El San Juan amenaza ruina

El Distrito revela un estudio que demuestra falencias en el mantenimiento del hospital, que es propiedad de la Beneficencia de Cundinamarca.

Corredor en la torre central del Hospital.  /Fotos: Idpc
Corredor en la torre central del Hospital. /Fotos: Idpc

Antes de abrir las puertas del Hospital San Juan de Dios deberán recuperarse 24 edificios abandonados que hacen parte del complejo hospitalario. El 28 de noviembre de 2012 el procurador delegado para la conciliación administrativa, Roberto Serrato, le solicitó al Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) una inspección para identificar el estado de conservación de los bienes que hacen parte del conjunto hospitalario. Luego de realizar cuatro visitas, la entidad distrital entregó un informe visual que demuestra que la mayoría de las estructuras se encuentran en riesgo.

Este informe es clave para demostrar si las labores de protección que ha realizado la Beneficencia de Cundinamarca a través de la liquidadora del San Juan de Dios han sido suficientes. Meses atrás la liquidadora, Anna Karenina Gauna, había advertido la magnitud del problema: “Hemos invertido $6 mil millones en la recuperación de las instalaciones, en seguridad hospitalaria, en servicios. La recuperación de esta entidad puede valer más de $1 billón y para eso existe la Ley 735 de 2002, que dice que los responsables son el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación Nacional y la junta de conservación de patrimonio”.

Los cálculos parciales del IDPC establecen que la recuperación del San Juan de Dios podría costar alrededor de $250 mil millones. Esta cifra podría cambiar dependiendo de lo que determine el Plan Especial de Manejo y Protección que realizará el IDPC con el Ministerio de Cultura, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Planeación en junio próximo. Solamente este estudio cuesta $1.100 millones.

El informe, que estuvo dirigido por María Eugenia Martínez, directora del IDPC, señala que “los edificios y espacios exteriores del conjunto presentan deterioro constante por la falta de mantenimiento. Esta es producto de la ausencia de uso y apropiación, evidente en el manejo inadecuado del aseo. De igual forma, el deterioro se deriva de la falta de mantenimiento básico de las estructuras construidas”.

Dentro de los deterioros constantes está la falta de impermeabilización en las cubiertas, la humedad en los ambientes interiores y el “inadecuado manejo de canales y bajantes, lo cual afecta directamente las pinturas y los materiales de revestimientos, generando material con alto contenido de hongos y bacterias”. Desde el interior, llama la atención el colapso en cielos rasos, el desprendimiento de revestimientos y la humedad. Por otro lado, en los jardines exteriores el IDPC determinó que la ausencia de mantenimiento ha afectado el estado de los bienes exteriores, como las esculturas, las grutas y las fuentes de agua.

El único edificio que el Distrito ha entrado a intervenir es el centro de salud que queda en la esquina de la calle primera con carrera décima. Éste también está deteriorado: presenta “sectores inundados debido a la falta de cubierta o tejas desplazadas, erosiones, colapso de cielos rasos, grietas, fisuras, dilataciones, hongos, presencia de animales (palomas), vegetación, insectos parásitos, corrosión, suciedad, pudrición, oxidación y redes defectuosas. Los espacios húmedos y que no han tenido control de plagas, no son recomendables para la habitación permanente”. ¿Las causas?: “basura, vandalismo, intervención inadecuada y falta de mantenimiento”, señala el informe.

Otra preocupación latente son los bienes del hospital: “aún, después de seis años de los procesos liquidatorios, no se tiene un inventario que permita identificar el número exacto de bienes que hay en el hospital, facilitando el riesgo de robo, pérdida o desaparición. Adicionalmente, ninguno de los bienes identificados durante la diligencia ha sido cubierto técnicamente”, dice el informe.

Pasadas las cuatro visitas, el IDPC llegó a la conclusión de que es urgente realizar obras de mantenimiento y reforzamiento estructural. Hace falta la desinfección en las áreas exteriores, así como la limpieza y reparación de canales en los espacios interiores. Aún no están limpias las fachadas y hay presencia de vegetación invasiva y escombros. Con este panorama se dificulta el cumplimiento de una de las apuestas más simbólicas del alcalde Gustavo Petro. Sobre intervenciones a corto plazo en el San Juan de Dios, el estudio dice que “no se recomienda, por ningún motivo, realizar obras de intervención sin estudios previos”.

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