¿Emcali perdió la cabeza?

La salida de Óscar Pardo, gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Cali, es un vacío difícil de llenar para el alcalde Rodrigo Guerrero, quien deberá elegir a su sucesor en pleno año electoral.

Óscar Pardo, gerente de Emcali, anunció su renuncia el viernes. / Fabio Posada

Luego del despacho del alcalde de Cali, el segundo cargo público más apetecido en el suroccidente del país es la Gerencia General de Emcali. Quien ocupa esa oficina, ubicada en la segunda torre del Centro Administrativo Municipal (CAM), tiene bajo su responsabilidad la administración de $2 billones, que es el presupuesto aforado por la entidad para 2015, y el manejo de unos 4.000 cargos que conforman la planta de personal de esta compañía estatal.

Es tan grande el poder de quien se sienta en la silla de la gerencia de Emcali, que incluso durante los 13 años que estuvo intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos —pues casi quiebra en 2000— siguió siendo vista como un gran botín económico y burocrático por algunos políticos locales, trabajadores y sindicatos, así como por varias firmas de proveedores nacionales y multinacionales que negociaban con ella. La puja por el control de Emcali nunca se ha detenido.

Por eso es muy extraño cuando un gerente decide irse sin que medie un escándalo o una coyuntura política. Y eso es precisamente lo que anunció el viernes de la semana pasada Óscar Pardo, el primer gerente de Emcali luego de que la Nación devolviera su administración al municipio en junio de 2013.

La noticia sorprendió a todos y sembró dudas sobre la continuidad del proceso de recuperación que se adelanta en la empresa de servicios públicos de la mano de Pardo, uno de los expertos más destacados del país en planeación estratégica, materia en la que ha sido consultor de empresas de la talla de Ecopetrol, SabMiller, Bancolombia, Metrocali y la Sociedad Portuaria de Buenaventura, por mencionar las más conocidas.

Pardo es el “padre” de un importante revolcón en esa compañía que va más allá de haber cambiado el manual de contratación para blindar las licitaciones y afianzar la transparencia en los millonarios procesos contractuales. “Cambiamos la cultura corporativa y dinamizamos el capital humano que existía acá pero que por unas prácticas inadecuadas estaba como dormido”, señaló para El Espectador el mismo día que anunció su retiro.

Ese cambio cultural se logró gracias a la aplicación de un modelo de abastecimiento estratégico, MAE, que es su mayor legado, el cual generó un ahorro de $15.000 millones para la empresa en los procesos contractuales del año pasado y se calcula que durante 2015 ese beneficio rondará los $100.000 millones. “Emcali cuenta hoy con una red de 790 oferentes, lo que asegura una amplia participación en cada licitación. Aquí se acabó la contratación a dedo y la extensión amañada de los contratos a través de la figura del otrosí”, recalcó el gerente.

La otra “niña mimada” de Pardo es una nueva unidad de negocios dedicada a la innovación. “Allí incubamos uno de los más importantes proyectos de Emcali para su futuro inmediato: la generación de energía renovable a través de una red distribuida en los estratos medios y bajos. Esta iniciativa busca que cada casa cuente en el techo con celdas para aprovechar la energía solar, que es abundante en Cali. De esta forma no solo será autosuficiente en su consumo energético, sino que el excedente lo vamos a vender”, expresó.

Este proyecto, que es pionero y modelo a nivel nacional, cuenta con recursos de la Financiera de Desarrollo Nacional. En su etapa piloto arrancó con cinco viviendas y ahora se implementa en 4.000 residencias del oriente de Cali, pero su proyección es llegar a satisfacer la demanda de 1,4 millones de hogares en la capital vallecaucana. Se calcula que esos hogares no necesitarán más el subsidio a la tarifa de energía que el Estado les paga cada mes y van a generar un 50% más de la energía que requieren a diario.

Pero la gestión de Pardo no estuvo exenta de polémicas. Duras críticas recibió de parte de Sintraemcali por presuntas irregularidades en un negocio que considera vital para asegurar la competitividad de Emcali.

Se trata de la conexión a un cable submarino por el océano Pacífico para mejorar la capacidad del servicio de acceso a la red mundial de datos, internet. Esta inversión, que alcanza los US$19 millones, eliminará la dependencia de la conectividad tradicional a través del litoral caribeño. Además, mejorará significativamente el acceso a los servicios de comunicaciones en el país, pues proveerá una velocidad inicial de 160 gigabytes por segundo, la cual crecerá alrededor de 100 Gbs cada año y su volumen total será de 8 terabytes por segundo.

“Emcali estará a la vanguardia y obtendrá importantes dividendos a partir de mediados del año (las obras están avanzadas en un 80%) por la prestación de estos servicios. Allí conseguimos un aliado estratégico que nos permite alcanzar los objetivos y con el cual tenemos una relación transparente”, aseguró Pardo, quien respondió públicamente a las críticas del sindicato.

También debió enfrentar cuestionamientos por el aumento de la tarifa de energía el año pasado, que en promedio subió 16%, lo que fue causado en parte por el fenómeno climático del Niño y por la debilidad en el sistema de compra de energía que imperó en Emcali durante la intervención de la Superservicios.

Los retos

Durante más de una década, Emcali negoció en bolsa y era susceptible a la especulación de precios. “Hemos reducido la dependencia de la compra de energía a un 30%, cuando el año pasado era del 70%; estamos comprando a mejores precios y desde este mes los usuarios verán una disminución importante en el monto de sus facturas”, dijo.

Sin embargo, dos grandes retos quedan pendientes para Emcali: el salvamento de la Unidad de Telecomunicaciones, que está amenazada por la fuerte competencia y el pobre portafolio que hoy ofrece, y la reducción de las pérdidas en la Unidad de Acueducto y Alcantarillado, donde por cada litro de agua potable que se produce, la empresa dilapida más de la mitad.

Para el primer caso se requiere de un aliado que ofrezca a los caleños servicios empaquetados que se enfoquen en telefonía celular y televisión por internet. “El cable submarino será fundamental para la recuperación de esta área de la empresa”, dice Pardo, y agrega que para solucionar las pérdidas “ya contamos con $90.000 millones aprobados esta semana por el Ministerio de Hacienda para renovar las redes. Es que desde hace 20 años no se cambia un tubo en algunos sectores de Cali. Además, montamos un centro de control en tiempo real y por fin zonificamos la ciudad para poder intervenir por circuitos, eso nos permitirá bajar de 55% a 49% las pérdidas en diciembre”.

La última iniciativa para consolidar la recuperación definitiva de Emcali es el pacto de buen gobierno que blindará la entidad de la politiquería y otras mafias que siempre andan detrás de su control. La propuesta que deja lista Pardo contiene un código que entre otras cosas regula la rotación de los miembros de junta directiva y estipula la forma en que se seleccionará el personal directivo.

El primer punto busca limitar la influencia del alcalde de Cali para que cambiando a los miembros de la junta directiva no pueda tomar el control de la empresa y el segundo quiere asegurar que la elección del gerente general pase por un proceso amplio y transparente, “la junta directiva postula los candidatos y una empresa cazatalentos escoge los tres mejores perfiles para que el alcalde haga el nombramiento”, explicó Pardo.

Este código se implementará a partir de junio con una campaña para incentivar la participación ciudadana. “Los primeros que serán invitados a firmarlo y unirse a esta nueva cultura en Emcali serán los candidatos que esperan llegar a la Alcaldía de Cali en octubre próximo”, concluyó.