El mercado regional de la coca

Para evitar gastos y los operativos militares , pequeñas estructuras narcotraficantes estarían trasladando cristalizaderos y laboratorios de procesamiento al centro del país.

Tropas del Ejército posan junto a un cristalizadero hallado en Ubalá, Cundinamarca / Brigada XIII-Ejército Nacional

Ya pasaron los tiempos de los grandes narcotraficantes y las megaestructuras delincuenciales asociadas a la producción y el tráfico de sustancias ilícitas en Cundinamarca. Sin embargo, en el departamento están operando bandas locales, conectadas con grupos ilegales de alcance nacional, que buscan copar el mercado de drogas en el centro del país y acceder a pistas aéreas privadas y clandestinas. Esas son las conclusiones que se desprenden de un informe interno de la Brigada XIII elaborado en octubre, al que tuvo acceso este diario.

Según el documento, entre 2012 y 2013 “se han ubicado y destruido un total de 32 laboratorios especializados en la producción de pasta base de coca. Estructuras que producen de forma mensual alrededor de 25 kilos”, generando ganancias de aproximadamente $5.000 millones. Estos laboratorios estaban ubicados, en su mayoría, en el noroccidente del departamento, en límites con Puerto Boyacá, donde las Fuerzas Militares han identificado el accionar de una banda conocida como los Botalones.

Las estructuras más complejas, donde la base de coca se transforma en clorhidrato de cocaína, son otro dolor de cabeza para las autoridades. “Se ha logrado la ubicación y destrucción de varios cristalizaderos en zonas rurales de los municipios de San Cayetano, La Vega, Viotá, Vergara y Bojacá, en Cundinamarca, los cuales tenían una producción mensual de 1.350 kilos de clorhidrato de cocaína con un valor aproximado de $8.750 millones”, dice el informe. El más grande, uno en el municipio de Ubalá, “con capacidad para producir media tonelada de estupefacientes al mes, lo que se traduce en ingresos de más de $3.000 millones”, fue destruido el pasado 28 de octubre.

“Lo que hemos visto durante los últimos años es una migración de los cristalizaderos. Como la producción del clorhidrato es el proceso más costoso y es el producto de mejores precios en el mercado, los delincuentes han tratado de acercarlos a la capital. Es así como ha mermado el número de cristalizaderos encontrados en Puerto Boyacá y aumentado en el departamento. Por ejemplo, en los últimos meses los hallazgos se han concentrado en Yacopí, en límites con Boyacá”, le dijo a este diario uno de los oficiales que participaron en el informe.

“Labores de inteligencia nos han permitido establecer que quienes controlan estos negocios son pequeños traficantes, con estructuras muy reducidas. Cuando llegan las tropas, sólo se producen incautaciones pues, por lo general, sólo hay una o dos personas en inmediaciones de los cristalizaderos o cocinas, desarmadas. Puede que estén relacionados económicamente con bandas como los Urabeños, pero el vínculo no lo podemos dar por cierto”, dice el comandante de la Brigada XIII, el general Gabriel Pinilla.

El Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad de Bogotá viene monitoreando las rutas de la coca. Su director, Rubén Ramírez, dice que “estas son bandas pequeñas con conexiones en ciudades donde se ha incrementado el consumo de bazuco y de cocaína, como Tunja, Villavicencio, Ibagué y Bogotá. Los traficantes hacen alianzas, especialmente, con grupos de expendedores de bazuco, que no sólo están en zonas de consumo donde permanecen habitantes de calle, sino que ahora han extendido su accionar a colegios y parques barriales”.

“Yo no creo que estas bandas tengan mayor influencia, ni que estén intentando exportar. Mucho menos que hagan parte de los Urabeños o de un grupo ilegal. Simplemente son pequeños delincuentes que ven una oportunidad de negocio en territorios cercanos a la capital”, agrega Ramírez.

Por otro lado, las plantaciones de hoja de coca, según datos del Ejército, son incipientes. Las fumigaciones y erradicaciones manuales en el departamento no superan las 50 hectáreas. “La hoja de coca la están trayendo del Magdalena Medio, de los llanos, del Tolima e incluso del Cauca. Lo que hemos encontrado está en Puerto Boyacá, en los límites de nuestra jurisdicción”, afirma Pinilla.

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