El Colombiano niega presiones internas contra sus periodistas

El diario respondió a un comunicado de la Fundación para la Libertad de Prensa, asegurando que su compromiso con el periodismo y la credibilidad se mantenían intactos.

 “En vista del comunicado divulgado por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) el 20 de abril de 2015 en el que se hace referencia a una eventual “presión de accionistas de El Colombiano sobre dos de sus periodistas” en el tratamiento de la información de restitución de tierras en el Urabá manifestamos que: El Colombiano ratifica que las directrices editoriales e informativas son impartidas por la Dirección del medio y rechaza cualquier presión sobre ellas”.

De esta manera, en un comunicado público, el diario antioqueño rechazó tajantemente que reporteros de su redacción hubieran sentido algún tipo de interferencia editorial por parte de accionistas de esa empresa periodística. “Queremos agradecer a nuestros más de 600 empleados su compromiso con El Colombiano. Nos concentramos en continuar con nuestra labor periodística y el respeto por la libertad de prensa”.

La Flip hizo referencia a un episodio que tuvo lugar en febrero de este año: un reportero y un fotógrafo viajaron al Urabá a hacer una investigación del tema de restitución de tierras y allá los buscó Jorge Andrés Hernández de la Cuesta, cuya familia es dueña de la mitad de El Colombiano. La Flip relata que Hernández les dijo que él era “su patrón” y les exigió ir a una reunión de ganaderos en la que se discutió inquietudes sobre la restitución de tierras. Los Hernández tienen un predio en el Urabá sobre el cual hay reclamaciones por parte de víctimas, tal como lo reveló este diario hace un par de semanas.  (Vea: Reclaman tierras de los Hernández de la Cuesta).

El Colombiano respondió al comunicado de la Flip manifestando que “es un periódico con 103 años de trayectoria y credibilidad, resultado de un compromiso noble y ético con el periodismo. Hoy, con 122 profesionales en la generación de contenidos, funciona con una estructura organizacional que garantiza prácticas de rigor profesional y objetividad informativa típicas de cualquier redacción multimedia en un medio contemporáneo de estas dimensiones. El Colombiano ha publicado, publica y publicará sobre el conflicto de Urabá, tal como lo demuestran los archivos informativos de esta casa.

El diario anexó dos cosas en su comunicado: una carta de la familia Hernández de la Cuesta, firmada por Juan Carlos Hernández de la Cuesta y la respuesta completa que le envió a la Flip cuando ésta le preguntó por los hechos del viaje a Urabá en donde, dos días después de la reunión periodistas recibieron sufragios con sus nombres.

“Los últimos hechos periodísticos en los que se menciona directamente mi nombre, el de mi hermano Jorge Andrés Hernández y el de mi familia Hernández de la Cuesta, nos obliga a refrendar el compromiso –casi centenario– en la libertad de prensa y la autonomía de la empresa periodística a la que hemos estado vinculados por tres generaciones. Valga esta carta a la Dirección de El Colombiano para ratificar nuestro compromiso, respaldo y respeto absoluto por las lides periodísticas que allí se desarrollan”, decía la carta de Juan Carlos Hernández.

En el cuestionario que le respondió a la Flip, Martha Ortiz expresó que “El Colombiano recibe permanentemente comentarios de múltiples orígenes y en diversos tonos sobre las informaciones publicadas. Es un derecho del lector, sin importar su condición. Respetamos las audiencias al punto de que hoy somos el único medio informativo en Colombia que cuenta con el cargo de Defensor de las Audiencias (desde 1999). Las opiniones y sugerencias las asumimos como lo que son, no las interpretamos como injerencias.

Otro episodio que trajo a colación la Flip fue cuando Juan Carlos Hernández de la Cuesta (gerente general de La República) le envió un correo a un reportero que había publicado una nota sobre la supuesta desaparición de una líder de restitución de tierras en el Urabá. Hernández reclamó falta de ligereza en la nota, pocas fuentes y dijo que se estaba haciendo mal periodismo. Después de esto, el periodista se reunión con la directora de El Colombiano, Martha Ortiz, y con la abogada de la empresa para explicarles en detalle cómo había hecho su trabajo.

“La Dirección del periódico asumió el contacto con el señor Juan Carlos Hernández precisamente para que el joven periodista se concentrara en su ejercicio como redactor del área de la edición digital del periódico. El Colombiano, reitero, es un periódico de 103 años de trayectoria. Nuestro principal activo y valor es la credibilidad. Llevamos décadas informando sobre la compleja problemática de Urabá, incluyendo el tema de la restitución de tierras. Ahí están los archivos para ser consultados”, le respondió la dirección de El Colombiano a la Flip.

La Fundación para la Libertad de Prensa concluyó: “Los medios de comunicación contribuirían enormemente a la democracia si evitan traslapar sus intereses (comerciales, personales o corporativos) con el sentido de las informaciones que se generan a diario en sus redacciones. La transparencia es un elemento fundamental de la autorregulación. La Flip también exhorta a las autoridades nacionales y locales para que brinden todas las medidas necesarias para que los periodistas que acuden a la región del Urabá antioqueño lo hagan bajo plenas garantías de seguridad”.