El filósofo de la Universidad Nacional que decidió unirse al Ejército

En los últimos meses 5.794 soldados bachilleres se unieron a las Fuerzas Armadas para prestar su servicio militar en las diferentes unidades del país. El Espectador habló con cuatro profesionales que decidieron prestar el servicio militar.

(De izq. a der) Juan Camilo Ubaque, Davison Estiward Calderón Rueda, Yesid Jiménez y  Jaime Leonardo Díaz.
(De izq. a der) Juan Camilo Ubaque, Davison Estiward Calderón Rueda, Yesid Jiménez y Jaime Leonardo Díaz. Gustavo Torrijos - El Espectador
Juan Camilo Ubaque, tiene 19 años, nació en Villavicencio, Meta. Es un hombre alto y delgado. Su pasión siempre han sido las letras. Desde que estaba en el colegio, escribía cuentos con los que ganó varios concursos en su ciudad natal. Es enfático en decir que siempre le gustaron los clásicos, como: Dostoyevski y Friedrich Nietzsche. 
 
Su madre es enfermera y su padre se desempeña en labores administrativas desde hace más de dos décadas en el Ejército. Juan Camilo es el menor de tres hermanos. Y aunque desde pequeño experimentó trabajos como carnicero o ayudando en una construcción. Siempre tuvo claro que quería ser filósofo.  
 
En diciembre de 2014 salió de su casa en Meta. Se radicó en Bogotá y unos meses después comenzó a estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional. Cursó los dos primeros semestres y adelantó varias materias de tercero. Pero aplazó su carrera para entrar a prestar el servicio militar.
 
La razón: su gusto por la tragedia griega, por la vida de los héroes. “Los hombres han nacido para la lucha, pero no la violenta, sino de una guerra de virtudes y la mejor forma para definirlo es todo un guerrero, que desde el comienzo de su vida hasta el final, es todo un combate”, sostiene este joven. 
 
Sin embargo, sus padres no estuvieron de acuerdo con que Juan Camilo hiciera una pausa en su profesión para ingresar al Ejército.  De hecho, él mismo recuerda que tenía muchos prejuicios sobre esta institución. Sin embargo, al ingresar su visión ha cambiado notoriamente. “He encontrado poetas, campesinos, trabajadores, personas que se incentivan a este deber patrio que más que constitucional es una gallardía de tener el honor de servir al país”, dice Ubaque, como lo conocen sus compañeros.
 
Este año comenzó su servicio en el Batallón Guardia Presidencial. “Allá nos entrenan para ser soldados guardias de honor. La disciplina, el trato y lo que a uno le enseñan es impresionante”, cuenta Juan Camilo. Allá permaneció tres meses y recuerda que lo entrenaban para representar a un soldado elegante, bien vestido y con buenos criterios.
 
En junio lo trasladaron a la oficina de Prensa del Batallón de Reclutamiento en Bogotá. Este es su nuevo hogar, vive en este edificio ubicado en la avenida caracas. Se despierta a las cuatro de la mañana, hace aseo, luego se prepara para formación general, en seguida comienza sus labores hasta las seis de la tarde. A esa hora vuelven a hacer aseo y después el tiempo libre lo invierte leyendo. 
 
Por estos días, repasa las páginas de ‘El lobo estepario’ del autor alemán Hermann Hesse. Un libro que le recomendó un amigo, con la frase: “Solo a los mediocres les pertenece el tiempo y el dinero, porque a los verdaderos hombres no les pertenece nada, nada más que la muerte”. Una sentencia que él interpreta como enaltecer la muerte para valorar el sacrificio. 
 
Define su trabajo como una creación de ideas y métodos. “Me toca ingeniármela como Literato y Filósofo para que los jóvenes entiendan lo qué hacemos en el Comando de Reclutamiento”, cuenta Ubaque. Justo ahora, está haciendo un programa para incentivar que el Ejército no es solo violencia, sino una posibilidad para definirse así mismo. 
 
Para Ubaque han sido satisfactorios estos meses. El pensamiento de sus padres ha cambiado y ahora no solo están de acuerdo en lo que dedica sus días, sino que lo apoyan. Y él dice contundentemente: “Pensaba que este era un ejército de rebaños, pero me di cuenta que es un ejército colectivo que tiene una causa supra humana que es la patria”. 
 

Pero Juan Camilo Ubaque no es el único profesional que está prestando el servicio militar. Jaime Leonardo Díaz, un abogado de la Universidad la Gran Colombia. Se graduó en 2015 y el 10 de marzo de este año ingresó al mismo comando. A él siempre le gustó el Ejército. Pero como se graduó del colegio cuando apenas ajustaba los 15 años, entró a la universidad y ahora que ya la terminó y con su tarjeta profesional en mano se unió a las fuerzas militares. 
 
Aplica todo lo que aprendió en su carrera en la oficina jurídica, donde junto a más abogados resuelve las situaciones militares de miles de jóvenes. En este momento, tiene 100 procesos a su cargo pero entre risas cuenta que cuando tenga más práctica serán muchos más los que tendrá que resolver. 
 
En su cabeza ronda la idea de terminar el servicio militar y empezar la carrera militar para obtener el grado de teniente efectivo. También quiere especializarse en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario o Derecho Tributario. 
 
En este grupo, también se encuentra Yesid Jiménez un cartagenero de 21 años que desde los 17 quería entrar al Ejército, pero que por ser menor de edad no lo logró. Tan solo faltaban siete días para que cumpliera 18 años cuando fue al batallón. Le hicieron todos los exámenes, los pasó, pero por su edad tuvo que postergar su sueño de hacer la carrera militar. 
 
Luego de eso decidió estudiar Locución de Radio. Hizo sus prácticas en 2012 en la emisora Dimensión Stéreo, luego trabajó ocho meses en Tropicana. Allá hizo lo que más le gustaba: manejar los controles y luego pasó a Radio Esperanza y durante los dos años que estuvo allá se dedicó a la producción de programas. Es un hombre tímido pero que disfruta contar su experiencia: “Me gusta producir programas románticos. Una vez hice un programa que se llamaba “Corazón estéreo” en el que daba consejos de cómo un hombre tenía que tratar a una mujer, cómo conquistarla”, cuenta entre risas. 
 
En diciembre llegó a Bogotá a prestar el servicio militar y ahora se desempeña en la unidad de PQR’S, la encargada de solucionar las solicitudes de los ciudadanos como él para adquirir la libreta militar. Pero ahora quiere mezclar su trabajo con las labores de la emisora del Ejército. “Si ellos me lo permiten, me gustaría ir a la emisora institucional y estar en la producción de los programas”, cuenta. 
 
Comparte sus labores con Davison Estiward Calderón Rueda, un cucuteño de 18 años, apasionado por leer historias de terror, comedia y amor. Es egresado del Sena como técnico de venta de productos y servicios; y técnico en Socialización del Comportamiento.  Y sueña con estudiar Gestión Empresarial o Ingeniería Civil. 
 
Pero hizo una pausa en sus estudios por seguir las costumbres de su familia, un proyecto de vida que se fijó desde los 14 años: prestar el servicio militar, al igual que sus primos y tíos.  Con una gran sonrisa cuenta que ya tuvo la oportunidad de disparar un fusil y en este momento es un orgullo para su familia. “Yo quiero sacar una libreta excelente por lo que esto significa en mi familia”, concluye.