El luto en la redacción de El Espectador

El 21 de marzo de 1953 después de la despedida de soltero al director del periódico sus tres amigos Gustavo Wills Ricaurte, Álvaro Pachón de la Torre y Álvaro Umaña Forero murieron.

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ArchivoAsí lucía la página en la que se anunciaba la noticia.
El sábado 21 de marzo de 1953 fue un día inolvidable pero de grandes contrastes para Guillermo Cano. Ese día en una cancha de tejo situada al sur de Bogotá, se realizó una reunión social a través de la cual sus colegas de El Espectador y  otros colaboradores decidieron darle la despedida de soltero al director del periódico. En pocos días estaba previsto que contrajera matrimonio con la joven catalana Ana María Busquets, hija de dos emigrantes españoles que habían llegado a Colombia en 1940. (Lea: Guillermo Cano, el aficionado, el futbolista)
 
Al caer de la tarde, cuando el grupo de amigos empezó a dispersarse, en un convertible gris de propiedad de Gustavo Wills Ricaurte, decidieron regresar Álvaro Pachón de la Torre y Álvaro Umaña Forero. El carro iba conducido por Wills quien tomó la carrera séptima sobre la antigua vía del tranvía, pero al llegar a la altura del río Fucha, no había señalización que indicara que un puente estaba caído y el automóvil se precipitó al abismo. Se estrelló contra un arrume de piedras y los tres pasajeros murieron. (Lea: Álvaro Pachón de la Torre el amigo entrañable de Guillermo Cano)
 
Gustavo Wills tenía 29 años y era amigo de Guillermo Cano desde sus días de compañeros en el Gimnasio Moderno. Ambos se graduaron en 1943, pero mientras Guillermo Cano se enroló en el periodismo, Wills se hizo abogado de la Universidad del Rosario. Sin embargo, también tuvo interés por la escritura, de tal modo que empezó a publicar en El Tiempo y El Espectador. En el diario de la familia Cano lo hacía con el seudónimo de Hamlet. Sus principales escritos están compilados en el libro titulado “Tres caminos”. (Lea: El Gimnasio Moderno y la Familia Cano)
 
A su vez, Álvaro Umaña Forero contaba a penas con 26 años. Nacido en Villa de Leyva (Boyacá), aunque estudió algunos semestres de Derecho, pronto se dedicó al ejercicio de la docencia y la escritura. Su amigo y colega Gonzalo González “Gog” escribió una hermosa página recordando como “La muerte lo había sorprendido en la edad en que la consagración venía a su encuentro”. De igual, modo El Espectador publicó un texto del dramaturgo Efraín Arce Aragón, exaltando las condiciones del poeta fallecido. 
 
En cuanto a Álvaro Pachón de la Torre, toda la admiración de Guillermo Cano quedó resumida en el texto “Mi personaje inolvidable”, publicado el 29 de marzo de 1953. (Vea el video)