El día en que se inauguró el acueducto que tardó 50 años en llegar

Uno de los municipios más importantes del departamento de Bolívar recibió un la infraestructura que beneficiará a 56.348 habitantes de la zona.

Una de las habitantes de la región escucha la intervención del vicepresidente Germán Vargas Lleras. / Cortesía Minvivienda

‘Tere’, Juana, Pedro, Alberto y cuanta persona tenía tiempo disponible quería entrar afanosamente a la cancha de Rugby en el municipio de El Carmen de Bolívar. En el lugar una comitiva del Gobierno Santos encabezada por el vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras y el ministro de vivienda Luis Felipe Henao se reunió para inaugurar el acueducto que garantizará de forma continua el fluido en el departamento hasta 2048. 

“Nunca pensé que viviría para ver esto”, afirmó doña Sixta, una mujer de 70 años, que se encontraba en primera fila. Con entusiasmo aplaudió los anuncios del vicepresidente sobre la construcción de vías y optimización de las existentes que permitirán la expansión del comercio del municipio.   

La región tan conocida por el ser cuna de ritmos folclóricos ancestrales en el Caribe colombiano, también ha sido testigo del rigor de la violencia en sus habitantes, fenómeno que ha marcado su piel como un hierro caliente que pareciera no enfriarse nunca, debido en parte a que todos los actores armados ilegales han transitado y disputado sus tierras, sus recursos y sus gentes. 

Por fin, en la tarde calurosa del 3 julio, los ‘Carmeros’, gentilicio de los habitantes del municipio del Carmen de Bolívar, veían cumplir la promesa más esperada por décadas, hecha por todos los gobiernos del pasado para obtener sus votos y luego dejarlos sumidos en el olvido de un formulario, hasta que el Gobierno Santos inauguró un acueducto que funciona las 24 horas.

La construcción del acueducto para el municipio costó 48 mil millones, y de él se benefician actualmente 56.348 habitantes.  “Aquí nunca tuvieron agua potable en sus casas. Es más, uno de los problemas actuales es que en ciertas casas no tenían puntos de cocina, no tenían puntos de ducha entre otras disposiciones y después de 58 de mentiras no creían que los fueran a necesitar”, afirmó Luis Felipe Henao Cardona, ministro de Vivienda. 

A los habitantes del municipio, la construcción del acueducto les cambio la vida. En conversación con algunos de ellos, señalaron aspectos fundamentales de su intimidad.

“A usted le parecerá algo insípido lo que voy a contar, pero cuando en mi casa vimos correr el agua, medio barrio fue a vernos. Fuimos los primeros en instalar la tubería. Abríamos la llave y la cerrábamos, una y otra, y otra, y otra vez. Cuando todos se fueron, yo me quedé sentada mirando y dejé correr el agua un par de minutos. Sé que es ‘pecao’, pero a mí mente vinieron tantos recuerdos. De niña no teníamos tanques. Antes, teníamos que ir muy lejos mijo, muy lejos, sin zapatos, andábamos descalzos en la tierra caliente hasta un pozo natural de una finca donde íbamos y veníamos varias veces al día, a la semana, al año”, anotó ‘Tere’, como le gusta que le llamen a ‘Teresa Araujo’, una mujer de 68 años, de piel canela y curtida por los años, que desde lejos observa la romería con un vaso en la mano mientras se mese tranquilamente. 

“No poderse tomar un vaso de agua tranquilamente, lavar los platos, asearse, bañarse cuando uno quiera, ¡como sufrí con la menopausia!, los calores de la noche eran horribles. Aquí uno se debatía entre comprar la fruta para el jugo o comprar el agua, no había para las dos cosas. Antes pagaba hasta 50 mil pesos por el agua, ahora pagó cinco mil”, dice Teresa entre carcajadas.    

Calixto, el vecino de doña ‘Tere’ se asoma por la ventana y se inmiscuye en la conversación; “Mire es más fácil vivir sin luz, sin televisión, sin teléfono, sin gas, sin lo que usted quiera, pero vivir sin agua es muy ‘verraco’, los pelaos de ahora no saben lo que es vivir sin agua, pero imagínese cuando usted quiere ir a una fiesta y no puede porque no se puede bañar, también para evitar enfermedades usted lava la comida, aquí todo el mundo comía fritos, hasta la forma del cuerpo cambia, todo el mundo se engordó”. 

En la plaza del municipio los ancianos recuerdan que el primero en intentar llevar el preciado líquido hasta sus casas fue el presidente Rojas Pinilla, pero está apuesta incipiente no germinó y quedó disfuncional. 

“Hace unos años vino un expresidente que disque para inaugurar el acueducto, pero en realidad el agua la bombeaban, fue un vil engaño”, afirma Gerónimo Márquez quien vive en la zona rural del municipio desde hace tres décadas.  

“Para nosotras las mujeres es muy complicado la falta del agua, por ejemplo se pueden contraer enfermedades, agarrar una infección vaginal en este contexto es muy fácil”, anota Libia, de 42 años oriunda del municipio de Ovejas y que llegó a ‘El Carmen’ por el trabajo de su esposo. 

Para el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao Cardona, esta era una apuesta de dignidad para los ‘carmeros’.

“Generalmente los habitantes ganan un jornal y se gastaban la mayor parte del mismo en bidones, ahora se van a gastar 20 mil pesos al mes con agua potable. Esto puede sonar cómico, pero es una realidad, el acueducto de El Carmen de Bolívar es como el metro para Bogotá, era la obra más importante para este municipio. Muchas generaciones se murieron sin ver el agua en sus casas y hoy una nace una nueva historia para este municipio”, concluyó el ministro Henao. 

 

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