“El mundo tiene que conocer cómo funciona el metro de Medellín”

Congresistas mexicanas del PAN y del PRI visitaron Colombia y se llevaron ideas y reflexiones sobre la movilidad en las dos principales ciudades del país.

El área metropolitana del Valle de México, que cubre el Distrito Federal y 60 municipios conurbanos, tiene cerca de 20 millones de habitantes. La de Bogotá tiene casi la mitad, mientras que el Valle de Aburrá no llega a la quinta parte de esa población. Es claro que una ciudad de magnitud semejante a la del D. F. tendrá necesidades muy distintas a las de las capitales colombianas, por ejemplo en materia de movilidad.

Sin embargo, elementos como la promoción de la cultura ciudadana y la recuperación de espacios públicos llamaron la atención de las senadoras Mariana Gómez del Campo, del Partido Acción Nacional (PAN), y María del Rocío Pineda, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La visita que hicieron las congresistas al país la semana pasada tuvo como objetivo empezar a estrechar relaciones parlamentarias con motivo de la Alianza del Pacífico. “Es una oportunidad para compartir éxitos y también experiencias menos gratas”, dijo Pineda.

Las comisiones enviadas fueron las de relaciones exteriores y de movilidad del Senado. Medellín y el sentido de pertenencia que pudieron percibir en el metro se llevaron los elogios de las parlamentarias. “Siempre presumimos de otros medios de transporte en el mundo, cuando en América Latina tenemos metros como el de Medellín”, reflexionó Gómez del Campo. “Es maravilloso que la gente se sienta orgullosa de su metro, que no se quejen del precio. Cuando entrevistas gente en el metro del D. F. lo primero por lo que se quejan es porque está muy costoso”.

“Lo importante del metro es cómo a partir de un medio de transporte despliegan toda una cultura ciudadana. No solo están solucionando la necesidad de transporte sino a nivel sociológico se hacen avances”, agregó Pineda.

Una de las observaciones que se hicieron, sin embargo, fue la ruptura que se evidencia en la planeación urbana. “Es lo que los arquitectos llaman ‘vialidad del plato roto’”, dijo Pineda, al referirse al trazado urbano irregular y que termina en callejones sin salida. Asimismo, creen que hay que hacer avances en conservación de monumentos históricos.

En cuanto a Bogotá, aceptaron que “tiene retos como todas las ciudades capitales”. Pero hubo algo que en particular llamó la atención: “es sorprendente que no tenga metro”, dijo la congresista del PAN. “Cuando hagan el metro van a tener un sistema muy eficiente, tendrían todo para hacerlo: Transmilenio, metro, sistemas de alimentación”. Sin embargo, para ella Bogotá ya es un ejemplo. “Se convirtió en referencia por el sistema Transmilenio”.

Los retos que ambas senadoras ven para las tres ciudades es desincentivar el uso de automóviles. Por lo tanto, no ven con buenos ojos medidas como las vías de segundo piso, que ya funcionan en el D. F., o peajes urbanos. Estos últimos, asegura Gómez del Campo, son tan discriminatorios como el Hoy No Circula, el “Pico y Placa” del D. F., pues existe una connotación de que hay que tener dinero para tener derecho a movilizarse.

“Hace unos días se endureció el Hoy No Circula, para que los autos con más de nueve años de antigüedad dejen de circular uno o dos sábados al mes. Esto generó molestia entre los ciudadanos porque dicen: “mi auto está en perfectas condiciones, no contamina, porque ha pasado todos los filtros”. Hay autos que probablemente tienen menos años y contaminan mucho más”, contó Gómez del Campo. El mensaje que, según ella, se le da a la ciudadana es que si no tienen dinero para comprar un carro nuevo, no pueden circular.

“El criterio del Hoy No Circula debería ser por niveles de contaminación. Ahí no estás discriminando sino diciéndole al ciudadano que arregle su coche y que haga todo lo necesario para que pase la verificación”, agregó. Los mariachis, entre otros ciudadanos, se han quejado en especial porque sus camionetas no tienen menos de nueve años y el sábado es de los días que más trabajan.

Las congresistas coinciden en que la gente optará por el transporte público toda vez que este sea seguro y eficiente. “Hay que darles alternativas a los ciudadanos si empujas este tipo de programas (como el Pico y Placa)”, dijo Gómez del Campo.

La visita de las senadoras, aseguraron, es el primer paso para generar un intercambio más fluido en el marco de la Alianza del Pacífico. Agregaron que ese tipo de acuerdos requieren elevar la competitividad de pymes y en los diferentes sectores.

A propósito, se refirieron a la reforma energética de ese país, en la que la estatal Pémex tuvo que revertir áreas exploratorias y reservas para la inversión privada y extranjera. “Nuestras reservas petroleras, en lo que tiene que ver con aguas no profundas, están en un proceso descendente. Nuestro reto es saber que el petróleo que está en aguas profundas pueda ser extraído y para eso se requiere la participación de empresas privadas, porque el gobierno no tiene los recursos suficientes para tener las plataformas y los sistemas de extracción”, dijo la senadora del PRI.

“Hay que saber cómo aplicarlas (las reformas), cómo generar empleo, tener en cuenta el respeto del medio ambiente, generar energías limpias y por lo tanto invertir en investigación”, agregó. “Las iniciativas privadas restan el monopolio del Estado que resta competitividad”.

Pémex, que aporta más de un tercio de los ingresos públicos de México, ha venido registrando pérdidas desde el 2013 y su producción viene cayendo desde los 3,4 millones de barriles diarios en 2004 a 2,5 millones el año pasado, según información de AFP. En la “ronda cero”, que empezó a poner en marcha la reforma energética, se definió que la estatal conservará 83% de las reservas y el 21% de los recursos prospectivos (por explorar).

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