Este es el nuevo mapa de Chocó, que incluye a Belén de Bajirá 

El Gobierno prometió publicarlo el 12 de junio para desactivar paro en Quibdó. Antioquia reclama soberanía en la estratégica zona, cuya mayoría quiere ser chocoana. 

El nuevo mapa del Chocó que alista el IGAC incluye a Belén de Bajirá. Cortesía

Uno de los acuerdos logrados entre el Gobierno Nacional y el Comité por la Salvación y la Dignidad del Chocó para poner fin al paro cívico de mayo fue la publicación del mapa del departamento. Según el pacto, suscrito el pasado 27 de mayo luego de 17 días de incesantes huelgas, el próximo 12 de junio será publicado un mapa de Chocó en el que queda claro que dicho territorio es chocoano y no antioqueño. Así, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) validaría la tesis que ha manejado durante estos meses de tensión entre ambos departamentos: Belén de Bajirá es, desde hace 70 años, un corregimiento del Chocó. (Lea: Seis notas para entender el pleito entre Antioquia y Chocó por Belén de Bajirá)

Detalle de la zona de Belén de Bajirá, en donde queda claro que es territorio de Chocó. 

La región en disputa no es menor. Son, en total, 2.050 kilómetros cuadrados (una superficie mayor a la de todo el Quindío, o una ciudad como Bogotá) en los que no solo está Belén de Bajirá sino otros territorios. Blanquicet, Macondo y Nuevo Oriente, son algunos de los corregimientos que también pasarían a ser potestad de Chocó bajo el nuevo precepto, algo sobre lo que ya se ha manifestado en contra el gobernador de Antioquia, Luís Pérez Gutiérrez, quien ha defendido a capa y espada la idea de la soberanía antioqueña sobre la franja en cuestión, muy rica en oro, cobre, madera, níquel, pesca y otros recursos naturales, así como dotada con suelos aptos para la agricultura y una apetecible cercanía con Centroamérica. (Lea: Con 10 argumentos Antioquia defiende, una vez más, su soberanía sobre Belén de Bajirá)

Esa estratégica posición se ha convertido también en origen de muchos males de la región, pues Belén de Bajirá está en la esquina clave del país y su fácil acceso al mar a través del Golfo de Urabá hace que figure por igual en proyectos de expansión comercial legal y en rutas de exportación de drogas de mafiosos de todos los pelambres. 

 

Las convenciones del nuevo mapa de Chocó dejan claro que es laversión actualizada en 2017.

El nuevo mapa, conocido por El Espectador, pone del lado chocoano no solo a Belén de Bajirá, sino a los demás corregimientos discutidos por ambos departamentos desde hace más de 16 años. La semana pasada, el IGAC reiteró que la Ley 13 de 1947, que dio origen al departamento del Chocó y fija los límites nacionales, internacionales y marítimos, está vigente, rechazando así las acusaciones del gobernador Pérez, quien durante el paro acusó en reiteradas ocasiones al Gobierno de ofrecer la región al departamento para dar por terminado el cese de actividades. (Lea:Belén de Bajirá: ¿del lado de acá o del lado de allá?)

La publicación tiene en vilo no solo a los casi 25.000 habitantes de los corregimientos, sino a los dos gobernadores. El Gobierno, por su parte, está en una encrucijada pues los miembros del comité que impulsó el paro en Chocó prácticamente amenazaron con una nueva huelga generalizada si este lunes, cuando la población se congregue en el Parque Centenario para esperar el nuevo mapa, siguen teniendo el mismo territorio que antes de que se conjurara el paro. 

En Antioquia ocurre algo similar, pues no solo la Gobernación sino varios congresistas, empresarios y políticos antioqueños han dejado claro que, si Belén de Bajirá pasa a ser parte del Chocó, sería más por un tema político y no por una resolución técnica y justa al conflicto territorial. Antioquia se ha jactado de ser el departamento que ha acogido y asumido las necesidades de los habitantes del lugar, que en repetidas ocasiones han demostrado su interés por seguir siendo parte de ese departamento.

Para el gobierno nacional el asunto tampoco ha sido fácil. Aunque hay soporte legal para sustentar que Belén de Bajirá pertenece a Chocó, también es cierto que Antioquia ha proveído infraestructura a la zona, que tienen intereses sobre ella y que al gobernador Luis Pérez no se le perdonaría políticamente perder la batalla sin librarla. Ningún gobernante quiere pasar a la historia por entregar a su sucesor un territorio más pequeño que el que recibió.  

Y este último punto, el de la lectura política del litigio, es clave en un año preelectoral: ya hay políticos de oposición al gobierno Santos ambientando la idea de que el presidente le dio la espalda a Antioquia. La vieja estrategia de mezclar peras con manzanas para confundir a los electores. 

Por eso el tema tiene que estar perfectamente claro: el litigio por Belén de Bajirá debe resolverse con argumentos técnicos, revisando la historia del país y respetando su organización política y administrativa, como se apresta a ratificarlo el IGAC con la publicación del nuevo mapa de la zona. Con asuntos tan serios no hay que hacer juegos electorales.

Como gritaban los manifestantes durante los 17 días de paro en Quibdó: "Al pueblo se respeta, carajo".