El torero galo Sebastián Castella, máximo triunfador de la temporada taurina número 65 de Manizales

Con este triunfo, Castella llegó a cinco réplicas de la Catedral de Manizales, el premio taurino más importante en la capital caldense. También ganó el Voceador del periódico La Patria, a la mejor faena y fue reconocido por ejecutar la mejor estocada de la feria.

El torero galo Sebastián Castella. Cortesía: Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.

Terminó la temporada taurina número 65 de Manizales y hubo una revolución a la francesa. El torero galo Sebastián Castella, quien cumple 20 años de alternativa, demostró el alto nivel en el que se encuentra, lidiando con mucho temple, entendiendo las embestidas y complicaciones de los toros y cuajando faenas importantes.

En Manizales, en dos actuaciones y tras lidiar tres toros: dos en la corrida de La Ganadería de Las Ventas del Espiritu Santo y uno de Ernesto Gutierrez (festival), el torero cortó cinco orejas y llegó a su punto más alto en la faena con Barco, de la ganadería de César Rincón.

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La mejor ganadería fue Santa Bárbara, del capitán Barbero. El mejor novillero, el mexicano Diego San Román. La mejor estocada también se la llevó Sebastián Castella. El mejor toro fue Castellano, de la ganaderia Santa Bárbara, indultado por el Español Román Collado.

Temporada taurina que también dejó faenas muy interesantes de Manuel Jesús 'El Cid', Roman Collado, Luis Bolívar y una actuación de la que aún se habla, la de torería y gusto que regaló José Arcila en el festival taurino.

En cuanto a la casta de los toros, la nota fue agridulce, a excepción de Santa Bárbara, que presentó en Manizales el encierro más completo y encastado visto en la última década. 

Fuerte olé y reconociniento a la afición y a Cormanizales. Los primeros, por su conocimiento de la fiesta y su respuesta en los tendidos, para un promedio cercano a los 12.000 espectadores durante siete festejos. 

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Los segundos, por un trabajo impecable para consolidar a Manizales como la capital taurina más importante de América, en la que se cuida y trabaja con esmero para que cada detalle salga perfecro.

A continuación, la crónica de la encerrona de El Juli en Manizales.

Salió al ruedo un hombre con alma de niño: Julián López Ezcobar, el torero que mejor ha toreado a menor edad en el mundo. Revolución.

 

Foto: cortesía | Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.

El español vistió un traje color frambuesa rematado con hilos color plata y un capote de paseo negro con calados blancos. Miró el cielo de Manizales del alma con respeto y cargado de ilusión, ante el compromiso de lidiar y matar seis toros de la ganaderia de la casa: Ernesto Gutiérrez Arango.

Homenaje de los monosabios a El Juli, quien recibió un diploma. Emotiva ceremonia de despedida para Wilson Chaparro 'El Piña', uno de los mejores subalternos que ha dado Colombia.

Tendidos llenos y colmados de expectativa para el cierre de la feria taurina de Manizales versión 65, ruedo que eligió El Juli para su primera encerrona en Latinoamerica.

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El torero saludó desde el tercio, ante una cerrada ovación que bajó desde las graderías, llenas de personas de regiones de todo Colombia y de diferentes países de Suramérica y Europa.

El primero toro de la tarde de Ernesto Gutiérrez fue Triguero, negro de 488 kilos, de salida alegra al ruedo. El Juli empezó de rodillas con el capote, con una larga cambiada muy coreada desde los tendidos. Seis veronicas y remate torero, soltando la mano izquierda para que el toro pasara con naturalidad. Triguero apenas fue picado en el caballo.

Capote a la espalda y quite de tauromaquia del siglo XIX, con gaoneras galleadas y remate a la cintura. 

Brindó El Juli a la afición y dejó caer su montera boca abajo: cábala. Se llevó el toro al centro del ruedo, pero Triguero buscó los tableros de sol. Citó con la derecha de largo y el toro fue a la querencia.

Volvió a la derecha, cinco pases en dos tandas y remató con un pase de pecho. Toro manso y falto de emoción. Dos nuevos muletazos y el animal no quizo saber de los engaños de la muleta de El Juli. No valió Triguero para la lidia. Espadazo. Silencio.

Ante la desasón de la apertura de la corrida, salió al ruedo de Manizales, caracterísco por su arena gris, Villancico, de embestidas de alta calidad, entendidas por El Juli en cinco verónicas y una media bien remata a la cintura. Gran vara del picador que acompañó al español: larga, fuerte y en todo lo alto.

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Muy buenos pares de banderillas de José Garrido, aplaudidos unánimemte por el público. Empezó la faena muy torero, templando la embestida, doblándose y acompañando los ires y venires de Villancico. 

Tanda seria, cuatro derechazos y forzado de pecho lento, de mucho gusto. Repitió cuatro pases por ese mismo pitón, intercaló un molinete y remató con el pase de la firma. Aplausos. 

Ejecutó seis naturales en dos tandas, cambió a la mano derecha y remató con un pase de pecho. Volvió torear a Villancico por el pitón derecho, el mejor del toro, y se recreó con pases largos en redondo. El Juli salió con una sonrisa a recibir la fuerte ovación por su actuación.

Dos molinetes y derechazos para cerrar la faena. Igualó al toro, entró a matar sin decisión y pinchó en dos oportunidades. Estocada. Silencio.

El tercero, Diplomático, de gran salida, partiendo el ruedo en dos, al recorrerlo desde la puerta de chiqueros hasta el burladero de matadores. Toro negro de 444 kilos. 

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Quite que empezó con tres lopecinas, llamando de largo al astado, y que cerró con una verónica y un remate a una mano. 

Diplomático, escaso de fuerza, rodó en tres ocasiones por el ruedo, situación que deslució la lidia y bajó la emoción. Poca calidad en las embestidas del toro, que siempre fue rebrincado a los llamados que el español le realizó con la mano izquierda.

El toro atropelló la muleta. El Juli lidió con la izquierda, plantó cara y logró lo mejor de la tanda: un circular invertido y derechazo en redondo. Entró a matar evadiendo al toro, detalle poco torero. Pinchó. Estocada completa, tendida al lado derecho. Silencio.

El meridiano de la corrida, con más pena que gloria. Apareció en la arena Guacamote, y su salida no pronosticaba nada diferete a lo que ya había sucedido. Embestidas desacompasadas y violentas en lo primeros lances con el capote. Aburrimiento en los tendidos.

Las embestidas del toro cambiaron en la muleta. Humilló por el derecho y El Juli logró cinco derechazos. Palmas y olés. 

Nueva tanda en la que ejecutó cinco pases ligados. Regresó la música a la plaza y con ella la alegría: derechazo y pase de pecho.

Se encontraron a placer, en una cita muy personal entre Guacamote y El Juli. Tandas de mucha calidad por ambos pitones, sumando más de 15 muletazos, entre naturales, derechazos y el pase de las flores.

Sonó el pasadoble Feria de Manizales y llegó lo esperado por los 14 mil asistentes a la plaza: toreo profundo y ligado, todo en el centro del ruedo, tras el cambio positivo de Guacamote en la muleta de El Juli, que estuvo en torero y lidiador. 

Pinchó en lo alto y espada completa. Una oreja y arrastre lento por el redondel de la plaza para Guacamote. Cayeron claveles blancos y rojos al ruedo para honrar la muerte del animal.

Vuelta al ruedo en la que El Juli recibió el cariño del público, que se materializó en flores, ponchos y sombreros que adornaron el ruedo, además del cruce de sonrisas entre el torero y los tendidos.

Salió Flautista, quinto toro de la tarde. El Juli le realizó un quite lucido por navarras, que remató soltando el capote de una mano con mucha suavidad. 

Máxima emoción. Citó de largo y se cambió al toro por detrás, acompañado de recursos variados. Cinco derechazos templados y pase de pecho.

En la tanda siguiente, tres muletazos por el pitón derecho, en los que tiró del toro y llevó su embestidad a centímetros de la muleta. Lo enceló y toreó al natural con mucho gusto.

Sonó el pasodoble Churumbelerías. Ejecutó dos redondos invertidos, muy cerca de los pitones. Descubrió su cuerpo y toreó a gusto, cambiando la muleta de una a mano a la otra, lo que hizo recordar las actuaciones de Daniel Luque en Manizales.

Entregó todo El Juli, lo toreó en las tablas, pasándose a Flautista en el espacio que quedó entre él y los tablero que separan al ruedo del callejón.

Estocada completa, ligeramente tendida. Dos orejas para El Juli, que las paseó mientras lo acompañó un atardecer manizaleño de tonos amarillos y naranjas. 

Recibió la corona de café, máximo reconocimeto de los tendidos, que evoca la suavidad y calidad de los granos del cafeto, así como las embestidas de los toros encastados y bravos. Se laureó Julián. 

Cerró la tarde Barbazul, toro negro de 496 kilos, que fue saludado desde el tendido joven con globos con los colores del hierro de la ganaderia: negro y dorado.

El Momentó más emocionante y esperado se cumplió: El Juli se acercó al burladero de matadores y dio una orden al callejón. Segundos después recibió un par de banderillas con los colores de la bandera de Colombia y la emoción se apoderó de los tendidos.

El español no ponía banderillas 

hace más de una década en la capital caldense. Tres pares de calidad, exponiendo. El mejor, el tercero, partiendo desde el estribo y cortando el viaje de Barbazul para dejarlo en lo alto del morrillo.

Brindó los pares al público y recogió, sonriente, una ovación que se sumó a la alrgarabia que generó en los tendidos.

Faena. Llevó al animal, toreándolo en el inicio con pases por bajo y naturales, que sumaron nueve en total. Ovación.

Pasó la muleta a la derecha y ejecutó siete derechazos en dos tandas. Se cambió la pañosa de mano por la espalda y remató con un pase de pecho. La clave: el Juli le tapó la salida a un toro que embestía con calidad pero que amenazó con irse a tablas. 

Pase con la izquerda acompañado con el ayudado y natutal. Sonó la música. Continuó la faena con cinco naturales, templando la embestida y remató con el pase de pecho.

El Juli le dio tiempo tiempo y espacio a Barbazul para que respirara. Rodilla en tierra, dio un molinete y un muletazo de pitos a rabo. Paso seguido, cinco derechazos ante un toro que se distraía.

El recorrido del animal por el pitón izquiedo era menor. Sacó, a fuerza de voluntad, tres buenos naturales, intercaló dos molinetes y cerró con el pase de pecho.

El Juli caminó hasta el callejón y recibió el estoque. Cesó la música. Entró a matar, pinchó en el primer intento y acertó en el segundo. Salió a hombres, aonriente, tras corar tres de 12 orejas posibles. Fin de la feria.

 

Resumen

Primer toro. Silencio

Segundo toro. Silencio 

Tercer toro. Silencio.

Cuarto toro. Una oreja y vuelta la ruedo para Guacamote.

Quinto toro: Dos orejas

Sexto toro: Silencio

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Miguel Jaramillo Ángel - @migjaramillo

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El torero galo Sebastián Castella, máximo triunfador de la temporada taurina número 65 de Manizales

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