El matoneo se 'normalizó'

Cinco de cada diez estudiantes en la región ha sido agredido por otro compañero de clase o profesor.

Lo positivo, concluye el estudio, es que niños y jóvenes se están animando a denunciar los casos de matoneo de que son objeto. / Archivo.

Una investigación de la Maestría en Educación de la Universidad de la Sabana concluyó que el 47% de los estudiantes de la sabana de Bogotá ha sido víctima de algún tipo de matoneo. El informe, que está basado en encuestas de percepción de estudiantes y docentes, dice que la violencia, la falta de autoridad y el rechazo social son las principales características de la convivencia escolar. Sin embargo, los investigadores reconocen que puede haber una exageración en la idea que se tiene de matoneo.

Para los 1.091 estudiantes y 101 docentes de nueve instituciones educativas (cinco públicas y cuatro privadas) de Cogua, Sopó, Tenjo, Tocancipá y Zipaquirá que fueron entrevistados, el foco de la percepción de matoneo está en las relaciones entre alumno y profesor. “El 89% de los conflictos se genera por roces entre profesores y estudiantes, y el 7% de las peleas se da por agresiones directas de los maestros hacia los alumnos”, dice el estudio.

Javier Bermúdez, uno de los profesores que realizaron la investigación, dice que existen comportamientos de los profesores que los alumnos consideran como agresiones. “Hay que tener en cuenta que esta es una percepción y que hay hipersensibilidad en algunos alumnos. Que los griten, los regañen injustamente o les hagan un comentario irónico delante de sus compañeros, puede ser asociado con un ataque”, afirmó el experto.

Una muestra de esa presunta “hipersensibilidad” al matoneo es que, mientras el 47% de los estudiantes entrevistados dice haber sido víctima de matoneo, sólo el 7% reconoce haber matoneado.

Por otro lado, las agresiones son de todos los tipos. El 15% admitió haber sido víctima de intimidación y chantaje, el 36% de rechazo social, el 63% de insultos y “hablar mal del otro”, el 23% de agresiones físicas y el 33% de destrozo o robo de material de estudio y prendas de vestir.

Llama especialmente la atención que ya no se encuentran diferencias significativas entre hombres y mujeres. Sólo en las agresiones físicas, que se presentan comúnmente entre los hombres. Del 21% de las víctimas de agresión física, el 14% dijo que su agresor era un hombre, mientras que el 5% afirmó haber padecido la fuerza de una mujer. El 2% no distinguió géneros.

“En los colegios, especialmente en los privados, hay rechazo entre niñas. Algunas aíslan a otras porque simplemente no son populares o no son muy bonitas. Hay un cambio en los roles sociales; las mujeres ahora responden a la agresión. Incluso, muchas inician el ataque, especialmente entre ellas”, dice Bermúdez.

Pero existe un dato positivo en esta muestra y es que los jóvenes se están animando a hablar del matoneo. Por lo menos, entre sí. La investigación reveló que en más de la mitad de los casos, el 75%, los muchachos hablan del tema con sus compañeros o amigos. Sólo el 22% lo cuenta a sus acudientes o familiares y el 9% lo revela a sus profesores.

También se desprende del estudio que existe un grave desconocimiento de los profesores respecto a la convivencia entre sus alumnos. Para los docentes encuestados las relaciones entre los alumnos “no son buenas sólo en el 18% de los casos, mientras que los estudiantes afirmaron que tienen una interacción agresiva con 4 de cada 10 compañeros de clase”, dice el estudio.