El costo de un embalse que no fue

En 2007, la administración de Pablo Ardila contrató a un Consorcio para construir una represa que beneficiaría a 5.400 familias. Hoy, la Gobernación exige un rembolso de $3.500 millones.

La construcción del embalse en el  Pantano de Arce, en Subachoque, costó   $5.660 millones. Luego de seis años, la obra está abandonada. / Gustavo Torrijos
La construcción del embalse en el Pantano de Arce, en Subachoque, costó $5.660 millones. Luego de seis años, la obra está abandonada. / Gustavo Torrijos

Resulta paradójico que los habitantes de Subachoque (uno de los municipios más ecológicos del departamento, con 122 hectáreas arborizadas en el último año) estén en vilo por la ausencia de un embalse que suministre agua en todos los sectores de la zona. En las veredas Guamal, La Unión, Rincón Santo, Santa Rosa, Canica Alta, Canica Baja, La Cuesta, Puente Piedra y El Tobal (donde están asentados alrededor de 5.400 habitantes), el agua puede escasear en cualquier momento por la debilidad de los acueductos domésticos.

Esta realidad es producto del fracaso de un proyecto que comenzó en el 2007, durante la administración de Pablo Ardila como gobernador de Cundinamarca. En agosto de ese año, por medio de la Secretaría de Obras y luego de las Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC), el departamento suscribió un contrato por $5.660.000.000 para construir un embalse que permitiría almacenar 2.700.000 metros cúbicos de agua en el sector conocido como pantano de Arce. La idea consistía en almacenar las aguas provenientes de las quebradas El Bobal y El Salitre (ubicadas en el sector nororiental del municipio), para abastecer a los sectores aledaños. En el contrato, el Consorcio Pantano de Arce II se comprometió a finalizar la obra en 12 meses.

El Consorcio —que estaba compuesto por la entidad Grancolombiana de Ingeniería Construcciones S.A. (60%), Estructuras Especiales S.A (20%) y Luis Javier Carrasquen Quin (20%)— solicitó 11 suspensiones y, según hallazgos de la Contraloría de Cundinamarca, luego de 57 meses, no se cumplió el contrato. “Lo anterior denota deficiencias en la interventoría y suspensión de la ejecución del objeto contractual, constituyéndose en una gestión fiscal antieconómica, ineficaz e ineficiente, y que lesiona el patrimonio de la entidad territorial en la cuantía de $4.373.682.919”, señala la auditoría gubernamental realizada por la entidad y publicada en julio de 2012.

Adicionalmente, la Contraloría señala que en el 2007 la Secretaría de Obras del departamento suscribió un contrato para realizar la interventoría, técnica y administrativa del contrato (que luego fue cedido a las Empresas Públicas de Cundinamarca) con el Consorcio Intersubachoque (del que hacía parte Hidrotec Ltda., firma que también formaba parte del Consorcio Ponce de León, de los primos Nule) por un valor de $760.780.829.000. De acuerdo con la entidad, el “objeto contractual no se cumplió, ya que las obras no se ejecutaron ni prestan servicio alguno”. De los $760.750.829 millones, la Aseguradora Agrícola de Seguros S.A. reintegró $304.327.352, “lo que implica que queda un valor por recuperar por $456.423.476, que se constituye en presunto detrimento patrimonial”.

Sobre la responsabilidad de la Interventoría en este caso, la Contraloría departamental es contundente: “La Interventoría no efectúo el seguimiento y supervisión respectiva a las obras ejecutadas y fue permisiva con el constante incumplimiento del contratista, permitiendo y avalando prórrogas al contrato de obra ,y no alertó a la entidad contratante las posibles consecuencias”. De acuerdo con la auditoría, el incumplimiento de los dos contratos “lesionaron el patrimonio público” en $4.830.106.415.

Luego de que la Contraloría visitara el lugar, pudo establecer que en el “embalse” se encontraban 72 tubos de concreto sin instalar. “La obra se encuentra completamente abandonada desde el 9 de junio de 2010”, señala el informe.

En el 2011, el Consorcio Pantano de Arce II solo había adelantado la localización del proyecto, el descapote (limpieza del terreno) y las excavaciones. El 7 de abril de ese año, Empresas Públicas de Cundinamarca emitió la resolución 069, que establece el incumplimiento “y la ocurrencia del siniestro de indebido manejo e inversión del anticipo del contrato”. Por esta razón, la entidad solicitó el rembolso de $3.514.540.172 millones.

En los últimos dos años, el pleito entre Empresas Públicas de Cundinamarca y Seguros Colpatria S.A. (garante del contrato entre el Consorcio Pantano de Arce II y EPC) ha generado tres procesos diferentes: cuando EPC expidió la resolución que ordenaba el reembolso, Seguros Colpatria S.A. demandó a Empresas Públicas de Cundinamarca ante el Tribunal Contencioso Administrativo (3 de mayo de 2012). La pretensión de la aseguradora: que se declarare la nulidad de las resoluciones que establecieron el incumplimiento del contrato. Este proceso sigue en manos del tribunal.

Renglón seguido, Empresas Públicas de Cundinamarca demandó a la Aseguradora Colpatria S.A. ante el juzgado administrativo del Circuito de Bogotá exigiendo el saldo de la liquidación del contrato ($3.514.540.172). El 10 de octubre de 2012 el caso se remitió al Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca y el 17 de mayo de 2013 el caso es archivado. A finales de ese mes, EPC solicitó el “desarchivo” del proceso.

Y hay otra demanda por parte de EPC a Seguros Colpatria. El Tribunal Administrativo también debe decidir si la aseguradora paga $1.907.204.061 millones por la cláusula penal, el incumplimiento del contrato y las inversiones y anticipos que se giraron. Este proceso se encuentra en revisión.

Mientras no se resuelva el pleito entre EPC y la Aseguradora Colpatria, la Gobernación de Cundinamarca no entrará a intervenir del embalse. De hecho, según el gobernador Álvaro Cruz, “las obras que se adelantaron no cumplen con especificaciones técnicas. Están muy mal hechas”.

Para Cruz está claro que la solución no es continuar con la obra del embalse en el Pantano de Arce: “Retomar el proyecto no es fácil. En lo que he podido apreciar en las visitas es que la zona en donde está el embalse no es geológica ni geotécnicamente apta. Lo primero que hay que hacer es recuperar los recursos que se perdieron y no creo que eso se pueda hacer fácilmente. Cuando eso se logre, se podrían adelantar nuevos estudios, y así es posible recuperar el terreno”.

Sin embargo, el alcalde de Subachoque, Omar Salamanca, considera que es necesario un embalse en este sector: “En época de invierno toda esta área es susceptible a inundaciones, porque los canales se desbordan fácilmente. La obra es una excavación menor, estamos en ceros. La inversión para recuperar el embalse podría ser de $13.000 millones. Ahora dependemos de otras fuentes hídricas, pero son suficientes para garantizar la cobertura en todo el municipio”. Allí, de 14.500 habitantes, 9.000 dependen de la agricultura y 1.000 de las actividades de la construcción.

En caso de que no se construya el embalse en el pantano de Arce, quedaría en vilo el funcionamiento de una planta de tratamiento de agua ubicada a unos metros de la obra, en la cual se invirtieron (con recursos del Ministerio de Ambiente y del municipio), según la Alcaldía municipal, $3.200 millones: “Si el embalse funcionara, esta planta tiene toda la capacidad para tratar el agua y abastecer a todas las zonas del municipio que la necesitan. En el sector de Subachoque centro hay una cobertura completa, pero faltan varias veredas sin cobertura” asegura Salamanaca .

Conforme a un estudio realizado por la Universidad Nacional, el volumen de material excavado para el embalse de Arce fue de aproximadamente 24.764 metros cúbicos . De acuerdo con el informe de la Contraloría departamental, la obra solo alcanzó a desarrollarse en un 15 %.

Mientras se aclara el futuro del embalse, en el municipio están preocupados por una mina ubicada en la frontera entre Pacho y Subachoque: “Desde el nacedero del río estamos teniendo un problema, porque la mina Canadá, que está en el costado de Pacho, explota materiales y el agua llega contaminada”, señala el alcalde Salamanca.

De momento, el municipio cuenta con acueductos domésticos en las veredas y con el embalse Pantano de Arce I, que tiene capacidad para 1.700 metros cúbicos. Por ahora, los agricultores que trabajan en los sectores aledaños al pantano esperan que el verano no genere sequías y que el invierno no inunde los campos.

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