con mi colega, la ministra María Ángela Holguín —a quien además felicito por su designación como negociadora de paz plenipotenciaria en el equipo del Gobierno en La Habana—, así como representantes del Gobierno, compañías suecas y la sociedad civil, en un año muy simbólico, pues estamos celebrando 140 años de relaciones diplomáticas entre Colombia y Suecia.

Trabajo en construcción de paz

En las últimas décadas, Suecia ha ayudado a construir paz en el país. Nuestra estrategia de cooperación para el desarrollo con Colombia se denomina “Suecia, un socio para la paz en Colombia” y tiene dos grandes líneas de acción: paz y seguridad, y derechos humanos y gobernabilidad. Por año, hemos invertido en cooperación con Colombia unos $75.000 millones.

Desde principios del año 2000 apoyamos procesos como la construcción de muchas redes regionales para la paz; la preparación de la sociedad civil para momentos decisivos en la paz, como el de ahora; el rol de las mujeres como actores de paz; el desarrollo de la justicia transicional, incluso en medio del conflicto; una mayor conexión con el sector privado en los temas de paz; la promoción y protección de los derechos humanos como premisa de la democracia y la paz; la reparación a las víctimas, la participación de los jóvenes, la restitución de tierras y la reconciliación, entre otros. Ahora, cuando muchos de ellos hacen parte de las políticas públicas institucionales, con resultados destacables como los de víctimas y reintegración, nos hemos sumado con más decisión a dichos esfuerzos.

Mujeres como actores de paz

En 2012, cuando vine a Colombia por primera vez, como representante especial del secretario general de Naciones Unidas, me reuní con varias mujeres. Escuché diversas historias, muy tristes, sobre la afectación de la violencia, pero al mismo tiempo noté en medio del dolor sus deseos de cambio y de participar en los asuntos de paz, de reparación, de democracia. Ellas ejemplificaron muy bien que las mujeres no pueden ser vistas sólo como víctimas cuando son parte de la solución. Somos actores importantes, con posibilidades de influir en la solución de los conflictos, ser constructoras de paz y, por supuesto, participar en la formulación de acuerdos de paz.

Suecia, sin duda, ha ayudado a consolidar esa visión de las mujeres como agentes de cambio. Por años, las plataformas de mujeres que trabajan en los asuntos de paz han tenido el respaldo sueco, tanto financiero como político. Felicito a Colombia porque hoy la mesa de negociaciones de La Habana cuenta con una subcomisión de género, las partes han asumido el tema y la delegación del Gobierno tiene dos mujeres como plenipotenciarias entre los negociadores, una de ellas su canciller. Muy pocos procesos de paz en el mundo han contado con la participación de las mujeres y han puesto los asuntos de género como uno de sus focos. Colombia tiene en sus manos una oportunidad impresionante para mostrarle al mundo las ventajas de una construcción de paz con la participación de las mujeres.

Comercio, crecimiento económico y desarrollo sostenible

Seguimos de cerca los notables desarrollos de la economía colombiana, una de las más prósperas y estables de la región, con crecimientos positivos durante la última década, casi siempre por encima del 4%, y una reducción del desempleo a menos del 9%. Cómo no preguntarse por esa economía en tiempos de paz, sin duda, mucho más fuerte, más beneficiosa para los colombianos.

Colombia tiene instituciones sólidas y una legislación muy avanzada, que genera confianza y da garantías para la inversión y la apertura de productos y servicios colombianos en el mundo. Es por ello que hemos querido aumentar nuestro flujo de intercambio comercial. Hace algunos años abrimos una oficina de Business Sweden en Colombia, una señal de que hay grandes posibilidades de un mayor comercio entre nuestros países. Hoy en día hay alrededor de 70 empresas emblemáticas suecas en Colombia que emplean alrededor de 10.000 personas y cada año se fortalecen más nuestras relaciones comerciales. El año pasado hubo una inversión sueca muy grande en Colombia cuando la empresa sueca Millicom/Tigo compró la mitad de UNE.

Como miembros de la Unión Europea también destacamos estos avances económicos y fomentamos un buen desarrollo del tratado de libre comercio (TLC) entre la UE y Colombia. Consideramos que tanto este TLC como el proceso de ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) son ventanas de oportunidad para hacer las reformas necesarias, así como para adaptar y armonizar a Colombia con el resto del mundo, y queremos brindar apoyo en esos procesos. Asimismo seguimos de cerca el desarrollo de la Alianza del Pacífico, a la cual Suecia entregó en febrero de este año una solicitud para participar como observador.

Encontramos también una coincidencia muy grande con Colombia en nuestro mutuo interés en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la agenda que viene después de las Metas del Milenio, Pos-2015, en que se está trabajando. Nuestra relación a través del trabajo en los temas de paz, mujeres y comercio se ve fortalecida con esta agenda de medio ambiente y desarrollo sostenible.

La visita de la viceministra sueca de Cooperación hace unas semanas a Colombia, y ahora mi llegada deben ser vistas como el interés de mi gobierno de fortalecer nuestras relaciones bilaterales. Al mismo tiempo quisiera extender una invitación al señor presidente Juan Manuel Santos y su gabinete para que visiten nuestro país y fortalecer así, aún más, los lazos construidos entre Colombia y Suecia durante estos 140 años.

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Suecia y Colombia, una alianza de más de 100 años
 
75 mil millones de pesos por año ha invertido Suecia en cooperación con Colombia. Paz y seguridad, derechos humanos y gobernabilidad son las principales líneas de acción.
 
2000 es el año a partir del cual Suecia fortaleció su apoyo al país en procesos como la construcción de redes regionales para la paz y el desarrollo de la justicia transicional.
 
2012 fue cuando la canciller de Suecia, Margot Wallström, visitó por primera vez Colombia como representante especial del secretario general de Naciones Unidas.
 
70empresas emblemáticas suecas tienen presencia en Colombia y emplean alrededor de 10.000 personas. El año pasado la compañía sueca Millicom/Tigo compró la mitad de UNE.
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