El puente está quebrado: los daños que deja la temporada de lluvias en la conexión del país

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El fenómeno de La Niña ha causado daños en puentes de al menos 12 departamentos y más de 30 municipios del país. En total son 47 estructuras vehiculares y 12 peatonales que tienen a las comunidades incomunicadas o con problemas para poder sacar sus productos.

Desde que comenzó con fuerza el fenómeno de La Niña en el país, el pasado 16 de septiembre, las lluvias, deslizamientos, inundaciones y desbordamientos han ocasionado afectaciones en 26 departamentos —un total de 357 municipios— y han dejado por lo menos 80.000 familias damnificadas, sin contar con los daños causados por el huracán Iota en San Andrés, Providencia y Santa Catalina y otros departamentos de la costa Caribe. Además de los daños en las viviendas y cultivos, las precipitaciones han causado estragos en puentes de por lo menos doce departamentos.

Al menos 47 puentes vehiculares y doce peatonales presentaron daños en su estructura, colapsaron o fueron bloqueados por deslizamientos de tierra, según datos entregados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. El Espectador conoció la situación de cinco municipios que están varados o incomunicados por el desplome de sus puentes.

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En Urrao hay problemas para sacar alimentos

En Antioquia hay daños en 17 puentes vehiculares y tres peatonales de seis municipios. En Urrao, la avenida torrencial generada por el desbordamiento del río Pabón, un afluente del Penderisco, tumbó el puente que comunica la vereda El Volcán con el casco urbano. Asimismo, el aumento del río Penderisco causó daños estructurales al puente Magdalena, que comunica la zona urbana de Urrao con la vereda que tiene el mismo nombre de la estructura, según comentó Natalia Ruiz, secretaria de Planeación del municipio.

Este puente, que ahora solo se puede cruzar a pie, sirve para que comunidades afro e indígenas transporten sus cultivos de lulo, granadilla, aguacate y café. En total hay siete veredas afectadas por el colapso del puente El Volcán y el Magdalena. “Aumenta el precio para sacar la cosecha. Ahora tenemos que contratar burros y caballos para que lleven la carga y en el puente hay que hacer el transbordo al hombro. Hay gente que está sacando tres o cuatro toneladas de lulo, pasar eso al hombro es muy complicado”, le dijo a este medio Eibar Canola, habitante de la vereda Magdalena.

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En esta zona, donde otra de las fuentes de la economía es el ganado vacuno y porcino, la movilidad es esencial. Esta situación los ha afectado a tal punto que las familias están pensando en dejar los cultivos. “Aquí empieza la etapa crítica, cuando uno hace cálculos y conversiones y eso no da. A veces es mejor no seguir perdiendo que al final perder absolutamente todo”, agregó Canola.

En Norte de Santander hay puentes muy viejos

La antigüedad de puentes y carreteras es uno de los grandes problemas del departamento. En Zulia, Norte de Santander, el puente Mariano Ospina Pérez, que está en la vía que comunica a Cúcuta con la región Caribe, tiene más de setenta años. “Está muy deteriorado. Hay un proyecto para hacer uno nuevo, pero no han llegado los recursos. Ahora la Gobernación resolvió poner paleteros para que solo pase un carro a la vez”, le dijo a este medio Walner Álvarez, líder agrario del municipio. Según los estudios presentados por el gobernador Silvano Serrano, la nueva infraestructura, que estará lista en 2022, será de doble carril en ambos sentidos.

Son seis los municipios afectados y la mayor preocupación es la imposibilidad de movilizar los productos de los agricultores. “Cuando se ha podido, hemos pasado en canoas con las siembras de café y banano. Por ejemplo, en Guaramito, donde la creciente del río Pamplonita lo destruyó todo”, agregó Álvarez. En el municipio de Salazar, en el páramo de Santurbán, también cayeron varios puentes peatonales y ahora las comunidades de la zona rural arriesgan su vida para llegar al casco urbano. Las estructuras de madera se rompieron a la mitad, ante la crecida del río Salazar. Lo que queda de las estructuras flota en el río y los habitantes deben cruzar cogidos de los barandales de cuerda y apoyados en las tablas que quedan. El alcalde Frank Castrillón aseguró que con la ayuda del departamento están trabajando en planes para ayudar a las familias más afectadas.

El puente en Pueblo Rico que tiene a 500 familias indígenas confinadas

Atrapados a un lado del río, sin poder ingresar alimentos, sacar los productos que cultivan o ir al hospital, están las comunidades del resguardo unificado Embera Chamí en el municipio Pueblo Rico, Risaralda. El puente peatonal de madera, que está sobre el río Agüita, en la vereda Santa Rita, colapsó y dejó totalmente incomunicadas a 500 familias de catorce veredas, incluidas Santa Rita, Arenales y Angostura. Leonardo Siágama, alcalde de Pueblo Rico, señaló que hace tres semanas las fuertes lluvias produjeron el crecimiento del río que arrasó con el puente.

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Julio Kechar, miembro de la Guardia Indígena del municipio, cuenta que las autoridades se han pronunciado sobre la creación de un puente provisional —mientras se gestionan los recursos para construirlo de nuevo— y esperan que esta solución sea rápida, pues ahora deben transitar por un camino peligroso. “A los niños enfermos y a las mujeres en embarazo no tenemos cómo llevarlos al centro de salud”, realzó. El alcalde cuenta que hace cuatro años pasó algo similar en la vereda Marruecos, donde habita la comunidad embera katío y ese puente todavía no se ha arreglado. En Risaralda, hay afectación en los catorce municipios. Diana Ramírez, coordinadora departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, dice que este es un puente muy antiguo y estaba en proceso de mantenimiento, “pero esto no se dio por la temporada de lluvias”.

Hay 1.200 familias afectadas por la caída del puente Las Botas en el Tambo, Cauca

El Tambo es uno de los municipios más afectados por las lluvias en el Cauca. Adolfo Alegría, secretario de Gobierno, informó que hay derrumbes en las vías, los vendavales han dejado 500 familias afectadas y al menos 200 con daños en los cultivos; además, se han caído tres puentes peatonales y dos vehiculares. El 26 de noviembre, el desplome del puente vehicular que comunica la cabecera municipal con el sector de Las Botas, dejó sin paso a ocho comunidades y cuatro corregimientos (Fondas, Playa Rica, Huisitó y Los Andes), cerca de cuarenta veredas, un aproximado de 1.200 familias. “Ya se había informado que el puente tenía una avería, pero estaba funcionando hasta que el volumen de agua produjo el socavamiento”, dijo.

Carlos Montenegro, profesor y representante legal del Consejo Comunitario Río Las Botas, cuenta que el puente fue construido en 1948 y permite sacar los productos a Popayán y a la cabecera municipal, y enfatiza en que ya les habían advertido a las autoridades que esto podía pasar. “Nos unimos para hacer un puente peatonal de madera. Este no aguanta tráfico pesado, por aquí pasan camiones con carga y chivas. Nos ha tocado usar camionetas pequeñas o tomar un camino de más de hora y media”, dice. Las familias esperan apoyo del Estado para reconstruir el puente, que puede costar cerca de $700 millones.

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