El Sena y su crisis de comunicación

A Sindesena le preocupan la financiación, la infraestructura y, sobre todo, la falta de diálogo con la directora de la institución, Gina Parody.

Encuentro de Gina Parody, directora del Sena, con aprendices de todas las regiones del país. / Luis Ángel - El Espectador
Encuentro de Gina Parody, directora del Sena, con aprendices de todas las regiones del país. / Luis Ángel - El Espectador

Aleyda Murillo Granados, presidenta del Sindicato de Empleados Públicos del Sena (Sindesena), sostiene que el pasado 5 de marzo, un día antes de que Gina Parody se posesionara como nueva directora de la institución, tuvieron el que, según ella, fue el primer y último encuentro fluido entre las dos partes. Cuenta Murillo que en esa ocasión “le manifestamos todas nuestras preocupaciones”, que venían desde la administración anterior, encabezada por Luis Alfonso Hoyos, y expresaron que existían unos acuerdos para hacerles frente a problemas de infraestructura y de calidad de la formación que habían quedado en el limbo.

Tres meses después, asegura Murillo, la problemática sigue igual y por eso las regionales de Valle y Nariño tomaron la decisión de promover un paro que —según Sindesena— hoy cuenta con el apoyo de 11 regionales más, entre ellas las de Cesar, Cauca, Córdoba, Antioquia, Risaralda y Caldas.
Pero otra teoría tienen las directivas del Sena: Adriana Ruiz, secretaria general de la institución, asegura que el diálogo con Sindesena ha sido permanente; sin embargo, advierte que su postura ha dio “un poco radical”. Además Ruiz explica que el acuerdo firmado el año pasado, en respuesta a un pliego de peticiones de los empleados, tiene vigencia hasta el 31 de enero de 2014.

Quizás el principal motivo de Sindesena para promover la protesta es su temor frente a las nuevas fuentes de financiación del Sena, que entraron a sustituir la principal entrada de dineros que tenía la institución: los aportes parafiscales, eliminados casi en su totalidad por la reforma tributaria.

Ahora su sustento depende principalmente del impuesto sobre la renta para la equidad (que establece que el 1,4% de las utilidades de las empresas deben destinarse al Sena), y de los parafiscales que deben seguir pagando las entidades públicas y las compañías con empleados que ganen más de 10 salarios mínimos. “¿Cómo se van a garantizar los ingresos?”, se pregunta Murillo. Incluso hay quienes sostienen que la nueva modalidad le quitará $1 billón anual al Sena, que hoy tiene siete millones de aprendices.

La explicación que ha dado Gina Parody respecto a esta preocupación es que a través del impuesto sobre la renta para la equidad se recaudarán alrededor de $979.000 millones, que existen otros $847.000 millones que responden a los parafiscales recaudados hasta abril —cuando empezó a regir la nueva norma— y que con el resto de parafiscales que tendrán que seguir pagando las empresas se contará en total con cerca de $2,27 billones.

“No hay el menor riesgo de que se reduzca el presupuesto del Sena”, le dijo a El Espectador Arturo Rojas, director de planeación de la institución. A su pronunciamiento se sumó Adriana Ruiz, quien señaló que lo que está sucediendo se debe a la desinformación. “El temor a los cambios es una reacción natural del ser humano; lo que hay que hacer, y lo que estamos haciendo, es combatir el miedo explicando y divulgando, con la verdad”.

Pero las preocupaciones de algunos empleados y estudiantes, principalmente del Valle, van más allá: critican, por ejemplo, que en la posesión de la nueva directora el mismo presidente Juan Manuel Santos haya anunciado la construcción de una nueva sede en la localidad de Usme, en Bogotá, mientras en el resto del país hay instalaciones con graves problemas de infraestructura. A esto Ruiz respondió: “El Sena necesita muchas cosas.

Tiene muchas necesidades de infraestructura porque cada vez más gente entra a la institución. En esa ocasión, el presidente dijo Usme porque tiene una altísima tasa de desempleo y hay mucha desigualdad social. Allá se necesitaba la presencia del Sena”. Y agregó que se está haciendo un “gran inventario” para determinar cuáles son las obras más prioritarias, para las cuales se han dispuesto $18.000 millones.

Más allá de estos problemas, Sindesena se lamenta de que no exista un canal de diálogo con las directivas, sobre todo desde que denunciaron que Parody no contaba con los requisitos para ocupar el puesto. “Las reglas dicen que debería tener cinco años de experiencia en cargos de dirección en entidades educativas, en centros de formación profesional o de desarrollo tecnológico y productivo, y ella no lo cumple. Desde que hicimos la denuncia, la doctora Parody ha dicho que si no la legitimamos para qué vamos a dialogar”.

Otro tema en el que han sido reiterativas las directivas del Sena ha sido en las reales motivaciones de quienes están marchando. Según Ruiz, han recibido comunicaciones de aprendices que “dicen tener miedo de no participar en las marchas porque sufren de matoneo”. Según la institución, en una encuesta que se hizo en el complejo Salomia, donde funcionan cuatro centros del Sena en Cali, para conocer la opinión de los aprendices sobre esta situación, el 81,53% pidió que se levantara el paro.

Cuando se le pregunta que si cree que el Sena está atravesando una crisis actualmente, responde que no. “Lo que sucede es que hay una falta de comunicación enorme. Hay muchos sectores que están pregonando un discurso que no es cierto y que genera mucha incertidumbre, eso hace mucho daño”.
Paradójicamente, Sindesena se queja de lo mismo: “No hay posibilidad de retroalimentación”, concluye Murillo.

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