El diván de la baronesa

Álvaro Uribe dice que la dirigente de derecha “no estudia”. En las últimas semanas, el expresidente se ha negado a ratificar su aval a la candidata oficial por el Centro Democrático a la Gobernación de Antioquia. ¿Cuáles son los estudios de la aspirante al primer cargo del departamento?

La dirigente de derecha Liliana Rendón, junto al expresidente y hoy senador Álvaro Uribe.

Parece que el tiempo no ha pasado desde que la dirigente de derecha Liliana Rendón le dijo a Yamid Amat: “Si mi marido me casca es porque yo me la gané”. Cuatro años después del incidente que le costó la dirección técnica de la Selección Colombia a Hernán Darío Gómez, Rendón todavía carga la cruz de su intento de redención. En octubre de 2013 renunció a su curul del Partido Conservador para recorrer los pueblos de Antioquia y aspirar a la Gobernación del departamento por el Centro Democrático (CD). En efecto, fue elegida como candidata oficial en una encuesta abierta llevada a cabo por la firma Invamer Gallup y aprobada por el CD.

No obstante, en las últimas semanas, Álvaro Uribe ha guardado silencio sobre su aval a la baronesa de la política antioqueña. De acuerdo con la revista Semana, el líder natural del CD afirmó: “Rendón tiene dos problemas: que no estudia y es soberbia”.

Liliana Rendón Roldán es psicóloga de la Universidad de San Buenaventura y especialista en Alta Gerencia de la Universidad de Medellín. En su defensa de Bolillo en CM& comentó que su tesis de pregrado se llamaba “Pasión y delincuencia femenina”; sin embargo, la que se conserva en la biblioteca de su universidad se titula “Análisis de características psicológicas subyacentes asociadas al hombre agresor de la compañera, en dos sujetos internos en la cárcel del Distrito Judicial de Medellín, Bellavista, mediante estudio de caso”.

A través de la evaluación cognitivo informacional de Walter Riso, el trabajo realizado por cuatro alumnas (incluida Rendón) examina las características de dos reclusos condenados por agredir físicamente a sus compañeras.

Dos destacados profesionales en el estudio de la salud mental analizaron el contenido de la tesis de pregrado de Liliana Rendón: el psicoanalista Juan F. Pérez, con estudios de posgrado en las universidades de París VII y París VIII, profesor de la Universidad de Antioquia (jubilado) y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, y Luz M. Londoño, psicóloga de la Universidad Javeriana, especialista en Investigación social de la U. de Antioquia y directora de Investigación del museo Casa de la Memoria de Medellín.

“Cantinflismo teórico y práctico”

El doctor Pérez manifiesta su talante académico aclarando que para examinar cuidadosamente la tesis de Liliana Rendón, y en general de este tipo de informes, es necesario “considerar la forma cómo se construyen los discursos que los constituyen”.

Al psicoanalista le sorprende que un trabajo “tan abrumador en deficiencias formales” haya sido aprobado por una institución universitaria reconocida por el Estado. Entre los desatinos de presentación formal destaca las faltas de ortografía. Por ejemplo, en la portada: “Trabajo de grado para optar al título de profecional (sic) en Psicología”. Algunas páginas tienen hasta diez gazapos.

Con el objetivo de discutir acerca de los fundamentos del trabajo, el doctor Pérez considera que el mismo desconoce hechos cruciales del orden humano, lo cual tiene consecuencias en cualquier examen concreto. “Asuntos como la radical y determinante singularidad de cada sujeto, la naturaleza equívoca que define la comunicación humana, el privilegio formal que muchas veces desde allí es concedido a lo biológico u otros hechos, gravitan a lo largo de todo el texto”, explica.

En cuanto a las fuentes, el estudio se fundamenta en una parte significativa en textos y métodos de Walter Riso; no obstante, Rendón y sus compañeras presentan en el marco teórico ciertos conceptos básicos de autores (reconocidos en los medios universitarios del mundo) por la vía del best-seller colombiano. Prescinden de la fuente original: “No se remiten directamente a los teóricos de base usados por Riso; pero estos sí son mencionados y reseñados en la bibliografía”.

Sobre la fuente académica central, reflexiona: “No son muchos los psicólogos serios u otros profesionales competentes de la salud mental en Colombia que hoy le otorguen gran credibilidad o autoridad intelectual al psicólogo Walter Riso, y ello a pesar de las fuentes que este utiliza. Por el contrario, es un autor con una no muy buena reputación entre medios académicos exigentes, y esto no sin argumentos”. El profesor de la U. de Antioquia recuerda que Riso es una de las referencias principales de las corrientes de autoayuda, las cuales califica como “psicología de bolsillo para almas ingenuas”.

La redacción de la tesis merece una mirada suspicaz. “El estilo parece que busca ahorrarle al lector todo análisis por fuera de los esquemas propuestos –sostiene el psicoanalista–. Es claro que se busca dar la apariencia de cientificidad y rigor, complicando las formas de manera inútil”. En sus consideraciones, Pérez complementa: “Todo lo que se expone bajo tales recursos no son más que ejemplos de cantinflismo teórico y práctico. Se trata de un uso retorcido de una palabrería de aspecto serio pero que queda sin fondo efectivo”.

“Ni mejor ni peor que otras tesis”

La doctora Luz M. Londoño examinó el mismo texto académico, pero sus conclusiones son diferentes a las del profesor Pérez. “Es una tesis de pregrado de 1999, ni mejor ni peor que otras. Si fuera de otro nivel académico: la destrozo por falencias en la investigación”, dice la psicóloga.

Según Londoño, no hay sesgos manifiestos, el trabajo presenta cierta falta de claridad y descontextualización de las citas que se podría prestar para malas interpretaciones; por ejemplo, cuando las autoras afirman: “Los esquemas comportamentales se miden en frecuencia, duración e intensidad. Son muy culturales, lo aceptado culturalmente es lo adecuado, lo contrario es patológico”.

“¡Tremenda afirmación!: ¿cómo así que si la cultura acepta un comportamiento está bien y si no es patológico?”, se pregunta la investigadora. Y colige: “La tesis no es machista por sus afirmaciones, sino por sus carencias: en ningún momento las investigadoras hacen alusión a estos hombres producto de una cultura, donde la violencia contra las mujeres es un problema endémico”.

Para la doctora no deja de ser llamativo que la tesis destaque el hecho de que las madres de los dos sujetos analizados tuvieran relaciones extramatrimoniales: “Cero lectura del papel de los padres, la culpa es asociada al comportamiento de las madres”. Sin embargo, insiste en que esas omisiones son relativamente normales en tesis de pregrado, más aun de esa época: “Este trabajo no constituye una evidencia de una actitud machista en las autoras”.

Y concluye: “Su gran deficiencia es el marco teórico: ¡una colcha de retazos!”.

¿Machismo o canibalismo?

“Puede que me haga falta preparación en algunos temas, pero eso se aprende”, dijo Liliana Rendón en el programa Nos cogió la noche, de Cosmovisión.

Se puede estar en desacuerdo con la (¿ex?) candidata del Centro Democrático o tacharla de incauta por sus afirmaciones (cuando reiteró que el problema del Bolillo con la mujer agredida debía ser arreglado “entre ellos dos”, desenmascaró su desconocimiento de la ley: la violencia doméstica es asunto público, debe ser denunciada), lo que ni seguidores ni contradictores pueden negar es que ella ha hecho la tarea: ha recorrido el departamento con las ideas de una colectividad.

A través de una carta, firmada por Mery Becerra, la veedora nacional del CD, se notificó a la excongresista que no será candidata a la Gobernación de Antioquia.

Rendón aseguró en Blu Radio que “los cacaos” de Antioquia se niegan a darle el aval a una mujer. Y advirtió que entablará una acción legal si el CD insiste en excluirla. “¡Me hago moler!”, exclamó. El 25 de julio se vence el plazo para la inscripción de candidatos a las elecciones de autoridades locales. ¿Este rechazo se tratará de “machismo”, como afirma la ex senadora, o de canibalismo electoral?

De fracasar en su lucha por la Gobernación de Antioquia, una posibilidad se esboza para Liliana Rendón: retomar sus estudios sobre salud mental. Considerar el diván. El comportamiento de algunos de sus copartidarios –quienes hace un par de semanas la apoyaban y ahora le dan la espalda– amerita una investigación de maestría en psicología.

A Álvaro Uribe Vélez… lo puede reservar para un doctorado.

 

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