"El espacio es una frontera de negocios"

El experimento, que posibilitaría monitorear las fronteras de un país y el tráfico urbano, busca brindar nuevas alternativas empresariales, explica Elkin Echeverri, gerente de planeación y prospectiva de Ruta N.

Elkin Echeverri, gerente de planeación y prospectiva de Ruta N. / Luis Benavides

Desde el año pasado, la capital de Antioquia lidera un proyecto cuyo objetivo es enviar al espacio globos aeroespaciales, con el cual se abriría un mundo de posibilidades de negocios para empresas nacionales y extranjeras, pues la idea es enviar nanosatélites el próximo año. El Espectador habló con Elkin Echeverri, gerente de planeación y prospectiva de Ruta N, quien contó en qué consiste este experimento y lo que se pretende lograr a futuro gracias al programa Medellín Espacial. Mañana, a partir de las 9:00 a.m. se podrá observar el lanzamiento, a través del canal local Telemedellín.

¿Qué verán los colombianos mañana?

Vamos a lanzar dos globos aeroespaciales que van a ir hasta la estratosfera, casi hasta donde termina la atmósfera, quedando sólo un 3%. Esto hace parte de un programa de estímulo a la ciencia y a los nuevos negocios de conocimiento de Ruta N, llamado Medellín Espacial, y lo hacemos en asocio con Idatech, la empresa que desarrolla el modelo.

¿Cuál es el objetivo?

La idea es hacer cuatro experimentos científicos y probar una electrónica de lo que el próximo año esperamos sea el lanzamiento del nanosatélite desde Medellín. Queremos contarle a la gente que hay una oportunidad en el espacio y que se pueden hacer negocios y ciencia desde la capital de Antioquia, porque siempre ha estado en la mente que eso no es de nosotros, sino de otros países. Venimos trabajando con la NASA desde hace varios años y en este primer semestre hicimos un lanzamiento desde EE.UU.

¿En qué consisten esos experimentos de los que habla?

En un globo va un detector de rayos cósmicos de bajo costo. Hoy en el mundo los modelos de predicción del clima, que son económicamente muy importantes, fallan a veces porque no tenemos una medición de cuánta radiación cósmica le está entrando a la atmósfera, y ese es una dato importante para el modelo que se simula en los computadores. En ese experimento va a subir un nuevo diseño de un investigador de la Universidad de Antioquia, Jorge Zuluaga. Si el detector funciona, se va a generar una nueva compañía.

Un segundo experimento es con una bióloga muy reconocida, Lucía Atehortúa, quien trabaja con algas. Vamos a ver cómo la parte ultravioleta afectan los cultivos. Y el último es un experimento de niños, hicimos un concurso en los colegios y ellos propusieron mirar qué le pasa a una botella con agua en el espacio, o a una fruta. En otro globo se va a probar la electrónica de los nanosatélites que se lanzarán el próximo año.

¿Qué implicaciones tendrán?

Cuando tengamos globos y satélites se puede dar internet de bajo costo y fotografiar la Tierra de manera continua. Sirve para mirar cómo está comportándose el tráfico de una ciudad, controlar las fronteras de un país en tiempo real, prevenir desastres porque podemos vigilar un río y saber cómo está cambiando de curso, monitorear el parqueadero de carros en una gran superficie y mirar los de la competencia y así hacer un cálculo de cuánto va a vender ese día. La cantidad de posibilidades es inmensa.

¿En otros países ya funciona de esa manera?

No, digamos que en el mundo esto está pasando a la vez. Es un mercado que antes nadie tenía.

¿Cuánto cuesta lanzar un globo?

Es un proceso de 150 mil dólares aproximadamente.

¿Es fabricado en Medellín?

Sí, aunque hay unas partes que no se consiguen en la ciudad, pero toda la tecnología y la capacidad para lanzarlos son locales.

¿Qué vida útil tienen estos globos?

Se utiliza una sola vez, porque él va subiendo y a medida que se queda sin atmósfera explota. Cae y automáticamente habilita unos paracaídas que permiten recuperar la góndola con los experimentos que se hayan hecho.

¿Se puede prever dónde va a caer?

Toda la misión se hace en una época precisa, se tienen previsiones de tiempo y de vientos. Hay un área específica donde se sabe que la góndola se va a recuperar. Además, el sistema está monitoreado en tiempo real.

¿Cuánto dura esta misión?

De dos a tres horas, entre subir y caer. Luego es otro tiempo para desplazarse al lugar para recuperar la góndola.

¿Y cómo se lanza el globo?

Se llenan con helio y ellos, con la diferencia de densidad, empiezan a subir solos.

¿Hay otras ciudades que le estén apuntando a esto?

Es muy probable que haya universidades. De hecho, en Colombia la Sergio Arboleda había lanzado un nanosatélite que se llama Libertad 1 y una empresa de Bogotá ayudó a lanzar otro para Perú, pero la diferencia de lo que nosotros estamos haciendo es que estructuralmente creamos un programa, estamos construyendo un ecosistema en Medellín Espacial. Ya tenemos ocho empresas y doce universidades, una de ellas de EE.UU., Purdue, que tiene gran tradición espacial con más de 30 astronautas, y tiene presencia en Ruta N.

¿Es un hito de ciudad?

Sí, en muchos aspectos. Es un hito de ciudad decir que el espacio es una frontera de negocios, que tenemos la tecnología y no tuvimos que llamar a nadie, estamos vinculando científicos que están haciendo experimentos que nunca habíamos hecho en el espacio. Es un hito por vincular a los niños.

¿Se abre la posibilidad para empresas que quieran utilizar esta tecnología en Ruta N?

El mundo funciona interconectado y el talento está en todos lados, esto no es una cuestión de regionalismo, aquí queremos trabajar con cualquier empresa que quiera venir y el mercado está abierto para ellos. Lo que sí pedimos es que se articule con algún actor local, porque hay recursos de ciudad. Esta no deja de ser otra apuesta de Medellín por lograr nuevas empresas de conocimiento y que entiendan que en el espacio también se puede innovar.