El legado de Álvaro Valencia Tovar

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Fue comandante del Batallón Colombia en la Guerra de Corea y protagonista en la historia de la muerte de Camilo Torres, ‘El cura guerrillero’.

El general Álvaro Valencia Tovar, protagonista directo en varios de los acontecimientos más importantes del conflicto armado colombiano y autor de amplia literatura militar, falleció ayer en Bogotá a los 94 años.

El general (r) Valencia se desempeñó como capitán del Batallón Colombia en la Guerra de Corea, una de las tareas más significativas en su vida; mayor en el Estado Mayor de la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas en Egipto, y comandante de la V Brigada (Santanderes), entre otros. Pese al enorme respeto que generaba en las FF.MM., Valencia se separó de las posiciones de quienes años después alcanzaron los rangos que él tuvo. Recientemente, por ejemplo, se negó a apoyar la propuesta del voto militar.

Tras su salida de la Fuerza, señalado de participar presuntamente en un plan de golpe de Estado contra el presidente Alfonso López Michelsen, fue candidato al máximo cargo del Ejecutivo por el Movimiento de Renovación Nacional para las elecciones de 1978 (en las que ganó Julio César Turbay) pero fue de los que menos votos obtuvo.

Durante su vida pública y militar fue recordado como uno de los directos protagonistas, cuando fungió como comandante de la Quinta Brigada, en la historia de la muerte de Camilo Torres, ‘El cura guerrillero’, uno de los líderes ideológicos de la guerrilla del Eln.

Camilo Torres y Álvaro Valencia, una historia

El 7 de octubre de 1971, a las 7 a.m., en la calle 100 en Bogotá, miembros del Eln dispararon en repetidas ocasiones contra el vehículo en el que se movilizaba Álvaro Valencia Tovar. Se salvó de morir porque giró su mirada hacia un vehículo que se acercaba y vio a un hombre con una subametralladora en su mano que le apuntaba a la cabeza, lo que le dio escasos segundos para tirarse al suelo del vehículo. Aun así, su rápido reflejo no pudo impedir que dos balazos impactaran en su espalda, uno contra la columna vertebral y el otro se alojó en un pulmón. Después del atentado supo que el propósito era “vengar la muerte de Camilo Torres”.

Tras su recuperación, comprendió que las acusaciones que le hacia el grupo guerrillero, tildándolo como “el verdugo del pueblo” por ser el comandante de la Quinta Brigada en el momento en que Camilo Torres perdió la vida, aún seguían circulando. Por ello escribió el libro El final de Camilo Torres, publicado cinco años después del atentado, en 1976, y diez años después de la muerte del ‘cura guerrillero’.

La muerte del Torres suscitó cuestionamientos al papel de Valencia Tovar, señalado de aprovechar el conocimiento y su cercanía sobre el pensamiento de Torres para darle muerte. Otro hecho que exacerbó la suspicacia fue la forma en que perdió la vida ‘el cura guerrillero’, pues durante 37 años se desconoció el lugar donde reposaban sus restos.

Según el excomandante del Ejército, durante una emboscada que el Eln tenía preparada contra una patrulla, Torres murió al intentar recuperar un fusil. Estaba acompañado por Fabio Vásquez Castaño, uno de los fundadores del grupo guerrillero que también resultó herido. El ingreso y la prematura muerte de Torres en las filas del Eln lo convirtieron en mártir para dicho grupo guerrillero.

Para el año en que Tovar sufrió el atentado ya contaba con un gran reconocimiento no sólo en las FF.MM., sino también en la comunidad internacional por su búsqueda de métodos que evitaran la confrontación armada en la lucha contrainsurgente.

La relación entre Valencia Tovar y Torres empezó en los cursos de recreación dirigida impartidos por el Instituto de Estudios Sociales de la Esap. Los problemas principales del país fue su tema de conversación, además de formar parte de un equipo técnico organizado por el gobierno de la época para la formulación de la reforma agraria en la década de los 60. Por supuesto, había un interés en conjunto, la búsqueda de una salida pacífica a la violencia del campo y la ciudad.

El último giro de la historia entre Tovar Valencia y Torres tuvo lugar en 2007, cuando el general le contó a María I. Rueda, en entrevista para Semana, la ubicación del cuerpo de Camilo Torres que por petición de su hermano Fernando Torres Restrepo no había sido revelada. Cuando Torres Restrepo murió, Valencia tuvo la libertad de conciencia de dar a conocer públicamente lo que había sucedido con el cuerpo del subversivo: estuvo enterrado por más de tres décadas en el panteón de la Quinta Brigada en Bucaramanga y fue trasladado por su hermano en una visita relámpago que hizo al país. Hoy se desconoce el paradero de sus restos.

 

stekardna10@gmail.com

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