El veloz (y casi secreto) encuentro del papa Francisco con las víctimas de Mocoa

Duró menos de 10 minutos y ocurrió detrás del templete donde se ofició la misa en Villavicencio.

Hace seis meses una avalancha arrasó con el 40% del municipio, dejando 80.000 damnificados y 320 muertos. AFP.

Ocho damnificados de la tragedia de Mocoa, que hace seis meses arrasó con el 40% del municipio y dejó 80.000 damnificados y 320 muertos, pudieron encontrarse con el papa Francisco en su visita a Villavicencio, suceso que muy pocos conocen.

De acuerdo con la revista Semana, los mocoanos caminaron durante, al menos, dos horas, para llegar a Catama el día de la misa en Villavicencio, y en nombre de todas las víctimas pedir un mensaje de alivio al jefe del Vaticano.

Los ocho representantes, dice el medio de comunicación, fueron elegidos por la Iglesia católica del departamento. Lograron abrirse paso detrás del templete donde se ofició el sermón y Francisco, en compañía del obispo de la diócesis Mocoa-Sibundoy, monseñor Luis Albeiro Maldonado, el vicario de la Catedral San Miguel Arcángel, Luis Fernando Carvajal, les habló.

“Fue un encuentro espontáneo, muy corto, pero que surtió el mayor efecto no solo para la delegación encabezada por la gobernadora Sorrel Aroca, sino para el mismo papa”, señaló el obispo Maldonado a la reconocida revista, en un relato del director de Putumayo Noticias, Germán Arenas.

El encuentro, cuenta el periodista, comenzó con la entrega de un regalo por parte de la gobernadora Sorrel Aroca, una túnica de colores tejida por mujeres indígenas Kamentsá del Valle de Sibundoy. 

“Luego de que el sumo pontífice vistiera el sayo y saludara a cada una de las víctimas, el locutor Giovanny Muñoz (que perdió a su hijo de 5 años en la avalancha) aprovechó la ocasión para pedirle un mensaje de aliento para los mocoanos y la respuesta, como era de esperarse, fue positiva. En el celular de Muñoz quedó registrado el mensaje: “Todos los que han sufrido la avalancha en Mocoa, estoy muy cerca a ustedes los acompaño, rezo. Levantarse seguir adelante, adelante no dejarse y que Dios los bendiga””, contó Semana.com

Todo ocurrió en menos de 10 minutos y por eso ningún medio de comunicación lo registró. Sin embargo, el gesto del pontífice fue acogido con nobleza por los habitantes de Mocoa, en su mayoría católicos.