Entre clases y trincheras

La Brigada Móvil 8 del Ejército, en Planadas (Tolima), está construida en los predios de un colegio. Sus 950 estudiantes, que reciben clase en medio de los enfrentamientos con las Farc, entraron en paro desde ayer.

A las 7 y 15 de la mañana del jueves 25 de agosto, poco después de que ingresaron a los salones de clase, una explosión ensordecedora causó pánico entre los 950 estudiantes y los profesores de la Institución Técnica Pablo Sexto del municipio de Planadas (sur del Tolima).

Quince minutos después, cuando apenas se concientizaban del evento, una segunda bomba hizo que varios perdieran el control. El pánico se apoderó del lugar. Los estudiantes corrieron sin dirección. Estaban aturdidos. Padres y madres desesperados llegaron para saber de sus hijos, desde preescolar hasta bachillerato.

Los soldados de la Brigada Móvil 8, cuyas instalaciones están en medio del colegio, ayudaron a evacuar a las personas, que no resultaron afectadas físicamente, porque los artefactos abandonados por presuntos miembros de las Farc, en el sector por donde pasan los niños, fueron calificados por expertos como de bajo poder.

No es la primera vez que se llevan un susto de estos. Allí nunca se han recibido clases en paz. El colegio fue fundado hace 45 años y en medio de sus instalaciones estuvo el puesto de Policía hasta 2002.

“Los hostigamientos eran uno tras otro. Eran a diario”, recuerda Sonia Pérez, una exalumna.

La Policía fue movida cuando el ejército retomó el mando del pueblo, ese mismo año, y se instaló la Brigada Móvil 8. La situación se complicó más, porque se amplió el área militar y empezaron las grandes operaciones.

La actividad de este grupo militar con más de mil hombres es imprescindible en la guerra contra las estructuras que custodian al jefe máximo de las Farc, alias Alfonso Cano.

Un caso que refleja lo difícil, costosa y dolorosa que resulta la guerra. La Constitución protege los derechos de los niños, el Derecho Internacional Humanitario (DIH) establece que sus colegios deben estar al margen de las acciones de los bandos en conflicto, la guerrilla asegura -irónicamente- que no ataca blancos civiles y el ejército tiene la obligación constitucional de salvaguardar a la población frente al accionar de los ilegales. En medio de este coctel está la población civil.

El Espectador, estuvo en Planadas, y, hacia las 5:30 de la tarde, cuando nos encontrábamos afuera de la sede militar, esperando para entrevistar al coronel Jorge Iván Monsalve, comandante de la Brigada Móvil 8, fue testigo de un hostigamiento con disparos desde la montaña, que causó inmediata reacción de los soldados. Fue breve, los vecinos de los dos barrios cercanos corrieron a esconderse. Los militares nos pidieron que nos refugiáramos en alguna vivienda.

“Estamos acostumbrados, pero tenemos miedo”, dijo una vecina.

También pasa en el colegio. Docentes y alumnos son testigos del movimiento de las tropas, de la llegada y la salida de helicópteros, e incluso del recibimiento de capturados y heridos en combate.

“Es difícil dictar las clases. Llegan aeronaves a abastecerse, cargan pertrechos y soldados. Es insoportable el ruido. No es fácil concentrarse”, dice el profesor José Herrera.

“Ver a los soldados en alerta le recuerda a uno que lo rodea un peligro”, dice un alumno de 11 grado.

En 2006 una tutela interpuesta por la Personería de Planadas pretendía que la justicia definiera quién debía permanecer en el terreno, pero según el rector del colegio Pablo Sexto, Henry Calderón, el fallo no dejó a todos satisfechos: ordenaba al municipio llevarse al colegio a otro lugar, para proteger la integridad física y emocional de estudiantes y profesores.

La gobernación de Fernando Osorio compró el predio por $200 millones y, terminando 2007, se consiguieron $1.500 millones con el Mineducación. Planadas pagó los estudios y $50 millones del diseño del proyecto.

En 2008, los planadunos aprovecharon la visita del entonces presidente, Álvaro Uribe, para pedirle ayuda. Se comprometió a asignar $3 mil millones para el mega colegio, hoy edificado en un 40%. Según la secretaria de Gobierno de Planadas, Gloria Gutiérrez, faltan $3.500 millones para terminarlo.

Luego del atentado terrorista del jueves, los padres de familia se pronunciaron y aseguraron que sus hijos no regresarán al colegio.

Aunque la Secretaría de Educación Departamental ordenó al rector trasladarse a la sede del nuevo colegio, los padres y madres se niegan, dicen que todavía no es apto para sus hijos. No tiene vías de acceso, hay una quebrada de aguas negras que pasa por el lugar y contamina, no hay laboratorios, ni salas de profesores.

El viernes 26, un día después del evento terrorista, se reunieron padres de familia con profesores, el rector y el mando de la Brigada Móvil 8. El oficial se comprometió a brindarles seguridad a los estudiantes, a través del incremento de patrullajes en la zona:

“Estamos interesados en que la situación se arregle. Vamos a hacer gestión ante el Gobierno para conseguir los $3.500 millones que faltan, pero esperamos que se olviden del paro”, dijo luego de un consejo de seguridad con el comandante de la Fuerza de Tarea del Sur del Tolima, general Guillermo Suárez.

Según el coronel, las Farc buscaron un impacto sicológico y pánico en la población civil, y se pregunta: ¿quieren sacar a los alumnos para podernos atacar? Además, Monsalve señala que el accionar de las milicias de las Farc es fuerte porque en la zona no se cuenta con el apoyo de las entidades judiciales.

“Hacemos capturas, pero aquí no hay fiscal especializado, no hay representación de la Defensoría del Pueblo con abogados de oficio. Los detenidos son trasladados a Chaparral o Ibagué y por trámites o mal tiempo, no siempre son sacados antes de las 36 horas que da el sistema penal, y quedan libres para seguir delinquiendo”, asegura.

El oficial anunció acciones contra las milicias, entre ellas la solicitud de allanamientos en viviendas con antecedentes y las campañas del buen vecino.

A partir del viernes, los alumnos del instituto, entraron en paro. Esperan que su situación se resuelva este fin de semana, cuando irá el gobernador para verificar en qué va la construcción de su nuevo colegio.