El Recreo (Bolívar): una vereda sin puesto de salud, sin agua potable y sin alcantarillado

Sus habitantes denuncian que niños y ancianos tienen enfermedades gastrointestinales, que las mujeres paren en lanchas y que las redes de energía son artesanales.

Cuando una mujer embarazada está en su último mes de gestación en El Recreo (Bolívar), sus habitantes siempre están alerta. Duermen preparados para salir en cualquier momento corriendo y montarse a la lancha que los lleve durante 40 minutos hasta Pasacaballos, un corregimiento olvidado de Cartagena. Pero a veces no es suficiente el agite, y las mujeres se hacen madres en las pequeñas embarcaciones y con ayuda del lanchero. Hace un tiempo, las parteras estaban en la vereda y se encargaban del procedimiento, pero poco a poco se fueron extinguiendo.

Según sus habitantes y la Defensoría del Pueblo, en El Recreo no hay médicos. La última vez que los pobladores vieron a uno fue hace aproximadamente un año y medio, en una brigada. Hay un puesto de salud que donó hace 15 años una fundación, pero la infraestructura está que se viene abajo. Jorge Montaño, representante del consejo comunitario de la vereda, cuenta que dos menores han muerto por falta de atención médica y que a un niño tuvieron que amputarle un dedo del pie, porque cuando llegaron a un centro médico en Cartagena ya era demasiado tarde. El pequeño estaba montando bicicleta cuando la cadena se enredó en su pie y le cortó el dedo.

La situación de la comunidad se agravó en los últimos días por cuenta del Fenómeno de El Niño. El Canal del Dique, que suministra agua gracias a un acueducto comunitario, se está secando y el agua de la Bahía de Cartagena se está colando por los fuertes vientos que alcanzan los 30 nudos. El agua llega salada a las casas. Antes de esto, los pobladores trataban artesanalmente el líquido con cloro y alumbre para no enfermarse. Ahora, con la sal, los esfuerzos por tratarlo son en vano. Para lo único que sirve el agua salada es para bajar los baños, porque tampoco tienen alcantarillado.

Quienes pueden van hasta la finca más cercana a la que sí llega Aguas de Cartagena y con un talambuco recogen agua o viajan ocho kilómetros por tierra hasta Pasacaballos. Por lo menos, ese líquido no está salado, pero igual hay que tratarlo con cloro y alumbre. Hay otros que no tienen los recursos para salir de la vereda y tienen que consumir agua salada.

De acuerdo con la Defensoría, 15 niños y niñas presentan enfermedades gastrointestinales a raíz de esta problemática. Los habitantes de El Recreo agregan que hay 10 adultos mayores con los mismos síntomas: diarrea, rasquiña en la piel y hongos.

“Estamos preocupados, ninguna autoridad local (Alcaldía de Cartagena ni Gobernación de Bolívar) ha venido a ver la situación. Además, las redes de energía son artesanales. Electricaribe nunca se ha interesado por ponerlas. Ahora estamos con Energía Social y nos están cobrando recibos de $100 mil y 80 mil”, añade Montaño.

Así lucen las redes artesanales de energía eléctrica. / Defensoría del Pueblo.

La vereda, en la que sus 485 habitantes viven de la pesca y agricultura, pide a gritos que alguna autoridad ponga sus ojos en ella. La Oficina de Gestión del Riesgo anunció que realizará un censo, para determinar cuántos litros de agua potable se van a suministrar a los afectados con el apoyo de la Armada Nacional y Aguas de Cartagena.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo le solicitó al Departamento de Salud distrital garantizar con urgencia la salud de la población. El Espectador se comunicó con el secretario de salud de Bolívar, Luis Padilla, pero no recibió respuesta.

 

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