Las minas han dejado 96 víctimas este año

El líder japonés del desminado humanitario en Colombia

Keiichiro Morishita lleva dos años como embajador de Japón en Colombia. Su compromiso, dice, es apoyar este proceso en el país.

Ocho máquinas japonesas para el desminado humanitario fueron entregadas en noviembre en Pitalito, Huila.
Ocho máquinas japonesas para el desminado humanitario fueron entregadas en noviembre en Pitalito, Huila. Cancillería

Las minas antipersonales y los artefactos explosivos improvisados (AEI) han afectado a 11.718 colombianos desde 1990, según estadísticas de Datos Abiertos. En los últimos 10 años se han registrado 21.811 eventos relacionados con minas antipersonales y, en lo corrido de 2019, van 96 víctimas. Los departamentos más afectados históricamente han sido Antioquia, Meta y Caquetá.

Desde el Gobierno, la apuesta ha sido para despejar territorios seguros en zonas en las que el fenómeno de siembra de minas es preocupante. El pasado 19 de noviembre, por ejemplo, en Pitalito, Huila, el Gobierno hizo entrega de 38 municipios libres de sospecha de minas. Estos se sumaron a las 318 zonas libres, reportadas en abril de este año.

Una de las entidades que han cooperado con el proceso de desminado humanitario es Jica, la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional que trabaja de la mano con la Embajada de Japón en Colombia y, puntualmente, con su cabeza, Keiichiro Morishita, oriundo de Kobe, pero criado en Tokio.

La última cooperación que lideró fue la entrega de ocho máquinas para el desminado humanitario que se adelanta en varios departamentos del país. El embajador habló con El Espectador sobre la cooperación internacional que ha recibido Colombia del gobierno japonés.

¿Cuáles son las principales líneas de apoyo que acompaña el gobierno japonés en Colombia?

Se ha apoyado principalmente en el desminado y la asistencia integral a las víctimas. En el tema de desminado se han donado máquinas, vehículos y equipos para las operaciones y el monitoreo a la Brigada de Desminado Humanitario y a las organizaciones de desminado civil. En asistencia integral de las víctimas, se han donado equipos y cooperación técnica para rehabilitación física e inclusión social de las víctimas.

¿Por qué decidieron apoyar en este tipo de labores?

Porque para Japón el tema de las minas antipersonales es un asunto muy cercano. Hace 70 años, por la guerra, en Japón se quemaron muchas ciudades y campos, no había alimentos ni recursos, y hubo muchas víctimas. Para recuperarse, se retiraron muchos artefactos o bombas sin explotar. Con una experiencia como esa, Japón entiende la importancia y la necesidad del des- minado en Colombia.

¿Cómo comienza el proceso?

Todos nuestros procesos de cooperación inician porque primero recibimos solicitudes de apoyo de los países y, luego, como gobierno especificamos qué tipo de ayudas podemos dar y aceptamos o no las solicitudes, de acuerdo con lo que podemos ofrecer. El principio básico de la cooperación de Japón en Colombia es incrementar la diversificación industrial y reintegrar a la sociedad a la población desplazada por el conflicto armado.

Las máquinas son de una empresa que se llama Nikken. Ellos se dedican a fabricarlas, y las hicieron esta vez solo para las necesidades de Colombia.

Lea también: Los pendientes de Colombia en el desminado humanitario

¿De cuánto ha sido la inversión en cooperación internacional para Colombia hasta la fecha?

Hasta 2018 habíamos invertido US$114 millones en asistencia financiera no reembolsable, US$275 millones en asistencia financiera reembolsable y US$305 millones en cooperación técnica.

¿Cuántas fueron las máquinas que entregaron en Pitalito, Huila, para el desminado?

El proyecto que se entregó en Pitalito consistió en un aporte de aproximadamente unos US$9 millones para la adquisición de ocho máquinas para el desminado, incluyendo una pequeña que puede realizar el trabajo en las montañas, 14 camionetas, cuatro camiones y otros equipos donados a la Brigada de Desminado Humanitario. 

¿Qué experiencia tiene Japón en temas de desminado humanitario y en otros países?

Hemos cooperado en el campo de la remoción de minas antipersonales principalmente en Camboya, Afganistán y Colombia. Allá también hemos donado maquinaria para la realización del proceso.

¿Cuál es el mayor beneficio del uso de estas máquinas?

El proceso manual de desminado lo realiza un oficial con un detector de metales en el terreno y luego debe proceder a desactivarlo. La maquinaria se puede operar de manera manual o a control remoto, y este mismo se encarga de destruir las minas. Disminuye el peligro de que los oficiales en terreno se vean en riesgo, porque la máquina hace todo automáticamente.

¿Qué otros apoyos seguirán para Colombia por parte del gobierno japonés?

Seguiremos contribuyendo a través del esquema de cooperación de la Embajada llamado Kusasone, para la realización de proyectos comunitarios de seguridad humana. Recientemente he- mos apoyado en la atención para los migrantes venezolanos con la colaboración de las agencias ACNUR y OIM, así como proyectos para educación, primera infancia y salud, entre otros temas. También continuaremos brindando cooperación técnica en diversos campos para el desarrollo de Colombia, sobre todo en aquellos relacionados con la paz del país, a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica).

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Valentina Parada Lugo / [email protected]

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