El legado familiar de El Espectador

Su abuelo, Fidel Cano Gutiérrez, fundó El Espectador en marzo de 1887. Dos de sus hijos, Luis y Gabriel, lo orientaron cuando falleció el fundador en 1919.

La primera edición de El Espectador circuló el 22 de marzo de 1887.
Guillermo Cano Isaza nació el miércoles 12 de agosto de 1925 en Bogotá. Sus padres, Gabriel Cano Villegas y Luz Isaza Restrepo llevaban menos de un año en la ciudad, tras dejar a su entorno familiar en Medellín, ante la decisión de trasladar el periódico El Espectador a la capital colombiana. El diario había surgido 38 años atrás, el 22 de marzo de 1887, pero después de múltiples obstáculos políticos, económicos y hasta eclesiásticos, hacia 1915 comenzó a radicarse en la ciudad de Bogotá. (Lea: El Espectador recuerda a Guillermo Cano 30 años después de su asesinato)
 
Inicialmente estuvo en cabeza de su fundador Fidel Cano Gutiérrez, acompañado de sus hijos Luis y Joaquín. El creador y primer director del diario falleció en enero de 1919. Su obra periodística quedó en manos de su hijo Luis, periodista de tiempo completo,  y a finales de 1924, se sumó Gabriel, quien aportó sus dotes de Gerente. En el contexto familiar del periódico El Espectador creció Guillermo Cano. Sus primeros años entre Bogotá y Antioquia fueron su legado personal y profesional. 
 
Tiempo después, Guillermo Cano escribió un texto esencial para hacer memoria de este patrimonio. El primer escrito se tituló “El abuelo que no conocí”, a través del cual rememoró como estrenando el uso de razón y oyendo versos familiares, tuvo por primera vez noción de quién fue su abuelo. Después manifestó la forma cómo se fue enterando de su vida y obra. Este primer texto revela la forma cómo Guillermo Cano encaró el oficio periodístico con el ejemplo directo de su abuelo, el fundador.