El deporte como estrategia de reconciliación

Un club deportivo, conformado por exmilitares, exguerrilleros y civiles, da cuenta del alcance de iniciativas en pro de la reconstrucción del tejido social perdido por la guerra.

Coldeportes, de la mano de la recién posesionada Clara Luz Roldán, viene desarrollando iniciativas para el apoyo de las víctimas del conflicto con el fin de alejar a las nuevas generaciones de la violencia y generar una ayuda que contribuya con la integración a la sociedad de los individuos que han sufrido la violencia y aporten al crecimiento cultural, social y político de la nación.

DISFAD (Discapacitados con Fe y Amor por el Deporte) es un club deportivo conformado por exmilitares, exguerrilleros y civiles que da cuenta del alcance de estas iniciativas en pro de la reconstrucción del tejido social de la sociedad.

“Si del cielo te caen limones… Tequila y pa’ dentro”. Ese es uno de los tantos dichos que tiene Fernando Aguirre en su repertorio, un hombre nacido en el Valle del Cauca, quien tiene una discapacidad hace siete años y seis meses debido a un accidente que sufrió realizando un curso de paracaidismo. Hoy en día, esta lesión le obliga a estar en silla de ruedas, pero no le permite dejar de soñar y convertir esos sueños en una realidad que aporte al bienestar de muchos hombres que como consecuencia del conflicto del país, han sido afectados por las minas antipersona; hombres que padecen lesiones imborrables pero que no les impiden continuar sus vidas bajo otros proyectos, siendo un ejemplo para la sociedad y para el deporte nacional.

Fernando vio en la adversidad una oportunidad para retomar la actividad deportiva que lo había acompañado desde antes de la lesión, esta iniciativa terminó siendo un instrumento de ayuda para otras personas que tenían dificultades físicas causadas por el conflicto y además un espacio para la integración de actores de la violencia desde el deporte y la recreación alejado de la enemistad ideológica que durante 60 años les ha correspondido vivir.

“En el proceso de rehabilitación conocí a un oficial activo de la Séptima Brigada que fue víctima de una mina antipersona y congeniamos. Al ver que los militares pensionados por discapacidad no tenían claridad de cómo podían desarrollar su vida, y muchas veces tomaban decisiones equivocadas, decidimos fundar el club”, dice Fernando.

El equipo empezó manejando tres disciplinas: el voleibol sentado, en donde Fernando fue capitán en primera instancia; levantamiento de pesas y natación, modalidad en la que actualmente es Selección Valle y representa al departamento en eventos nacionales.

En un inicio DISFAD únicamente estuvo conformado por exintegrantes del Ejército Nacional que habían sido heridos en combate y sufrían alguna discapacidad, pero con el paso del tiempo el club fue abriendo las puertas a la sociedad civil con condiciones parecidas, pues en el Valle del Cauca, según las cifras del DANE, hasta el año 2015 hay en el departamento más de 150 mil personas con algún tipo de discapacidad.

Fernando menciona que “en este momento hay 78 deportistas activos, otros no están entrenando actualmente por motivos personales. De ellos, el 5% son reinsertados, un 80% fueron militares y los restantes son personas de la población civil que han sufrido estas discapacidades de manera violenta”.

Al ver la cantidad de personas de otros departamentos del territorio nacional que iniciaron proyectos como este, los clubes de formación se unieron para organizar la primera “Copa de Voleibol Sentado”, que en la actualidad ya tiene cuatro ediciones y ha tomado gran popularidad y acogida en el público en general.

En la actualidad, Fernando ya no es el capitán del equipo y en su lugar está Fabio Franco, un soldado profesional al que describe como noble y ejemplar, y que le ha aportado liderazgo y seriedad al equipo. “Él estaba en un patrullaje en la selva, un compañero que iba a su espalda pisó un mina, quedó herido en el suelo pero quiso ir a salvarlo, caminó hacia él y pisó otro artefacto similar. Herido logró salir de allí y esperó diez horas hasta ser rescatado, pues estaban en la mitad de un enfrentamiento entre la guerrilla y el Ejército”, relata Fernando.

DISFAD, junto con sus líderes, tiene claro que no ha terminado este proceso, por el contrario, apenas inicia y precisamente por esta razón tiene diversos proyectos que le apuestan al desarrollo social y a la integración entre quienes conforman el club, pues si bien muchos de ellos fueron enemigos en algún momento de su vida en los campos de batalla, ahora únicamente se enfrentan por medio del deporte. “Sin darnos cuenta estábamos compitiendo reinsertados de grupos subversivos y excombatientes del Ejército Nacional; aquí le damos una lección al país de que las diferencias que antes se solucionaban con armas, hoy se arreglan con un balón de voleibol… Así debe ser la sociedad colombiana, una sociedad de reconciliación y perdón porque si todos vamos hacia el mismo lugar, seremos un país diferente y fortaleceremos nuestros lazos”, dice Fernando.

En la gran mayoría de eventos que se realizan en todos los deportes que practica el club, se tiene un patrocinio que llega de diferentes empresas privadas que son gestionadas por la junta directiva, pues los entes deportivos del Gobierno no tienen la obligación de generar apoyo para la participación o subsistencia de los clubes deportivos de discapacitados. Únicamente generan colaboración y apoyo a las ligas, siendo estas un conjunto de clubes que conforman una región y desde allí se encargan de manejar el presupuesto que le brindan las federaciones, pues los clubes no pueden trabajar mediante ayudas económicas estatales; ellos deben tener un funcionamiento independiente al Gobierno involucrándose específicamente en el campo privado.

Según Fernando, “a nivel deportivo, esperamos que a corto plazo estemos presentes en las selecciones que viajarán a los Juegos Paralímpicos en Río 2016, también en los torneos nacionales. Queremos ser el club por excelencia del Valle y, a largo plazo, del país, pues hay muchísimos clubes en Colombia que han ido desarrollado sus procesos, con las uñas se han ido conformando y se van organizando para ser parte de un ejemplo para la sociedad”.

Pero el club no solo se dedica a esta actividad, cuenta con un trasfondo social para que los integrantes puedan superarse individualmente completando sus estudios y otorgando carreras técnicas con entidades educativas, con el fin de garantizar una independencia económica en el campo laboral y, de esta manera, desarrollar su actividad deportiva con mucha más libertad. Todo el enfoque deportivo se dirige también a buscar mejores condiciones en la calidad de vida de los excombatientes para fortalecer su individualidad y sean partícipes de forma adecuada de la sociedad.

Fernando Aguirre y el club DISFAD son la evidencia del papel que cumple el deporte, pues se han convertido en una herramienta para el sobrellevar un posible posconflicto y en una iniciativa que ofrece oportunidades de superación a personas que en algún momento, debido a su incapacidad, no encontraron el significado de vivir. De esta manera se promueve en ellos el aprovechamiento de la vida, volviendo a iniciar luego de los momentos críticos que acontecieron… Porque “si del cielo te caen limones… Tequila y pa’ dentro”.

*Estudiantes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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