“En Colombia hay cerca de 20.000 niños en condición de apatridia”: Juan Ignacio Mondelli

El oficial regional de Protección de Acnur explica por qué quienes nacen sin una nacionalidad definida se enfrentan a privaciones de derechos básicos como la salud y la educación. El drama de nacer en un Estado, pero no ser reconocidos legalmente.

Juan Ignacio Mondelli, oficial regional principal de Protección para temas de Apatridia de Acnur. / Óscar Pérez

Con la ola de migración de ciudadanos venezolanos a Colombia por cuenta de la crisis política, económica y social del vecino país, comenzó a ser cada vez más notorio el fenómeno de la apatridia: miles de niños que nacen sin una nacionalidad definida. El tema preocupa, pues cada vez son más los menores que tienen dificultades para acceder a todo tipo de derechos que van desde la identidad legal hasta la posibilidad de ingresar a un colegio o tener servicios de salud.

Pero así como a las personas nacionales de un país las cobijan las leyes, los apátridas cuentan con dos mecanismos internacionales: la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la Convención para Reducir los casos de Apatridia de 1961. La primera establece un marco para la protección internacional de las personas apátridas, las define y ordena a los Estados garantizarles la naturalización, concederles derechos, documentos de identidad y tratarlos como a los mismos nacionales. Por otro lado, la de 1961 crea un mecanismo de identificación, prevención, reducción y protección de los casos de apatridia a escala mundial.

A pesar de estas convenciones los casos siguen creciendo. De acuerdo con datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el mundo hay más de 10 millones de personas apátridas.

A inicios de 1990, con el desmembramiento de la Unión Soviética, la República Federal Socialista de Yugoslavia y Checoslovaquia, y la aparición de nuevos Estados independientes, el fenómeno aumentó y generó millones de apátridas. No sabían que al desaparecer su país se convertían en apátridas. Se cree que 600.000 personas de esta región son apátridas.

Si bien es cierto que toda persona tiene derecho a una nacionalidad, como garantiza el artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la práctica no sucede.

En Colombia una persona sólo puede ser nacional por nacimiento (que uno de los padres sea colombiano y tenga domicilio en el país) o por adopción (el Gobierno otorga a los extranjeros la nacionalidad colombiana por adopción a través de Carta de Naturaleza o de Resolución de Inscripción).

El Canciller Carlos Holmes informó que a la fecha más de 20 mil niños de padres venezolanos han nacido en Colombia y están en riesgo de ser apátridas - o podrían serlo-. Como respuesta a esta problemática, el defensor del Pueblo, Carlos Negret, radicó ante el Senado de la República un proyecto de ley que buscará que estos niños puedan recibir la nacionalidad colombiana por adopción.

Esto se hará mediante la inclusión de un inciso en el artículo 5 de la Ley 43 de 1993, que determina que podrán acceder a la nacionalidad “los hijos e hijas de extranjeros venezolanos en situación de inmigración irregular nacidos en el territorio colombiano desde 2015 y hasta un año posterior a la promulgación de esta ley. La prueba de nacionalidad es el registro civil de nacimiento o en su defecto el certificado de nacido vivo en Colombia sin exigencia del domicilio”.

El Espectador habló con Juan Ignacio Mondelli, oficial regional principal de Protección para temas de Apatridia de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), quien hizo una radiografía de la situación en Colombia y los retos que encara el país para evitar que el fenómeno siga creciendo.

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¿Por qué los niños que nacieron en Colombia pero con padres venezolanos no pueden ser nacionalizados?

Si la madre venezolana está en una situación migratoria irregular o si tiene el PEP (Permiso Especial de Permanencia), legalmente para Colombia no tiene domicilio y este es un requisito para que ese niño sea considerado colombiano. Se inscribe en la Registraduría, pero se le pone una anotación que dice “no válido para demostrar nacionalidad”. Lo que prueba el certificado es que nació y quiénes son sus padres. Por otro lado, no eres automáticamente venezolano por el hecho de nacer en un país extranjero de una madre venezolana, lo que te hace serlo es solicitar esa nacionalidad en el Consulado y ser inscrito en el registro civil de Venezuela.

¿Cuál es la diferencia entre ser apátrida y estar en riesgo de serlo?

Hay situaciones donde la ley de un país dice que eres nacional, pero en la práctica tienes dificultades para probarlo. Por ejemplo, cuando un niño nace en un país, de acuerdo a las leyes debería adquirir la nacionalidad, pero si no es inscrito ni registrado, entonces no prueba que nació en el país y, por tanto, está en riesgo de que las autoridades no lo consideren como su nacional. Un refugiado, a diferencia de un venezolano que llega a Colombia por su propio mérito, tiene que ser protegido por el país y no tiene la posibilidad de regresar en caso de que la situación mejore.

Un refugiado, a diferencia de un venezolano que llega a Colombia por su propio mérito, tiene que ser protegido por el país y no tiene la posibilidad de regresar en caso de que la situación mejore. ¿Los hijos de esas personas se pueden considerar como apátridas?

Una persona refugiada puede tener o no nacionalidad. Pero cuando ese refugiado no tiene nacionalidad también se llama apátrida. Lo que estamos viendo en Colombia es que los niños que nacen no son refugiados por el hecho de que no sufren persecución, simplemente nacen sin nacionalidad. Nacen apátridas. Los padres pueden haber sido perseguidos, pero los que son apátridas son los niños.

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¿Cuántos niños que han nacido en territorio colombiano de padres venezolanos estarían en condición de apatridia?

No hay un informe específico. Hay estimaciones de que son cerca de 20.000 niños y de que, sin una pronta solución, continuará expandiéndose. Por suerte, en Colombia, los equipos técnicos que tienen la Cancillería y otras agencias del Estado están preparados. Además, hay un compromiso institucional y político para abordar este tema. Hay distintas iniciativas, tanto legislativas como de la administración pública, para desarrollar un mecanismo que permita que estos niños sean considerados colombianos.

¿El Estado estaría violando los derechos humanos de una persona al considerarla apátrida?

Sí, por dos razones. Primero porque hay un derecho humano a la nacionalidad al momento de nacer: si eres apátrida significa que un Estado no reconoce eso. En segundo lugar, no tener nacionalidad impacta en el ejercicio de otros derechos. En muchos países los apátridas no tienen acceso a todos los beneficios que normalmente una persona tiene: salud, educación, la posibilidad de trabajar legalmente, viajar. Los tipos de problemas que tienen varían de acuerdo con los países. Los apátridas normalmente terminan viviendo en la exclusión y marginación total. Terminan siendo poblaciones excluidas, pobres, al margen de las sombras, no reconocidos por la ley y por lo tanto hacen lo que pueden. Buscan sobrevivir como lo haría una persona que no tiene una condición jurídica.

¿Qué países de las Américas no otorgan la nacionalidad por nacimiento?

La mayoría de los países en América que conocen de cualquier niño nacido en el territorio, sin importar la condición migratoria de los padres o de si son o no nacionales, son automáticamente reconocidos por ese país. No obstante, tres países tienen excepciones: Colombia, Chile y República Dominicana. En el primer caso, es por domicilio. Chile tiene la del extranjero transeúnte, y República Dominicana, la excepción del niño nacido de un migrante en situación migratoria irregular o del extranjero también en tránsito. Hay excepciones puntuales, como por ejemplo si eres de la misión diplomática.

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Si un niño es apátrida, ¿no existe?

No existe para la ley ni para el Estado en la medida en que no tiene inscripción en el registro. Esto tiene un impacto enorme en sus vidas, en la autoestima, en sentir que no pertenecen a ningún lugar a pesar de que ellos mismos sienten que son de un país. Piense en lo siguiente: si esos niños no encuentran una solución de nacionalidad en Colombia, por supuesto, no se van a ir a ningún otro país, van a vivir toda su vida acá. Se van a considerar colombianos porque van a hablar como ellos, van a ir a la escuela y tendrán amigos. Todos sus vínculos serán con colombianos, pero legalmente no lo son.

¿Qué está haciendo Acnur para contrarrestar esta situación?

El Acnur lo que promueve es que esos niños adquieran una nacionalidad que en este caso tiene que ser la colombiana, porque nacieron en Colombia y porque el Derecho Internacional y la Convención Americana lo dicen. Entonces, si es apátrida y efectivamente está en una condición de apatridia, es con el derecho, con las obligaciones que adquirió Colombia, que tiene que darle la nacionalidad. El Estado asumió ese compromiso y está trabajando en esa dirección.

Nosotros hemos apoyado el establecimiento de un mecanismo que determine la apatridia y que permita evaluar caso a caso la situación. Lo que sucede ahora es que el Gobierno está trabajando en uno que permita hacer una determinación grupal, porque, claro, no se puede tramitar una cosa cuando hay pocos casos y otra cuando hay una situación de 20.000. El Gobierno está pensando en un mecanismo análogo que permita clarificar que (estos niños) tienen que ser registrados como nacionales.

Van a requerir una coordinación con la Registraduría, que es quien tiene que hacer la revisión y la anotación que dice que no es válida para demostrar nacionalidad. Estamos conversando, ofreciendo nuestra asistencia técnica, pero también hemos adelantado que el Acnur está en capacidad de dar apoyo operativo y hacer una contribución financiera para la implementación de lo que es el proceso de revisión registral y el otorgamiento de documentación posterior que confirme que los niños, una vez que se cambie de criterio o se adopte una nueva política, sean colombianos.

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María Hernández Cárcamo / [email protected]

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“En Colombia hay cerca de 20.000 niños en condición de apatridia”: Juan Ignacio Mondelli

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