El Valle del Cauca mira hacia su futuro

Con la publicación de este diagnóstico se analizó la problemática del departamento. Crisis fiscal, pobreza y violencias, los principales retos.

El puerto de Buenaventura moviliza cerca del 60% de la carga del país. Sin embargo, la ciudad no es “socialmente sostenible”. / Gabriel Aponte

El Valle del Cauca necesita un ‘timonazo’ para salir de los problemas que lo aquejan, para que la crisis fiscal y de institucionalidad no siga generando pobreza y violencia en la región. Es lo que indican los resultados del diagnóstico estratégico que realizan 50 profesionales del Instituto de Prospectiva e Innovación de la Universidad del Valle y del departamento de Planeación de la Gobernación del Valle, para consolidar una plataforma de estrategias para el desarrollo del departamento, plasmadas en el plan “Valle Visión 2032”.

Este proyecto, que mira hacia el futuro, basado en la situación de las últimas décadas de la región, ha identificado que una de las transformaciones importantes debe ser el patrón económico. No sólo competir con la industria azucarera, sino fomentar otros sectores productivos y tener conexión comercial principalmente con Ecuador y Venezuela. El informe indica que se encontró estancamiento en la estructura productiva, baja capacidad de gestión regional en las políticas públicas de desarrollo económico y excesiva concentración de activos económicos en Cali. En la última década el Valle presenta una tasa de crecimiento productivo anual de 3,8% frente a un crecimiento nacional del 4.3%.

Fortalecer Buenaventura es otra de las metas para los expertos que trabajan en la ruta económica. El Pacífico está pagando muy caro las décadas de desconexión que tiene con la Región Andina, ya que está por debajo del promedio nacional en cuanto a educación e inversión. Además, existe una brecha social-histórica debido a la pobreza, la violencia y a la inequidad en cuanto a la distribución de ingresos y riqueza y falta además, presencia del Estado en el municipio, donde el narcotráfico incrementó los problemas de violencia.

El director del Instituto de Prospectiva e Innovación de la U. del Valle, Édgar Varela Barrios, expresó durante la presentación del diagnóstico que “superar la pobreza de Buenaventura es un desafío. Hoy hay puerto, pero no hay ciudad socialmente estable”.

Según los datos contemplados en el plan de Empleo 2011-2015, elaborado por el Mintrabajo para Buenaventura, la Encuesta de Hogares de 2003 señalaba que la pobreza del puerto alcanzaba el 80% y el índice de indigencia el 43,55%. Mientras que el DANE-2010 indicaba que el 13,40% de los bonaverenses, o sea 48.822 habitantes de la época, vivían en la miseria; 12.474 en casas que no cumplían con las condiciones para habitarlas; 67.121 no tenían servicios sanitarios y 58.982 vivían hacinados. El municipio tiene una población de 328.794 habitantes.

Varela Barrios se mostró preocupado por el norte del Valle, ya que sus habitantes están abandonando los municipios, por la falta de opciones de empleo. De allí que exista un fenómeno de migración hacia otros países, como ha sucedido en el Eje Cafetero. “Entre las décadas del 60 y 80, la gente tenía como meta vivir en EE.UU. y a partir del 90 el destino era España, pero en los últimos años ha retornado por la situación económica del país ibérico. Sin embargo, actualmente hay éxodo, principalmente a Arabia, Egipto, Inglaterra y Alemania”.

Según el investigador de Univalle, el despoblamiento lo vive principalmente la zona alta de la cordillera Central en los municipios de Alcalá y Ulloa y en segundo lugar Cartago. “El detonante ha sido la crisis del cultivo del café y se teme que el TLC con los países de la Alianza del Pacífico ayude a incrementar la migración.

Según el diagnóstico, hay que velar también por el equilibrio poblacional de Cali, que según los análisis, en el año 2032 tendrá el 80% de los habitantes del departamento, o sea 5 millones, frente al total del departamento a esa fecha, de 6,3 millones de personas. El último censo de población arroja que la ciudad tiene 2’319.684 habitantes, cifra que debe haberse incrementado en los últimos años con el desplazamiento constante hacia el Valle de habitantes de Chocó, Buenaventura, Cauca, Tolima, Huila y en menor escala de Nariño y Antioquia. Algunos profesionales que participaron en el diagnóstico sobre la región, manifestaron que Cali es un polo de atracción para el suroccidente del país que sobrepasa a cualquier gobernante.

Varela Barrios atribuye dicha tendencia a la industrialización en los años 50 y a la economía agroindustrial sólida en los 60, así como la cercanía con Yumbo, municipio industrial de gran importancia en el país, y de Buenaventura como puerto principal del Pacífico. Comentó, además, que la ciudad es víctima de su éxito, pero debe equilibrar el empleo de su entorno departamental y regional y hacer un cambio estructural del modelo de desarrollo que diversifique la economía, para evitar la conurbanización con los nueve municipios vecinos del sur del Valle. Puso como ejemplo la cercanía de Cali con Jamundí debido al desarrollo de proyectos de vivienda.

En cuanto a la parte ambiental, hay desarticulación entre los programas de la oferta y la calidad de bienes y servicios ecosistémicos como agua, suelos y biodiversidad en flora y fauna y deterioro del equilibrio ambiental.

Los diagnósticos del Valle son socializados en talleres subregionales, para lo cual se han concentrado los 42 municipios en cuatro zonas: Norte, Centro, Sur y Pacífico. Estas reuniones con las comunidades y expertos finalizarán el 26 de marzo en Cali. Cuentan con el acompañamiento del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (Ilpes-Cepal) e investigadores de universidades.

 

 

 

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