La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 1 hora

Estas eran las noticias del 29 de noviembre de 1986

Justo 18 días antes de que asesinaran a Guillermo Cano se pronunció sobre la escalada de violencia desatada por el Eln.

Una crisis de orden público, acompañada de un debate público, se originó alrededor de las acciones perpetradas por el Ejército de Liberación Nacional (Eln) contra los oleoductos del país. En menos de 24 horas, la guerrilla dinamitó la estructura ubicada en Samoré, en los límites entre los departamentos de Arauca y Boyacá. El comisionado de paz, Carlos Ossa Escobar conminó al Eln a analizar su “alocada criminal e imponente política de guerra”, en contravía con los propósitos de reconciliación nacional planteados por el gobierno. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)
 
Esa misma semana, en su Libreta de Apuntes, el director de El Espectador, Guillermo Cano se pronunció sobre la escalada de violencia desatada por el Eln, y reclamó que además de los perjuicios económicos y los daños al pueblo que estaban causando las voladoras a la infraestructura petrolera del país, en cada acto se estaba generando un derrame de crudo que traía consigo un desastre ecológico. Como la mayoría de las autoridades del país, El Espectador reclamó la suspensión de estas acciones de guerra. (Vea qué pasaba en Colombia 100 días antes del asesinato de Guillermo Cano)
 
Mientras el país lamentaba las acciones de la guerrilla del Eln, el gobierno nacional, en cabeza del propio presidente Virgilio Barco, le urgía al Congreso cumplir con el trabajo parlamentario, sobre todo por la urgencia que se impuso en el Ejecutivo para la reorientación de la economía nacional a través de la reforma tributaria. El jefe de Estado insistió además que para evitar el naufragio económico, el Congreso debía aprobar sus dos programas bandera: la reforma urbana y la reforma agraria. (Vea el legado de Guillermo Cano en los periodistas de la época)