El día que Guillermo Cano asumió como Secretario de dirección y redacción

En octubre de 1947 se perfilaba cada vez más para asumir la dirección de El Espectador.

En octubre de 1947, cuando Guillermo Cano recibió la misión como Secretario de dirección y redacción, es decir para entender los por menores del ejercicio editorial e informativo del diario, entró a entenderse también con los jefes del periódico. Eduardo Zalamea en las páginas de opinión, Darío Bautista y José Salgar en las asignaciones y jefatura de redacción, y el grupo de los reporteros o personajes del cierre que marcaron el relevo generacional para encarar los retos del final de la década. (Le puede interesar: Las primeras tareas de Guillermo Cano en El Espectador)
 
Entre los redactores estaban Guillermo Lanao a quien apodaban “El niño”, un hábil y recursivo reportero que llegó a ser jefe de redacción también, y que tenía otra destreza en la que era un monarca: la bohemia y el buen humor. Con ellos se fue formando una redacción por la que pasaron Luis Elías Rodríguez, Carlos Mahecha, Rogelio Echavarría o Gonzalo González, todos habitantes de la calle y de la noche. Con ellos andaban los linotipistas, los opinadores, los fotógrafos, todos ayudando a construir noticias.  (Le puede interesar: Guillermo Cano: el periodista todoterreno)
 
Una redacción, un periódico y un colectivo de colegas que vivieron un momento trascendental para la  historia del país. La caída de la República Liberal por la división de sus candidatos Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, y el regreso del conservatismo al poder con Mariano Ospina Pérez. Un cambio de tuerca en la política que incrementó lo que ya tenía encendidos los ánimos en los campos de Colombia: una violencia partidista hasta extremos inconcebibles que envenenó al país. (Lea: Darío Bautista: guía de Guillermo Cano)