“El reto es mejorar las prácticas de los palmicultores”: director de Cenipalma

José Ignacio Sanz, quien dirige el principal centro de investigaciones de la palma de aceite en América, habló con El Espectador y defendió desde la ciencia las virtudes de este criticado cultivo.

El científico cree que hacia un futuro cercano las buenas prácticas de los palmeros serán generalizadas y así ya no habrá lugar a estigmatizar el cultivo. /Periódico del Meta

Estudió agronomía en la Universidad de Caldas, es una de los científicos que más sabe de suelos en el país y que, según su hoja de vida en Colciencias, más se ha dedicado a investigar la manera de mejorar la producción en los cultivos con condiciones adversas. Justamente tiene un doctorado en el que investigó sobre las tierras de la sabana de Colombia y en su maestría también trabajó la producción en los suelos ácidos de la Altillanura. En sus labores de dirección científica tiene más de 10 artículos publicados en revistas especializadas.

José Ignacio Sanz Scovino (J.S.) desde el 2007 es director Ejecutivo de la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma), la entidad financiada por los palmeros de Colombia con el fin de generar y transferir conocimientos y tecnologías que vuelvan sostenible económica y medioambientalmente este cultivo.

El Espectador habló con él a propósito de los 25 años que cumple esta organización, que es la más moderna de América en investigación de palma, y del nuevo centro de investigaciones que será construido en Paratebueno (Cundinamarca) y que servirá a los palmeros de toda la zona oriental.

¿Para qué se creó Cenipalma?

En su momento nació para encontrar el agente causante de la Pudrición del Cogollo (PC) una de las enfermedades que más ha causado pérdidas al sector palmero en Colombia. Su foco primario era el mejoramiento genético para encontrar resistencia a la enfermedad.

¿Y cuáles son los logros de este centro de investigación?

El principal fue que se encontró ese agente causal de la PC que es la Phytophtora palmívora y que desde 1964 venía atacando cultivos pero que en los últimos años destruyó más de 70.000 hectáreas de palma de aceite en diferentes partes del país. También en las investigaciones encontramos el insecto que transporta el organismo de la marchitez letal, otra de las enfermedades graves de la palmicultura que los afecta a ustedes en los Llanos Orientales.

¿Ahora cuál es la misión?

Nos hemos dedicado a buscar mejorar las prácticas agrícolas para que los palmicultores las pongan en práctica. Esto incluye incluye la nutrición de la palma; los requerimientos críticos de la palma de aceite y el manejo orgánico para estimular el desarrollo de organismos del suelo a través de lo que va dejando la misma palma, reteniendo la humedad del suelo.

¿Cómo hacer para que ese conocimiento no se quede encerrado en los laboratorios?

Cuando tenemos un hallazgo que consideramos importante, lo llevamos a la unidad de extensión que es una instancia muy grande de Cenipalma, la cual tiene profesionales en todas las zonas palmeras que se mueven en los cultivos para capacitar y hacer transferencia de tecnología mediante capacitación.

Esos esfuerzos científicos no han servido para cambiar la mala imagen que tiene el cultivo…

Esa mala imagen viene especialmente de Malasia e Indonesia donde tienen sembradas más de nueve millones de hectáreas de palma. Cuando estos países impulsaron el cultivo su territorio era completamente selvático y la destrucción fue bastante fuerte. No los juzgo porque eran países muy pobres y debían garantizar la supervivencia para sus habitantes. Sin embargo desde esa época viene cargando el lastre de supuestamente ser un cultivo destructivo y en Colombia han querido achacarle los mismos defectos.

Pero en el Llano, sobretodo en el Piedemonte, arrasaron bosques…

Eso no es cierto. En el Llano hicimos un estudio muy cuidadoso con fotografías aéreas y documentos y se demostró que 97% de la deforestación se debió a la ganadería y al arroz. La palma de aceite fue la responsable del 3%. No le niego que la primera generación de palmeros pudo deforestar, como sucedió con el arroz, con el plátano y hasta con el café, pero insisto en que trabajamos duro en mejorar esas prácticas agrícolas.

¿Es decir que ahora respetan más el medio ambiente?

Si no lo hacen su producto no tendrá mercado. Las nuevas generaciones de palmeros saben que si no tienen prácticas sostenibles con la naturaleza no serán certificados y su producto no podrá ser comercializado. Pero aún encontramos los extremos: el que usa abonos orgánicos, respeta la vegetación, no usa pesticidas sino control biológico; y por el otro unos cuantos que le aplica todas las porquerías al suelo.

Se dice también que la palma consume mucha agua.

Desde Cenipalma trabajamos en sistemas de riego en donde se ahorra hasta un 60% del agua que se utiliza e insistimos para que los palmeros no siembren a orillas de los ríos y que respeten no solo la ribera del afluente sino el bosque que hay a su alrededor.

¿Tampoco daña el suelo?

Lo mismo dicen de la caña de azúcar, del arroz. Insisto, el que daña el suelo no es la palma sino el mal palmicultor con sus malas prácticas. Si dañara el suelo no sería un cultivo de ciclos productivos de 25 años con la posibilidad de renovarse.

¿Qué hacer entonces para desestigmatizar a la palma?

Mire, la palma no es mala en sí misma, lo que es negativo son las prácticas nocivas que tienen algunos agricultores y que las hay en todos los cultivos, por eso desde Cenipalma impulsamos el mejoramiento de buenas prácticas. Sin embargo, lo más importante es que los consumidores se han vuelto exigentes y muchos piden certificaciones como la RSPO que es la que garantiza que desde que se siembra hasta que llega a la mesa sea palma con métodos ambientalmente sostenibles. Yo le digo que el cultivo de palma va en dirección del sentido positivo y no debe ser visto como un enemigo.

¿Cómo va el centro de investigaciones para el Llano?

Se llamará Palmar de las Corocoras y será el quinto centro de investigación en Cenipalma. Quedará en Paratebueno (Cundinamarca), sobre un terreno de unas 400 hectáreas. Ya tenemos muchos lotes de investigación sembrados pero apenas están empezando las construcciones físicas. Creo que antes de terminar este año quedará listo.

¿Cuál será el énfasis de investigación?

Será para procesamiento, eso quiere decir que serán laboratorios para estudiar contenidos de frutos y desarrollo de software para equipos de plantas extractoras. Allí se investigará física, química y mecánicamente el proceso de extracción del aceite de palma para reducir pérdidas, optimizar el volumen, mejorar la calidad del aceite, además de hacer un uso eficiente de la energía.

¿Investigarán la Marchitez Letal?

Por supuesto, esta enfermedad ha afectado mucho al Llano y allí tendremos un campo experimental, así como el estudio de tierras ácidas.

¿Por qué lo hicieron en Paratebueno?

Porque los Llanos es la zona con más plantas extractoras en el país y elegimos ese municipio porque su suelo tiene unas características muy representativas del Piedemonte Llanero y también por costos.

 

Temas relacionados