El Buque Gloria cumple 50 años: un viaje al corazón de los marinos

En este tiempo ha navegado 827.808 millas por 8.822 días, que equivalen a 24 años y medio de recorridos. Por primera vez contará con una tripulación de solo mujeres.

El buque zarpó el 20 de febrero para dar inicio al crucero conmemorativo por sus 50 años. Pedro Mendoza

El pito marinero rompió el silencio de la noche en la Base Naval de Cartagena. El Buque Escuela Gloria iniciaba su crucero, lo especial: 50 años de haber llegado al país. Su construcción fue en España y hasta allá viajó una tripulación de marinos colombianos a traerlo.

La historia de este velero, como todas las grandes leyendas del mar, ocurre en 1966, cuando el entonces ministro de Defensa, el general Gabriel Revéiz Pizarro, comprometió su palabra para la compra del buque, como lo recordó en una entrevista en el 2008 el almirante Orlando Lemaitre, quien ya falleció: “En un momento dado le hablé de la embarcación y él se mostró muy interesado. Eso es por escrito, le dije. Entonces le llevaron una servilleta y firmó, vale por un velero”.

El buque insignia de los colombianos es un bergantín Barca, con una eslora total de 76,8 metros, un calado de 4,8 metros, el total del área vélica es de 1.693,63 metros cuadrados, con un desplazamiento de 1.300 toneladas. Su comandante es el capitán de navío Camilo Giraldo, un oficial con dos hijas, su esposa, Rosita, y quien sorprendió a todos cuando, siendo el último en abordar, lo hizo con su fiel perro, un cachorro que se llama Vela.

El primer crucero tiene 77 nuevos marinos de la Escuela Naval de Cadetes. En entrevista con El Espectador afirmó que es un reto interesante. “Muy importante para la Armada Nacional, para el país, para toda la institución militar, para personas que lo conocen y para aquellos que lo quieren conocer”, dice el capitán, curtido por la velas y el viento de alta mar. Este es su cuarto embarque en el velero.

El Buque Gloria fue fabricado en 1967.  / Cortesía Armada Nacional

“En los 10 meses que vamos a estar entre los dos cruceros de cadetes y los dos cruceros de grumetes, vamos a navegar no menos de 26.000 millas. Esto equivale a darle la vuelta al mundo por el Ecuador”. En su nueva ruta tendrá una primera fase visitando ocho puertos en países amigos, terminando en El Callao (Perú), donde se realizará algo histórico, el cambio de tripulación, la cual por primera vez estará compuesta en su totalidad por mujeres, también cadetes de la Escuela Naval.

El capitán Giraldo volverá a Cartagena el 21 de julio, puerto programado para el Sail Velas Latinoamérica 2018, una regata en la que durante siete meses navegarán varios veleros mayores, se encontrará con su esposa unos cortos días y volverá a zarpar. Seguro su perro Vela ya será un lobo de mar.

Un cadete de la tripulación tiene una camiseta de color rojo en la cual dice “Crucero 50 años” y un estampado del velero. De su cuello cuelga su rabiza, una especie de corbata tejida en cordón de color blanco que en su tope tiene asegurado el pito marinero.

Dice que el mar no es como lo pintan los poetas. Su pito produce diferentes sonidos, trinos y gorjeos que comunican, por ejemplo, cuando se arrían las velas. Todo forma parte del respeto al mar y las tradiciones, como lo es María Salud, el mascarón de proa, una sirena que es como una custodia de los vientos y del mismo buque.

El cadete va a la formación y se prepara para subir alineadamente por uno de los palos mayores. Son dos con 40 metros de altura. Allí cantan, cada vez que zarpan o llegan a un puerto, el himno del ARC Gloria, que escribió la cartagenera Evelya Porto de Mejía.

Para el comandante de la Armada, el almirante Ernesto Durán, los 50 años del ARC Gloria son la suma de todas las cosas buenas que puede haber en un país unidas en un solo buque. “La mejor juventud que se dedica, que toma decisiones de sacrificio para fortalecer su carácter, su voluntad de tener un país mejor”, dice, y añade que son experiencias, diplomacia, millones de personas que lo han visitado. “Es un embajador majestuoso que en el mar y en los puertos de Colombia siempre llevará lo mejor”.

Unos días antes de zarpar se reunieron los oficiales que fueron los comandantes del buque y recibieron un cofre con elementos significativos, como una moneda conmemorativa. El capitán de navío José Manuel Sierra tuvo a su cargo el crucero cuando el velero cumplió 40 años. Recordó la frase que decía la tripulación: “La gloria es de Dios y el Gloria de todos los colombianos”.

Esta foto fue en su llegada al puerto de Mónaco en 1998.  / Cortesía Armada Nacional

Según información de la Armada, en estos 50 años el buque ha navegado un total de 827.808 millas durante 8.822 días, que equivalen a 24 años y medio de recorridos. De ellas, 152.173 han sido a vela. Afirman que el velero ha visitado 190 puertos en 77 países, ha cruzado 12 veces el meridiano 180 y le ha dado dos veces la vuelta al mundo, en 1970 y 1997.

Terminada la ceremonia militar, el buque empieza a levar su ancla y parte en su crucero, con un pabellón que se dice es el más grande que despliegue un velero. Más puertos para los 25 cruceros de grumetes y 52 de cadetes que se han realizado. El punto más al norte es Helsinki (Finlandia) y el más al sur Ushuaia (Argentina); el más al oriente, Wellington (Nueva Zelanda), y el más al occidente, Honolulú (Estados Unidos).

Todo esto sustentado en un trabajo de marinería, estudio, convivencia y, muy seguramente, leyendo la frase del poeta nadaísta Gustavo Arango, que se encuentra en una de las cubiertas: “Colombia es un país marinero rodeado de agua por todas partes, menos en el corazón de los marinos, donde la patria es amor”.

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Pedro Mendoza. / Cartagena

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