El mártir que partió en dos la historia nacional

En términos históricos existe un consenso nacional: la cronología contemporánea del país tiene un antes y un después a partir del 9 de abril de 1948.

Jorge Eliécer Gaitán, asesinado en  Bogotá el 9 de abril de 1948.
Jorge Eliécer Gaitán, asesinado en Bogotá el 9 de abril de 1948.

 Ese viernes, hacia la una de la tarde, fue asesinado en el centro de Bogotá el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, quien ya se perfilaba como el seguro presidente de Colombia en las elecciones de 1950. La vida y la obra de este dirigente popular, que protagonizó la vida política del país al menos durante dos décadas del siglo XX, representa un tema de estudio permanente y motivo de interminables discusiones sobre su proyección histórica.

Nacido en 1898 en el seno de una familia de escasos recursos, Jorge Eliécer Gaitán fue un hombre hecho a pulso. Se formó como abogado en la Universidad Nacional, adelantó sus estudios de especialización en derecho penal en Italia y para finales de los años 20 ya era un acreditado litigante y un promisorio líder político. El hecho que lo visibilizó en el ámbito nacional fue su actuación en el Congreso en 1929 para denunciar los excesos cometidos por el Ejecutivo un año antes, durante el episodio conocido como la Matanza de las Bananeras, para frenar una huelga en Ciénaga (Magdalena).

En 1931 ya ejercía como presidente de la Cámara de Representantes y, en medio del auge de las ideas socialistas a las que Gaitán siempre otorgó importancia, constituyó en 1933 su propio movimiento: Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (Unir), respaldado además por su propio impreso: El Unirismo. La esencia de su discurso, muy a tono con las discusiones de la época, era la urgencia de una reforma agraria para Colombia. Sin embargo, en ese mismo tiempo tomaba forma la República Liberal y sus principales dirigentes lograron canalizar su protagonismo político.

Es así como en 1936, en pleno fortalecimiento de la llamada ‘Revolución en Marcha’, del entonces presidente Alfonso López Pumarejo, el ya popular Jorge Eliécer Gaitán fue designado alcalde de Bogotá. Años después, durante el gobierno de Eduardo Santos, en 1940 fue promovido al cargo de ministro de Educación. Después de este paso por cargos públicos en dos administraciones liberales, Gaitán emprendió su propia cruzada por el poder político bajo su perspectiva de la ‘Restauración Moral de la República’, más allá de los propios partidos políticos.

En esta tarea fue ganando espacio hasta su propia candidatura presidencial en 1946. No obstante, el Partido Liberal se dividió entre la aspiración de Gaitán y la de Gabriel Turbay, circunstancia que facilitó la victoria conservadora en cabeza de Mariano Ospina Pérez. Pero Gaitán ya representaba una fuerza incontenible, no sólo porque tenía las mayorías en el Congreso, sino porque los dirigentes del oficialismo liberal no vieron otra opción que entregarle la jefatura única de la colectividad. En ese momento ya Colombia sufría los estragos de la violencia partidista.

En respuesta a esa lucha fratricida entre liberales y conservadores, que empezó a ensangrentar los campos colombianos, Jorge Eliécer Gaitán consolidó su discurso en favor de la paz. Dos momentos cruciales dieron la dimensión de su liderazgo, la Marcha de las Antorchas y la Marcha del Silencio con multitudinarias manifestaciones de apoyo popular. El 9 de abril de 1948 fue asesinado y lo que sucedió ese día en Colombia, y vino después, habla de un conflicto que aún no concluye y que se reconoce como uno de los detonantes de la confrontación que perdura en el país.

Temas relacionados