El despertar del nuevo Doña Ana, el primer reasentamiento voluntario

Un pequeño corregimiento de Sucre que vivía entre las aguas, logró su reubicación.

Cortesía Cruz Roja.

Nacían en el agua, entre el zumbido permanente de los mosquitos. Los niños iban a la escuela en canecas de plástico que impulsaban con remos y se sentaban en aulas también inundadas. Vivían con fiebre y rasquiña en la piel. Tenían dolores de cabeza y calambres. Habitaban una cárcel de puertas abiertas de la que solo salían en diciembre a pasar las fiestas sobre tierra. Diez meses al año anegados, tres secos. El recuerdo es de Melanie Romero, una mujer de 51 años que parece de 70, de piel seca y arrugada, quien habla de su viejo pueblo, el corregimiento de Doña Ana, del municipio de San Benito de Abad, en Sucre. (Ver galería)

La misma que habla desde el patio de su casa, donde hoy tiene un pequeño criadero de pollos. "Las mujeres no teníamos nada, solo hijos en cantidad. Esperábamos a los hombres, que salían a pescar y no trabajábamos. Qué trabajo íbamos a tener si se nos pasaba el día bajando y subiendo palos para que la creciente no se llevara lo poco que teníamos. Pero eso es pasado, ya estamos en Dios. Ahora el futuro es provisorio, ya no andamos pensando que vamos a perder lo que tenemos, ya estamos en tierra", dice Romero, una de las mujeres que fueron beneficiadas con una casa en el primer proyecto de reasentamiento voluntario que se ha realizado en el país, con el apoyo del Estado, organizaciones privadas y el liderazgo y ejecución de la Cruz Roja Colombiana.

En Doña Ana, la nueva, es miércoles. El calor es intenso y los niños corren por todas partes, juegan pelota en la cancha de fútbol, las mujeres van y vienen, venden en sus pequeñas tiendas dulces y comida de paquetico, los hombres ya han salido a pescar, bien adentro en la ciénaga. Cerca de mil personas viven ahora aquí y más de la mitad son niños.

La historia de esta reubicación empezó a escribirse en enero de 2011. Después de encontrar un terreno que no pusiera en riesgo a esta comunidad, la Cruz Roja Colombiana inició este proyecto, con el apoyo de la Alcaldía de San Benito Abad, la Gobernación de Sucre, la Universidad de Sucre, el Sena, la Fundación Dar por Colombiana, Conexión Colombia, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la comunidad del Corregimiento Doña Ana. En esta primera fase, se logró la construcción de 53 viviendas con la participación, en mano de obra, de las familias beneficiadas.

Posteriormente, entre octubre de 2011 y agosto de 2012, y con la UNGRD como socio principal, se logró la construcción de 22 viviendas, con cobertura de acueducto y vías de acceso. Para noviembre de 2013, con el Fondo de Adaptación como socio principal, se cumplió la meta de 148 viviendas finalizadas, con alcantarillado, redes eléctricas, planta de tratamiento de aguas residuales, un centro comunitario, una cancha polideportiva y un parque. Lo único que hace falta y la comunidad pide es una escuela y una iglesia.

Sin embargo, este proceso social no fue fácil. La población tuvo que participar en múltiples talleres comunitarios, tuvo que tomar riesgos, dejar el pescado que encontraban al frente de las casas por habitar en mejores condiciones. Por lo pronto, Flor María Durán, la primera que tomó el riesgo de reubicarse en Doña Ana La Nueva, celebra que este diciembre las fiestas, el fandango y el porro, se bailarán en el pueblo en tierra firme. "Por fin llegó lo que mi pueblo esperaba, después de tanto sufrimiento y dolor. Solo quedaba la esperanza de un pueblo que clamaba por una reubicación", es el vallenato que cantan sin descanso hoy los jóvenes con acento caribe.

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