“El servicio militar obligatorio es obsoleto y debería eliminarse”: objetores de conciencia

Alejandro Parra, de la Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (ACOOC), habló este viernes en Abrebocas sobre del futuro de esta figura cuyas condiciones están a punto de cambiar. La opción de la objeción de conciencia, uno de los puntos más fuertes del debate.

Archivo El Espectador

La aprobación por parte del Congreso de un proyecto de ley por medio del cual se le hacen varias reformas al servicio de reclutamiento del Ejercito Nacional, incluido el sistema bajo el que funciona el servicio militar obligatorio en la actualidad, dio de qué hablar. Por ejemplo, pasaría de durar 24 meses a 18, se les aumentaría el sueldo y se reduciría el costo de la libreta militar.

Aunque muchos celebraron los cambios, algunos grupos como Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (ACOOC), opinan que estas medidas son solo una forma de estirar la existencia del servicio militar obligatorio, que debería ser eliminado. Sobre este tema habló en vivo dicha organización durante la emisión de Abrebocas, el programa matutino de El Espectador, este viernes.

“Si las fuerzas militares quieran profesionalizarse y modernizarse deberían eliminarlo. Es un modelo obsoleto, arcaico y profundamente discriminatorio, pues solo lo presentan los pobres”, comentó Alejandro Parra, coordinador de formación de esta organización, quien además asegura que el servicio militar es un mecanismo del ejército para captar recursos que no tienen ningún tipo de seguimiento.

Por otra parte, Parra defiende la objeción de conciencia como un derecho para quienes están en contra del servicio militar por razones éticas, étnicas, culturales, sociales y religiosas. Explica que este se puede ejercer antes, durante o después del reclutamiento, que está amparado por la Constitución y por el pacto internacional de derechos humanos

Todo lo que hay que hacer es escribir una declaración explicando las razones para objetar y presentarla ante el comando de reclutamiento del Ejército, la oficina de derechos humanos del Ministerio de Defensa, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y la Personería. Además, sugiere que quienes acudan a esta medida siempre pueden prestarle servicio voluntario a la comunidad o contribuir económicamente por otros medios que no impliquen militarizarse o comprar la libreta, aunque estas opciones todavía no son reguladas por el Estado.

Para concluir, y aunque Parra señala que el fin del conflicto con las Farc no significa el fin de la guerra pues todavía existen otros grupos armados, asegura que “no estamos tan lejos de acabar con el servicio militar obligatorio, de hecho, el propio Ministerio de Defensa ha dicho que a esa figura solo le quedan dos generaciones”. Insiste, sin embargo, en que es un mecanismo que debió dejar de existir hace mucho y que debería ser una opción profesional más que obligatoria, cosa que incluso le daría una mejor cara a la institución.