El Espectador de los años 70

Durante esa década murieron varios integrantes de esta casa editorial como Diego Mejía Mejía, Sofia Ospina de Navarro y Lucio Duzán,

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ArchivoLucio Duzán, cuyo verdadero nombre era Jesús María Galvis.
La segunda mitad de los años 70 fue de consolidación de El Espectador en todos sus frentes, pero también fue un momento para darle el último adiós a personajes fundamentales en el desarrollo del diario y en la gestión profesional de Guillermo Cano en 1974, fallecieron Diego Mejía Mejía y Sofia Ospina de Navarro. Ella mantuvo por muchos años desde Medellín una reconocida columna titulada “Hogar”. El corresponsal en la capital antioqueña, Rodrigo Pareja, escribió el 14 de junio de 1974 una semblanza para recordar a este personaje esencial del diario. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)
 
En noviembre de 1974 falleció también Diego Mejía Mejía, un periodista que por varias décadas fue colaborador permanente de El Espectador desde Medellín el 23 de noviembre de 1974, bajo el título “Compañero ausente”, El Espectador recordó que Diego Mejía fue redactor del diario a finales de los años 20, que desarrolló una carrera promisoria periodística, y que después brilló en el campo parlamentario. Por muchos años contribuyó con editoriales y dejó “Un grato recuerdo como excelente opinador, irremplazable amigo y compañero ausente”. (Vea algunos textos de periodistas de la época)
 
En febrero de 1976 se fue también otro personaje clave en la historia del diario: Lino Gil Jaramillo. Un periodista que hizo parte de la redacción de El Espectador de los años 20 y 30 que comandaba Luis Cano. Después se radicó en Cali, pero siempre fue colaborador activo del periódico. Escribió un libro titulado “Tripulantes de El Espectador”, que dejó memoria de personajes inolvidables en la historia del diario como Eduardo Zalamea, Armando Solano, Porfirio Barba Jacob o el propio Luis Cano. (Vea un texto de Lino Gil Jaramillo)
 
En octubre de 1976, la casa volvió a estar enlutada, pues falleció otro de los cercanos colabores de Guillermo Cano y amigo personal. Lucio Duzán, cuyo verdadero nombre era Jesús María Galvis. Por muchos años fue columnista de opinión de El Espectador sobre los temas más diversos, aunque lo suyo fue sobre todo el trato de los asuntos internacionales. Su columna “La hora cero” fue clave en las páginas editoriales del diario hasta su repentino fallecimiento. Por propuesta de Gabriel Cano, el vacío editorial que dejó Lucio Duzán lo llenó su hija, la periodista María Jimena Duzán con su columna “Mi hora cero”. (Vea algunas de las luchas de Guillermo Cano)
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